De perroflauta a nihilista


¿Y tú? ¿De qué color ves la vida?

Tras haber apoyado al movimiento 15-M de forma activa durante más de un año, algo de lo que me siento profundamente orgulloso, el pasado mes de julio decidí abandonar.  Ya no puedo más.

Estoy aburrido de ver cómo la gente sólo se mueve cuando les afecta directamente a ellos, sin tener la más mínima empatía hacia los problemas de los demás.

Me rindo.

Ahora sí, creo que la partida está perdida.  Estoy convencido de que el futuro que espera a las gentes de este país es más negro que el ojo del culo de Obama.  Ya no veo solución.  La sociedad en la que vivo está tan corrupta que no hay medicina que arregle este estropicio.  Y la verdad es que ya no me preocupa demasiado, o eso intento.

Pero lo cierto es que el 15M me ha cambiado.  Supongo que no soy el único.

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Historias cercanas


(Hoy toca entrada 100% psiquiátrica.  Si buscas humor, vete a leer La Razón)

(Estás avisado, sigue leyendo bajo tu propia responsabilidad)

Quizá llegue el día en que unamos las manos para ayudarnos, no para golpearnos más fuerte.

Con lo que a mí me gusta (o gustaba) escribir sobre testigos de Jehová, fanboys de Apple y demás fauna… pero es que no puedo.  Ya no puedo.

Ayer iba a ser un día divertido, para olvidar los problemas.  Iba a ir a Madrid con soletegordo a ver un monólogo de humor en la calle Gran Vía.  Allí nos encontraríamos con mosval y pochola.

Mosval me avisó para que fuese en tren, Madrid estaba imposible porque (vergüenza española) había mucha gente por las calles: el Atlético de Madrid había ganado no sé qué torneo de fútbol.

Pues vale, vamos en tren.  Lo que yo no imaginé es que, durante ese viaje en tren, sería testigo de una de las escenas más dolorosas y, al mismo tiempo, más humanas que he tenido ocasión de ver en toda mi vida.

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Prueba psiquiátrica


Agobiado por mi falta de tiempo, entre masajistas (de los de verdad, de los que hacen daño :(, no de los otros) pero aún así no puedo dejar de proponer esta sencilla prueba visual para los enfermos que, por estas cosas de internet, acaben leyendo este blog antes de que Apple, Microsoft y demás gentuza visionarios de la informática acaben cerrándolo gracias a la ley SOPA o alguna otra similar. (1)

Me estoy desviando. 😕

La prueba psiquiátrica que propongo es tan sencilla como mirar esta captura que hice de una web de noticias:

(clic para ampliar)

Si después de ver esas dos noticias, justo una al lado de la otra, no encuentras motivos para salir a la calle con antorchas… entonces, querido visitante, necesitas abrir un blog psiquiátrico como éste.  Aunque quizá tu mal ya no tenga cura.

El mundo sigue.  Y cada día conseguimos hacerlo un poquito peor, aunque nos cueste conseguirlo.  ¿Haces algo por cambiarlo? 🙄

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Un motivo más


Algunos (pocos ya) todavía me preguntan por qué apoyo al 15M.  Me recuerdan a un chico que empezaba a jugar al ajedrez y, aprendiendo, me hizo hace ya muchos años esta pregunta: “¿Te importaría explicarme, así por encima, la defensa siciliana?”

Vaya.  La defensa siciliana.  Posiblemente la defensa más estudiada del ajedrez, sobre la que se han escrito miles de libros, con infinidad de variantes, toneladas de documentación, centenares de grandes maestros a sus espaldas… y yo debía explicarla “así por encima”.

A ese chico le respondí “Lo siento, no puedo hacer eso.  Pero practícala y decide si es tu estilo o no.”

¿Por qué apoyo al 15M? No hay un (único) motivo, es más un sentimiento.  La sensación de que las cosas no están bien.  Y la sensación mucho, muchísimo peor, de que no están bien porque nosotros mismos no queremos que mejoren.  No es sólo lo cabrones que son nuestros políticos, ni los buitres que anidan en los bancos, ni la indiferencia con la que todos miramos al mendigo en la calle.  Hay millones de motivos.

Para mí, este vídeo es eso.  Un motivo más.

De “Indignados” a “Ignorados”


Portada de hoy del diario "El País". Búsquese una referencia a la manifestación de ayer en Madrid. (clic para ampliar)

Cuando ocurrió la primera manifestación, convocada por la gente de Democracia Real Ya el día 15 de mayo de 2011, muy pocos nos enteramos.   Si no estabas habituado a moverte por internet, no te enterabas de la convocatoria porque ni la prensa, ni la TV (y muy muy pocos programas de radio) se dignaban a mencionar el evento.

Pero ocurrió.  A pesar de todo y contra todo pronóstico, muchos miles de personas salieron a la calle.

Luego, para evitar que eso quedase tan sólo como otra manifestación más, algunos decidieron desafiar al sentido común y acampar en la puerta del Sol.  Nació allí el movimiento 15-M.

Desde su nacimiento, la táctica de la gran mayoría de los medios de manipulación información desinformación había sido bien clara, desacreditar el movimiento con una clarísima y burda falacia “ad hominem”:  sus componentes son perroflautas, vagos y drogadictos, despojos de la sociedad que no tienen nada mejor que hacer que tumbarse en una tienda de campaña y pedir limosna para vino.

Como táctica, aunque simplona, podía resultar.  Pero tenía un fallo: si alguien se acercaba hasta allí, hasta las acampadas (primero en Sol, luego en los barrios y ciudades), acababa comprobando que no era así.  Que eran personas normales, como tú y como yo.  Médicos, parados, ingenieros, profesores, carniceros, estudiantes… y también perroflautas, ¿por qué negarlo?  También forman parte de esta zoociedad que todos construimos.

Así que, resultando poco efectiva la táctica del “ad hominem”, los medios de desinformación recurrieron a otra táctica que deben suponer mucho más efectiva: la ocultación.

Si no se habla de algo, no existe.

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Un día SOLeado


Así lucía la salida de RENFE en Sol

El día pintaba bien.

Unos cuantos amigos habíamos quedado para ir juntos a la Puerta de Sol. Consistía en apoyar a los acampados, hacerles ver que no estaban solos y que hay mucha más gente que también piensa que esto no puede seguir así, que es necesario un cambio en los valores, en el fondo y en la forma de nuestra sociedad.

Apretaba el sol cuando, quince minutos antes de las seis de la tarde, aparecimos en la plaza de la acampada.

 Yo no tenía muy claro qué es lo que me iba a encontrar allí. Si haces caso a la TV, allí no hay más que perroflautas, vagos y piojosos. Incluso un “poblado chabolista progre”, según el peculiar Jiménez Losantos.

Hay que estar allí para entenderlo. Yo contaré lo que vi y lo que viví, pero no creo que sirva para transmitir lo que allí se cuece.

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