Zurullos japoneses


¿Sabías que hay hamburguesas de mierda?

Y no, no me refiero a la baja calidad de los ingredientes que usen para su elaboración, sino, literalmente HAMBURGUESAS DE MIERDA.  Esto sólo lo podían hacer los japoneses…

 

(clic para ver el vídeo)

Y no se queda ahí la cosa, porque también tienen un dios dedicado especialmente a esos menesteres.  Se llama Ususama Myōō y la gente le deposita sus ofrendas en una especie de W.C. japonés dedicado a tal efecto.

Japón is different…

Honor y muerte en la arena


Honor, reconocimiento, pasión, victoria y muerte. Hoy se ha prohibido en el Parlament de Catalunya las corridas de toros a partir del 1 de enero del 2012.

De pequeño veraneaba en un pueblecito en Aragón donde, en celebración de las fiestas mayores, se hacía un ruedo con los remolques de los tractores y se soltaban toros para que jóvenes y mayores jugaran con un pequeño toro emulando a Manolete, sólo que estos solían ir borrachos.

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¡A tu aire!


Hace mucho que no hacemos una encuesta, así que ya tocaba una.  Quizá te sorprendan los resultados… 🙄

¿Ya has respondido? Entonces sigue leyendo…

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Cuando la tortuguita asoma…


Alguien necesita un curso urgente de marketing...

Hace unos días tuve una charla con elgarro que, por su contenido de interés general, resumo a continuación.

La charla trataba sobre una tarde en la que empecé con mal pie. ¿Por qué? Pues porque no me dio tiempo a cagar antes de salir de mi casa. Y eso es una de las peores cosas que te pueden pasar…

Me pasé toda la tarde con ganas de cagar pero, como soy muy tiquismiquis con los WC en los que planto el culo, estuve toda la tarde aguantándome para no giñar en el trabajo. Ya lo veis, con la de gente que hay que se caga en la policía y yo prefiero hacerlo en mi casa.

Tras la siempre dura y arriesgada jornada laboral, hasta me dolían los ojos por dentro de tanto aguantarme, estaba como loco por llegar a mi dorado trono y soltar un buen brazo de gitano en versión bizarra.

Pero fue salir de trabajar y… ¡zas! Se me pasaron las ganas.

Quizá tuvo algo que ver el hecho de que yo voy a trabajar en bicicleta. Eso de tener el sillín apretándote el ojal quizá hiciera retroceder un poquito ese “cacaótico” relleno intestinal que tan mala tarde me había dado.

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Pensamientos de WC


Aquí está mi última criatura, en exclusiva para los enfermos de este blog :D

Aquí está mi última criatura, en exclusiva para los enfermos de este blog 😀

¡Vaya semana la semana pasada! No me ha dado tiempo a casi nada.  Iba por la mañana a un cursillo antes de que las tiendas abrieran, volvía del cursillo con el tiempo justo para ir a comer y luego me largaba a trabajar hasta despues de que las tiendas cerrasen.  Por tanto, no me daba tiempo a comprar.  ¡Casi no me daba tiempo ni de cagar!  Bueno, para eso siempre hay un minutillo jejeje… :mrgreen:

El caso es que en tan fascinante y relajada situación me encontraba yo cuando, entre esfuerzo y esfuerzo, me surgió un pensamiento: dado que yo “acolcho” la taza del WC con una generosa cantidad de papel higiénico (para evitar que el chorizo, al descolgarse, me salpique agua hasta la nuca) pensé que los zurullos que yo habitualmente libero (los linuxeros no sólo cagamos, sino que LIBERAMOS zurullos para la comunidad ;)) debían ser bastante considerables.

¿Por qué pensé eso? Pues porque, dada esa generosa cantidad de papel higiénico, el simple hecho de atravesarla ya requiere un trabajo importante.  Y todavía mucho más el hecho innegable de que, tras tirar de la cadena, deje tan grandiosos resbalones como el que demuestra la foto que acompaña a esta entrada.

Son extraños los pensamientos que a uno le asaltan en el WC.  Quizá, dado que la posición es cómoda y la situación relajada, la mente se deja llevar por unos momentos de relax que no tiene durante el resto del día.

Y será por eso (o quizá no) por lo que llevo ya bastante tiempo pensando en mis ñordos como en misiles anti-búnker: el misil/ñordo cae sobre la coraza del búnker/costra-de-papel-higiénico, la atraviesa sin mayor dificultad y, ya en su objetivo, libera toda su fuerza.  Algo así:

Extraños pensamientos los que tenemos en el trono…

¡Yo no me tiro pedos!


Tengo un par de compañeros (y no miro a nadie ¿verdad Pakito y Jesús? 😉 ) que juran y perjuran que ellos no se tiran pedos.

– Ya me gustaría a mí, de verdad, pero es que no me salen…

Yo, que soy muy malpensado, creo que lo suyo es un gesto de corrección política.  Dado que tirarse pedos “es una ordinariez” pero al mismo tiempo es algo necesario para el cuerpo humano, pues uno dice que (por algún misterioso motivo fisiológico) no se puede tirar pedos y ya está.  Nadie te puede llamar guarro y no quedas como un hipócrita.

Pues no es así.  TODOS (repito: TODOS) nos tiramos pedos.  Hasta la familia real inglesa, con lo estirada que es, se tira unos cañonazos bien gordos.  A continuación, las pruebas del “delito”.

pedo-real

(clic para ampliar)

En la secuencia de fotos podemos comprobar (por la expresión de sus caras) que el tipo de rojo de la izquierda se ha cascado un pedazo de pedo de los que marcan época.  Y el pobre chico de negro se lo zampa.  😕

Sólo para que quede claro: la reacción química producida por los ácidos estomacales, la flora microbiana y los fluidos intestinales producen IRREMEDIABLEMENTE un conjunto de CO2, hidrógeno y metano, entre otras sustancias.  Por tanto, no es cuestión de educación: es química orgánica.

Ah, se me olvidaba.  También he pillado a alguno de estos que dicen que no se peen soltándose unos petardazos bien gordos en el baño, tratando de disimularlos con el ruido de la cisterna.  Pero uno es perro viejo y ya no me engañan con esas jejeje…

Fuentes: biggeekdaddy.

Me siento mucho más ligero…


cagandoHace un par de meses empecé una dieta.  Como dice mi amiga Vir, “estoy a plan”. ¿Por qué? Pues porque pesaba ya 101 kg y esto podía llegar a desmadrarse.  Había que poner freno al asunto antes de que fuera demasiado tarde…

Desde entonces, paso por el frío análisis de la báscula digital todos los lunes por la tarde-noche.  Y no me va muy mal, ahora ando por los 95,5 kg así que no me quejo.

En mi intento por llegar a los 91 kg con mi “dieta” (en realidad, mi dieta consiste en no cenar como un animal todas las noches: sólo lo hago 3 noches por semana) me he dado cuenta de que he cogido alguna costumbre nueva.

Por ejemplo, no es extraño que me suba a la báscula antes y después de cagar.  Así compruebo cuánto lastre he soltado “de una sentada“.  Y la costumbre me ha gustado tanto que ahora, cada vez que me siento en la taza del WC, trato de superarme y batir mi propio récord (por cierto 700 gramos). 😯

¿Sabes lo mejor? Que estoy seguro (pero seguro, seguro, segurísimo) de que más de uno de los lectores de este blog va a hacer lo mismo al menos una vez.  ¿No tienes curiosidad por saber cuánto pesan tus zurullos? ¿Eh? Venga, a ver si superas mi récord… 😉

Foto: Carepicha Blog.