Instalar fuentes TTF en Ubuntu


Como algunos amigos me han preguntado cómo instalar tipos de letra distintos en Ubuntu, me he puesto manos a la obra con este mini-tutorial para que puedan consultarlo vía internet siempre que quieran.  Y si le sirve a alguien más, pues mejor.

Lo primero que debemos hacer es buscar la fuente TTF (True Type Font) que queramos instalar en nuestro sistema.  Eso es fácil, sólo hay que poner “free ttf” en el Google y tendremos miles de resultados.  Uno de ellos es la página creamundo.com, yo creo que es chula, así que vamos a ella.

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Putas


No, no me estoy refiriendo a las desdichadas madres de los miembros de ETA.  Vía meneame.net me he enterado de un artículo de Fernando Sánchez Dragó en el que cuenta su primera experiencia sexual, que fue con una puta.  Me quedo con esta frase del final de ese artículo:

Quienes tienen miedo de la verdad es que viven en la mentira.

El caso es que ese artículo me ha hecho recordar que todavía no he polemizado con lo que pienso sobre la prostitución.  Polémica, más polémica… ¿hay algo más divertido? 😉

Salon at the rue des Moulins, de Tolouse-Lautrec

Salon at the rue des Moulins, de Tolouse-Lautrec

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Anécdotas policiales (3)


Tercera entrega de esta singular saga policial, de las de verdad, no como las que ponen por la tele.

En esta ocasión, los hechos se remontan a una calurosa noche de principios de verano, alrededor del año 2000.

Para quien no lo sepa, yo soy alérgico al polen.  Es algo bastante desagradable ser alérgico al polen.  Lagrimeas, te pica el paladar (bueno, te pica todo el cuerpo), estornudas millones de veces, tienes sensación de tener arena en los ojos, no descansas bien por las noches lo que, unido a los puñeteros antihistamínicos, te hace ir medio dormido todo el día…

Pues en esas condiciones estaba yo trabajando junto con mi compañero.  Y él me debió ver tan mal que, aunque yo no quería, al final me llevó al centro de salud.  Allí me pusieron una bonita inyección de urbasón.  Sí, en el culo.

Poco después, el culo me dolía tanto que no podía aguantar más tiempo sentado en el coche patrulla y le dije a mi compañero que parásemos un momento en el ayuntamiento.  Al llegar allí me bajé los pantalones y busqué algún moratón cular, algún derrame que pudiese explicar el dolor que estaba sintiendo, pero no encontré nada: simplemente el urbasón duele mucho.

Cuando yo me encontraba con los pantalones en los tobillos, recibimos una llamada urgente informando sobre un robo en no sé qué lugar.  Como siempre, las prisas y a salir zumbando hacia ese sitio a ver si les pillamos con las manos en la masa.

Pero claro, yo tenía los pantalones bajados y tuve que salir corriendo a la plaza del ayuntamiento que, por más señas, estaba llena de gente porque era sábado por la noche y los chavales estaban de fiesta.

Así que el cuadro era el siguiente: la plaza llena de jóvenes de fiesta, se abre la puerta del ayuntamiento y salen dos polis, uno de ellos abrochándose los pantalones y cojeando visiblemente.  Los jóvenes se quedaron mirando y, es probable, preguntándose qué carajo estábamos haciendo allí dentro para que yo tuviera que salir abrochándome los pantalones y cojeando.

Moraleja: las cosas no siempre casi nunca son lo que parecen.

Salvajes


Otra bomba (perdón, quise decir “otras bombas”, que menuda racha llevan esta gentuza) y ésta sí ha causado muertes.

El militar asesinado, Luis Conde de la Cruz, ha sido su última víctima.  Y digo “última” en el sentido cronológico, porque estoy convencido de que no será su víctima final.

Qué asco.

A uno le cuesta mucho mantener sus propios principios democráticos cuando se levanta con noticias como ésta.

Hace ya tiempo que pienso que nuestra democracia es una pura fachada, que realmente tiene muy poco de democracia.  Pero que yo protestase contra eso poniendo bombas debajo de los coches de (por ejemplo) los dueños de los bancos no me daría la razón.  Pues eso es lo que haces estos salvajes.

Qué lástima y qué asco.

Otra víctima inocente.  Y más sangre derramada inútilmente, más familias rotas, más dolor y más rabia contenida.  Bonita forma de arreglar las cosas tienen estos mal nacidos.

Mi respeto y apoyo hacia los familiares de la víctima mortal y los heridos.  Mi asco hacia esos hijos de puta.  Con perdón de las putas, claro, que ellas también se avergonzarían de tener hijos así.

Niños no, gracias…


Me gusta viajar.  Disfruto mucho de la compañía de soletegordo en un hotelito rural de Cantabria, haciendo la ruta del vino en La Rioja, cenando en algún sitio con encanto…

Por eso no me extraña que haya cada vez más hoteles, restaurantes y similares que no admiten a menores de determinada edad.  Como éste.  O éste.  O éste

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Un buen sitio para trabajar


Para un empresario, la prioridad fundamental siempre ha sido maximizar el beneficio ¿no es así? Microsoft, y por tanto Bill Gates, ha debido ser el paradigma del empresario modelo durante muchos años, aunque ahora esté de capa caída (y yo que me alegro jejeje).

Para un trabajador, en concreto para un informático, trabajar para Microsoft podría ser algo muy deseable hace 10 ó 15 años, pero hoy las cosas también han cambiado.  Si se preguntase a un ingeniero informático cuál sería su lugar favorito para trabajar, creo que muchos responderían “Google”.  Y no sólo los ingenieros, teniendo en cuenta el ambiente que se observaba en este artículo del diario “El Mundo” o esta colección de fotos.

Por eso no debe ser extraño que Google esté en el primer puesto elaborado por la CNN mientras que Microsoft esté en el puesto nº50, según su lista.

A pesar de todo, sigo sin fiarme de Google.  Espero que ser tan “guays” y estar en boca de todos no les haga convertirse en el Señor Oscuro de los gigantes empresariales del siglo XXI.  El tiempo pondrá a cada uno en su sitio…

Lo que sí tengo claro es que me dan muchísima envidia los cacharritos para echar la siesta de las oficinas de Google.  Aquí hay uno de ellos:

Quiero uno asi para mi trabajo.  Y si no es posible, ¡para mi casa!

Quiero uno así para mi trabajo. Y si no es posible, ¡para mi casa!