Sobre nuestra responsabilidad


13 de noviembre de 2013. La última vez que escribí fue el 29 de diciembre de 2010. 2 años, 10 meses, 3 semanas y 3 días. Y si me pongo  a pensar en todo lo que ha cambiado desde entonces, pareciera que nunca acabaría.

Ni siquiera sé por dónde empezar: Todos los escándalos de la Casa Real, la extrema corrupción de la casta política española, el secesionismo  catalán,  la cada vez mayor brecha entre ricos y pobres o el aumento de estos últimos hasta límites insospechados. Vivimos esta realidad a diario y los cambios son tan constantes y graduales que parece que nos hemos acostumbrado.

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De perroflauta a nihilista


¿Y tú? ¿De qué color ves la vida?

Tras haber apoyado al movimiento 15-M de forma activa durante más de un año, algo de lo que me siento profundamente orgulloso, el pasado mes de julio decidí abandonar.  Ya no puedo más.

Estoy aburrido de ver cómo la gente sólo se mueve cuando les afecta directamente a ellos, sin tener la más mínima empatía hacia los problemas de los demás.

Me rindo.

Ahora sí, creo que la partida está perdida.  Estoy convencido de que el futuro que espera a las gentes de este país es más negro que el ojo del culo de Obama.  Ya no veo solución.  La sociedad en la que vivo está tan corrupta que no hay medicina que arregle este estropicio.  Y la verdad es que ya no me preocupa demasiado, o eso intento.

Pero lo cierto es que el 15M me ha cambiado.  Supongo que no soy el único.

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¿Hipnopedia colectiva?


Ejemplo del ciclo económico que todo el mundo tenemos en mente.

No sé en qué curso del colegio o del instituto nos metieron a todo el mundo en la cabeza eso de que “la economía es un ciclo“.  Repito, no sé en qué curso lo hicieron, pero lo hicieron.

O eso o la alternativa, que es peor, de un tratamiento hipnopédico que, durante nuestra infancia, nos repitió 15.000 veces “la economía es un ciclo” mientras dormíamos.

Debe ser así, porque nadie lo pone en duda.  Es algo en lo que todos estamos de acuerdo, desde excelsos doctores en Ciencias Económicas hasta el pastor de la aldea rural más recóndita: la economía es un ciclo.

¿Nadie lo pone en duda?

¡Pues yo sí lo pongo en duda!

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Querer es poder


Una cosa particular que he encontrado en todas aquellas personas a las que he llegado a conocer un poco, es la variabilidad de la confianza en sí mismos. Uno puede toparse a alguien fuerte, gallardo y sin temor nada, pero con el paso del tiempo, al  conocerlo mejor, encontrar miedos e inquietudes en su ser. Y al contrario, conocer a alguien tímido y con poca confianza, capaz de una heroicidad en determinadas circunstancias.

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Sobre bailar el garrotín en estado de pura embriaguez


Título absurdo propio de un gilipollas, pero es lo que hay. Uno vuelve de vacaciones y las conexiones sinápticas entre sus neuronas están ya al borde del colapso.

¿Por qué el absurdo? ¿Por qué comportarse como un gilipollas? La gente que me conoce sabe que hay algo de inteligencia en mi plúmbea pelota, y aun así siempre me preguntan porque  hago con tanta asiduidad el gilipollas, porque me comporto cual niño de tres años realizando acciones que muy probablemente me producirán daños (léase tirarse por una cuesta con un triciclo), que pueden crearme mala fama (tirarme pedos y eructos como  si me fuese la vida en ello) o que directamente no tengan sentido ( ponerme a gritar en medio de una plaza a las 3 de la mañana y decir que vienen los extraterrestres).

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Sobre la justicia


Dícese de la concepción que cada época y civilización tiene acerca del bien común. Es un valor determinado por la sociedad. La justicia, como tantas otras cosas en este mundo, es realmente subjetiva. Depende del cristal con el que se mire y generalizando podríamos decir que no existe tal termino. Solo en las mentes de los hombres. ¿Cómo podemos entonces, juzgar?

Desde pequeño siempre he tenido fobia a las decisiones, a la opinión, a lo subjetivo, a lo “que depende del cristal con el que se mire”. Quizás por eso estudió cosas objetivas e inmutables.  Cosas que se rigen por leyes que son universales. Me da pena que la gente opine con tanta facilidad. Masas de gente aplaudiendo la suspensión de un juez, criticando las medidas anti crisis de un presidente y clamando al cielo que levante la cabeza el que en otro tiempo fue llamado Generalísimo.

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Mi orgullo y mi vergüenza por ser español


(¿Sabes que estaría bien saber tu opinión?)

Me siento orgulloso de pertenecer a un país que tiene una diversidad cultural tan grande, conteniendo lenguas tan antiguas como el euskera, pero también muchas otras como el castellano, el gallego, el catalán, el bable, la fala, el aragonés… para mí, son un motivo de orgullo, no sólo por las lenguas (que ya es importantísimo), sino también por sus propias costumbres, sus tradiciones y todo lo que conlleva.

Me avergüenza que esa diversidad cultural sea motivo de enfrentamiento entre las gentes que pueblan esas regiones. Me avergüenzo profundamente cuando veo que esa riqueza no se entiende y se usa como arma electoral, tratando de enfrentar a los ciudadanos marcando esas diferencias en vez de los mil motivos que nos unen.

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