Un motivo más


Algunos (pocos ya) todavía me preguntan por qué apoyo al 15M.  Me recuerdan a un chico que empezaba a jugar al ajedrez y, aprendiendo, me hizo hace ya muchos años esta pregunta: “¿Te importaría explicarme, así por encima, la defensa siciliana?”

Vaya.  La defensa siciliana.  Posiblemente la defensa más estudiada del ajedrez, sobre la que se han escrito miles de libros, con infinidad de variantes, toneladas de documentación, centenares de grandes maestros a sus espaldas… y yo debía explicarla “así por encima”.

A ese chico le respondí “Lo siento, no puedo hacer eso.  Pero practícala y decide si es tu estilo o no.”

¿Por qué apoyo al 15M? No hay un (único) motivo, es más un sentimiento.  La sensación de que las cosas no están bien.  Y la sensación mucho, muchísimo peor, de que no están bien porque nosotros mismos no queremos que mejoren.  No es sólo lo cabrones que son nuestros políticos, ni los buitres que anidan en los bancos, ni la indiferencia con la que todos miramos al mendigo en la calle.  Hay millones de motivos.

Para mí, este vídeo es eso.  Un motivo más.

Duda existencial


indigenteHace tiempo escribí una entrada hablando sobre una persona que pide limosna en la entrada de un supermercado de mi barrio.

Hoy he ido a comprar, como tantas otras veces desde que escribí esa entrada, pero pasó algo que me ha hecho dudar sobre lo acertado o equivocado que puedo estar.  Cuando iba a entrar al supermercado por otra puerta, donde se pone  a pedir limosna otra persona  (en este caso era una chica negra, pero no siempre es así) a esa persona le sonó una llamada en su teléfono móvil.

Me pareció curioso que alguien que pide para comer tuviese teléfono móvil, así que me quedé mirando durante unos segundos.  La chica sacó el teléfono móvil y pude apreciar que se trataba de un modelo bastante reciente, chiquitito y… ¿caro?emoticono-no-me-fio

Y ahora tengo una duda existencial: ¿debo seguir dando limosna a alguien que tiene un teléfono móvil de penúltimo modelo? ¿Esas personas están controladas por otras para “trabajar” como limosneros en las puertas de los supermercados? (ocurre que TODOS los supermercados como ése cuentan con personas pidiendo en la puerta, parece que hay cierta “organización” puesto que, además, siempre son las mismas personas aunque no siempre estén en los mismos puestos) ¿Soy demasiado suspicaz?

emoticono-no-lo-seVaya, estoy hecho un lío…emoticono-dar-vueltas-la-cabeza

El negro del ahorramás


¿Alguna vez lo has pensado desde ese punto de vista?

¿Alguna vez lo has pensado desde ese punto de vista?

Como hago varias veces cada semana, voy a comprar al Ahorramás, el supermercado de mi barrio.

En la puerta, como siempre, hay un muchacho negro.  Aparenta mi edad (36) pero podría veinte años.   La calle envejece, la calle es muy dura.

Cuando me acerco a él, me reconoce y me saluda con alegría.  “Felísss anio nuevvvo” me dice desde detrás de su habitual chubasquero azul celeste, sucio y desgastado.

Me desarma.

¿Él me desea a mí un feliz año nuevo? A veces no me atrevo ni a mirarle a la cara, no sé si por vergüenza, no lo sé.

“Feliz año, hombre, feliz año también para ti” le deseo yo también, mientras le miro a los ojos y le pongo una mano sobre su hombro.

Se asusta.  ¿Quizá pensó que le quería pegar? Es posible, la calle es muy dura. 😦

Sigue leyendo