Jubilación a los 67 años.


Por fin es viernes y me levanto con el firme propósito de no mosquearme. Para empezar con buen pie, decido sentarme a desayunar tranquilamente antes de ir al trabajo. Allí estoy con mi leche y mis galletas de chocolate, intentando que la fiera no me coja ninguna. Pongo las noticias y ¡zas!, primera del día.

Se propone retrasar la edad de jubilación a los 67 años. Con el tiempo se propondrá aumentarla a 70 años.

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Reto en japonés


Hoy tengo el día tonto y me he dedicado a navegar por internet.  Por esas cosas de la vida, he acabado llegando a esta página donde ponen tu nombre en chino.  En esta otra, lo ponen en japonés.

Y como uno está enfermo por naturaleza, no se me ocurrió poner mi nombre sino otra cosa, así que me di cuenta de que el primer sitio sólo consulta una tabla con un montón de nombres, busca el que pongas y te da el resultado.  Pero  la página de japonés es muuuucho más divertida porque la traducción es fonética.  Aquí viene el reto… 😉

Invito a una caña (venga, que sean dos) a quien descifre lo que he puesto para obtener esto en japonés:

Venga, mentes enfermas, ¿qué he puesto en español?

Una pista: todos lo hemos dicho alguna vez, no seáis hipócritas.  (Y no, no es “Ramoncín hijodealgo”)

¿Qué, lo aciertas?

iPad


Pues nada … ya llegó el nuevo juguete de Apple.

Curiosidades aparte como que el procesador no es intel y que le faltan algunas cosillas para terminar de ser el chisme multiusos tremendamente inútil y practico a la vez, definitivamente me gusta … aunque yo no voy a pagar ese precio por el.

Reygecko esperará tres años a que Dell, Sony o Toshiba haga uno con chip intel y se  pueda instalar un ubunto con un desktop apropiado para el chisme  … o quizás el todopoderoso Crome de la mano de google se ponga en marcha …

Fuente: iPad

PD: No es por hacer publicidad de Apple, sabéis que es unicamente para dar por culo al reygecko.

Destino


Motivos que escapan a mi control (exámenes, trabajos y más exámenes) han hecho que en los anteriores  y durante los próximos días este más ocupado de lo que a mí me gustaría.

Pero el trabajo dignifica, o por lo menos eso dicen los que no trabajan, así que yo continuaré dignificándome sin parar un poco más. Pero entre dignificación y dignificación aprovecharé para hacer un alto en el camino y continuar con mi gran pregunta. ¿Somos libres de verdad? ¿Existe el destino?

En mi primer artículo comentaba la aparente libertad que todos creemos tener.

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