Sobre nuestra responsabilidad


13 de noviembre de 2013. La última vez que escribí fue el 29 de diciembre de 2010. 2 años, 10 meses, 3 semanas y 3 días. Y si me pongo  a pensar en todo lo que ha cambiado desde entonces, pareciera que nunca acabaría.

Ni siquiera sé por dónde empezar: Todos los escándalos de la Casa Real, la extrema corrupción de la casta política española, el secesionismo  catalán,  la cada vez mayor brecha entre ricos y pobres o el aumento de estos últimos hasta límites insospechados. Vivimos esta realidad a diario y los cambios son tan constantes y graduales que parece que nos hemos acostumbrado.

La gran mayoría de la población, no solo en España, en todo el mundo permanece callada, en silencio y aguantando un golpe tras otro. Todos tienen cosas a perder en caso de rebelarse: ya sea una mujer e hijos, su casa o su empleo. Aceptamos cada pequeña perdida de libertad porque individualmente no cambia demasiado nuestro Statu quo. Sin embargo después de años de recortes y de ahorro, el sumatorio de todos esos pequeños cambios empieza a ser muy muy notable.

Todos sabemos que la actual depresión no afecta a los más ricos. Todos sabemos que estamos controlados por una pequeña élite a la que los gobernantes benefician constantemente. Y quizá lo más triste de todo es que ellos no utilizan ningún embrujo o técnica de control mental: la mayoría de nosotros entregamos gustosos nuestra libertad por miedo.  Ellos subieron al púlpito y nosotros los obedecimos sin rechistar.

Somos libres, esa es nuestra bendición y  nuestra condena. Somos los arquitectos de nuestro propio destino y los únicos responsables de las consecuencias de nuestras decisiones, ya sean estas gloriosas y trágicas. Si te despiertas una mañana y te das cuenta que tu vida no es como te gustaría no puedes echarles la culpa a tus padres o a la sociedad por el camino que te marcaron. En última instancia siempre estuvo en tu mano tomar la decisión, escoger este o aquel camino. Por más que eso te causará problemas.

Soy consciente que es muy sencillo hablar de todo esto y que la realidad es diferente: Tienes que pagar facturas, la hipoteca, alimentar a tus hijos y piensas que por muy bonito que sea luchar por vagos ideales no son más que fantasías. Seguiremos echándole la culpa al gobierno y a la banca, seguiremos maldiciendo a los ricos por ser ricos, a sabiendas que de tener dinero actuaríamos exactamente igual que ellos.

¡Humanos! Si hay alguien hay fuera observándonos tiene que estar flipando con nosotros. Yo no tengo la solución, yo no soy diferente a vosotros. Me dejo arrastrar y manipular como cualquiera, lo acepto. Y sí, tengo miedo. Miedo de perder esta relativa estabilidad, de pensar que mi futuro depende más de las decisiones de cuatro tipos en Ginebra que de mí, acorralado en un pequeño espacio seguro prefiriendo que le roben libertades a los demás antes de que me toquen algo a mí.

Los periodos difíciles de la historia siempre han sido forjadores de carácter. Se suponía que formaba parte de una generación que lo tuvo todo, desarraigada y sin objetivos, egoísta e individualista y que solo pensaba en sí misma. Sin embargo, a nuestro alrededor, aunque no lo notemos, hay personas que están intentando cambiar las cosas: Colegios financiando el comedor de muchos niños haciendo verdaderos equilibrios con su presupuesto, supermercados que dejan la comida a punto de caducar al lado de los contenderos y no dentro para que la gente necesitada los coja de forma más sencilla, otros formando agrupaciones y asociaciones, manifestándose día tras día pese a la ausencia de resultados y aguantando que la mayoría de la sociedad los tilde de perroflautas. Una lucha contra Titanes que quizá no cambie el rumbo de la historia. ¿Pero cuál es la alternativa?

No puedes cambiar las mentes. No puedes hacer que toda la sociedad se dé cuenta que será a fuerte a medida que este unida, débil a medida que se divida, que al final ellos tienen todo el poder. No puedes esperar que todo cambie o darles la culpa a los demás. Tenemos una responsabilidad ineludible, una enorme carga.

Ignorad mis palabras, seguid mirando a los lados, criticando a los demás, viendo todos los errores que cometen. No servirá de nada. La situación actual es muy complicada. Y se pondrá peor. Nos esperan tiempos muy complicados y vamos a tener que ser la mejor versión posible de nosotros mismos. Tanto si lo aceptamos como si no, es nuestra responsabilidad.

Dejad de mirar a los demás, dejad de culpar a los gobernantes y de culpar la inactividad de la sociedad. Dejad de buscad un mundo perfecto y probad de serlo vosotros. Mi experiencia es que siempre hay, sorprendentemente, esperanza.

Un hombre debe hacer aquello que su deber le dicta, cualesquiera que sean las consecuencias personales, cualesquiera que sean los obstáculos, el peligro o la presión. Ésta es la base de toda la moralidad humana”  J.F. Kennedy

Un pensamiento en “Sobre nuestra responsabilidad

  1. Entiendo que la vida te quita mucho tiempo y hay cosas que los demás no tienen porqué saber lo que haces con ella,pero tío! ven mas por Dios!
    Ya necesitaba leer algo inspirador.
    La vida sigue su curso una y otra vez,en un sinfín de catástrofes y renacimientos.
    De hecho,en todas las épocas pasadas hemos visto grandes cambios empezados por pequeñas personas que con fuerza y voluntad indomable,conseguían derribar muros que parecían infranqueables para el humano de a pie.
    Crisis,no puede durar mucho,nada es eterno,y si se hace insostenible tiene que estallar y aquí ya empieza a hacerlo.Sólo mira a tu alrededor,la sociedad pide a gritos recuperar un status que creía tener para siempre,y ahora que se lo arrebatan todo,sale a la calle a pedir que se lo devuelvan,lo que me preocupa a mí realmente,es si cuando lo recuperemos,volveremos a ese estado de sumisión confortable que teníamos antes.
    Yo ahora no tengo miedo de nada,lo he perdido todo,y no me queda nada que perder mas que la dignidad,y eso lo tengo bien guardado dentro para que quitármelo sea quitarme la vida.
    Suena raro decirlo,pero estamos poco despiertos a la realidad,y solo vemos lo que nos afecta directamente,a nuestro estatus social,a nuestra pequeña economía absurda llena de incompatibilidades económicas.
    Seguimos teniendo televisiones cada vez mas grandes,todo tipo de gadgets y aparatos varios,pagando suscripciones a equipos de fútbol,comprando cosas estúpidas como revistas y periódicos(cuando vivimos en la era digital),ordenadores,móviles etc
    Cosas que creemos que nos hacen la vida mas fácil y lo único que hacen es mantenernos aborregados y controlados,porque los aparatitos electrónicos,sirven también para ser controlado.Yo los uso sí,pero intento hacerlo con conciencia,como una herramienta para llegar al conocimiento que no pude adquirir y tengo cuidado de no meterme demasiado en ello,redes sociales etc ya que todo eso está vigilado y se trafica con tus datos sin que siquiera lo sepas.
    No pretendía dar una charla,sólo aplaudir tu exposición Sceet pero desde otro punto de vista,uno que ha visto el cambio en su persona.
    Si lucháis,no luchéis porque lo hagan los demás,o por recuperar lo vuestro,ni siquiera por una falsa libertad,hacedlo por el bien de toda la humanidad,y por exaltar esa misma palabra “Humanidad”.
    Un abrazo

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