Primer Juicio (Diligencias Previas)


A continuación pongo una entrada copiada literalmente del blog de mi tía.

Al leerla se me saltaron las lágrimas y me veo en la necesidad de publicarla. En ella se relata el punto de vista de una madre que ve como su hija está sufriendo una situación que no desea ni al peor de us enemigos y tiene que declarar en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer.

Antes de dar pie, decirles desde aquí que estoy muy orgulloso de ellos y que no están solos.

12 de Noviembre, 6:30 de la mañana, suena el despertador, es día laborable, pero hoy tengo una obligación más importante; es el juicio de diligencias previas sobre Orden de protección para mi hija.

El juicio es a la 10:30, pero como es viernes y está un poco lejos de mi domicilio, Jose (mi marido) dice que es mejor salir pronto, por el atasco. A las 8:10 ya estamos los cuatro, mi marido, mis hijos y yo, en el coche camino del juzgado, por supuesto encontramos retenciones de tráfico pero a la 9 menos cuarto ya estábamos allí, (es lo que tiene los nervios de Jose).

Para hacer tiempo nos vamos a tomar un café, por cierto la cafetería más cercana al juzgado está bastante lejos (nota para inversores en tiempo de crisis, abrir alguna cafetería por esa zona, que por cierto está llena de empresas, no sería mal negocio).

A las 10 menos cuarto entramos en el juzgado y subimos a la primera planta donde está el Juzgado de Violencia contra la Mujer nº 8 y esperamos (lo que tiene no saber), pero como Jose es súper nervioso empieza a pasearse por el pasillo y a leer cualquier letrero que se encuentra y nos dice que ha leído que el que tenga una citación pase por secretaría. Pues allá que nos vamos mi hija y yo, un señor muy amable le pide la documentación  y nos pasa a una sala de espera.

Yo atacada de los nervios porque  nuestra abogada no había llegado, pero callada para no poner peor a mi hija, así es que nos sentamos a esperar. Nosotras dentro y Jose y mi hijo fuera.

Sobre las 10:25 oímos que entraba alguien, decía el nombre de él  y que tenía una citación; llegaba con su abogada y con una chica jovencita, los vimos pasar, ellos no nos vieron gracias a que el señor amable cerró la puerta que comunicaba con el pasillo donde estábamos nosotras.

Pero si mi niña ya estaba mal, se puso todavía peor, y la abogada sin llegar. La llamo y tiene el teléfono apagado, pero enseguida llega un mensaje que ya está disponible, la vuelvo a llamar, y me dice que en cinco minutos llega.

Entra otro señor del juzgado y dice si soy la letrada de mi hija, le digo que no, que acabo de hablar con ella y que llegaba enseguida, dice que no me preocupe, que la sala está ocupada y que no empezamos todavía, cosa que me tranquiliza.

Al cuarto de hora (no 5 minutos) llega la abogada, le doy el informe de la sicóloga que está tratando a Patricia y los partes de baja que le faltaban, además de fotocopias de otros documentos que le faltaban, como no nos habíamos reunido con ella, excepto el día anterior por teléfono, empieza a hablar con Patricia sobre las denunciamos que habíamos puesto y las preguntas que le haría, etc., etc., etc.,  situación que agrava más, si cabe, el estado en el que se encuentra mi niña.

En la conversación telefónica de la noche anterior, nos dijo, entre otra muchas cosas, que iba a pedir al Juez que declaráramos todos, es decir, mi marido, mi hijo y yo, como testigos de alguna situación que hubiéramos vivido y sobre todo de los hechos del día 6 de Octubre (post anterior), pero hablando con ella digo que es mejor que solo entre yo, porque mi marido, aparte de estar enfermo de corazón, es una persona muy temperamental y si se calienta puede perder las formas.

En esas quedamos, repasamos las denuncias, los hechos y demás, hasta que a las 12 menos cuarto vienen a llamarlas que empieza el juicio.

Empieza el juicio y mi suplicio (bastante menor que el de mi niña), yo, en una sala, sola, sin saber nada, al cuarto de hora sale Patricia a pedirme otros documentos que no llevaba la abogada, gracias a que una es previsora y llevaba originales y fotocopias de todos los documentos.

Tres cuartos de hora después oigo a ni hija llorar, salgo de la sala pero no hay nadie, vuelvo a entrar y la sigo oyendo  llorar y hablar, vuelvo a salir y me doy cuenta que la sala de al lado es la de la sicóloga.

Sigo en la sala de espera, sola, de los nervios, entrando y saliendo, una hora más o menos después llega el bedel preguntando si Patricia sigue con la sicóloga, la llama y vuelve a la sala, la acompaña la sicóloga. Veinte minutos más tarde salen y vuelven a entrar en el despacho de ella.

Sigo en el pasillo, entrando y saliendo de la sala de espera, cuando veo que entra mi marido en la Sala, le habían llamado a declarar. Aquí ya sí que parecía un animal encerrado, no podía  estar quieta, ni sentada, ni levantada, saliendo al pasillo a mirar cuando salía; una locura.

Más de media hora después abren la puerta para que salga, voy al pasillo, pero antes de que salga de la sala le llama el Juez y oigo que le dice:” Señor Gil, ponga paz en su casa, que de este señor me ocupo yo”.

Sigo esperando, ahora me llamaran a mí, pero no. Llega Jose a la sala de espera y me cuenta su declaración.

Me dice que ha estado muy tranquilo declarando, con mucha pena y dolor y que todo eso se lo ha transmitido a juez, pues le ha dejado hablar todo lo que ha querido y a las abogadas les ha cortado y quitado la palabra varias veces para que él siguiera hablando; me lo cuenta y no puede evitar ponerse a llorar (todavía nos quedan lágrimas). Le ha dicho al Juez que somos una familia normal, decente, trabajadora, que nos habíamos enterado de su relación a los dos años, que le habíamos acogido en nuestra casa como uno más, incluso que la primera tarta y el primer cumpleaños feliz se lo cantamos en casa y que nos parece mentira lo que nos está pasando, que a veces creemos que es una película, que ha acabado con la paz de nuestra casa, que estamos destrozados y que no entendemos que nuestra hija, sin haber hecho nada, tenga que estar escondida, sin poder hacer su vida, que el juez le había dicho, en dos ocasiones, que pusiera paz en su casa que ya se ocuparía él de ese señor, porque José, cada vez que hablaba de Jesús, le llamaba señor.

Mi marido si que es todo un SEÑOR, con mayúsculas, y con su actuación nos sorprendió a todos, al Juez a las abogadas, a mi, e incluso a sí mismo.

Me cuenta que fuera ha estado hora y media con él enfrente, aguantado provocaciones, tanto de él como de su abogada, riéndose de ellos, haciendo bromas, vamos como de día de fiesta. Padre e hijo se han comportado y se han limitado a mirarle, hasta que una de las veces, ha salido su abogada y en tono alto, para que lo oyeran Jose y mi hijo, le ha dicho.” Vamos dentro que es muy violento”, y él contestó “Me sudan la poya”.

Mientras me lo está contado llega Patricia con la sicóloga, Jose se abraza a su hija y se ponen a llorar los dos, yo con una congoja que no podía (pero alguien tenía que aguantar el tipo) hablamos un rato con la sicóloga y nos deja a los tres en la sala de espera.

Padre e hija empiezan a contarse sus declaraciones, Patricia cuenta que todo el tiempo estuvo llorando, que no lo podía controlar, que el Juez la dejó hablar todo lo que quiso, que no la interrumpió, y que cuando vio que se ponía peor llamó a la sicóloga. La sicóloga le dijo que tenía un estado de ansiedad que si quería le daban una pastilla o hablaban, mi hija dijo que no quería pastillas y se fueron al despacho de la sicóloga.

Cuando volvió a la sala siguió haciendo su declaración, nos cuenta que cada vez que hablaba la abogada de él se quitaba las gafas y hacía gestos como si lo que contaba se lo estuviera inventando, haciéndole preguntas del tipo, “en qué fecha ocurrió lo que dice” y Patricia le contestó: “Mire fue una relación de 6 años, yo no sé si usted se acuerda de todas las fechas, estoy contando lo que a mí me pasó, pero no puedo decirle en que día, que mes pasó”.

Nos dice que cuando iba a abandonar la sala oye a la abogada decir que quiere llamar a declarar a la actual pareja de él, y que no puede evitar volverse y decirle que qué tiene que declarar si no la conoce a ella ni nada de su vida.

Media hora más en la sala de espera, hablando, llorando, Patricia cada vez peor, deseando irse a casa, no ver a nadie, acostarse y levantarse dentro de una semana, que pase todo, que está cansada, que no quiere saber nada, que está harta, un sin dios.

Llega nuestra abogada y nos dice que el Juez va a dictar orden de protección, que la declaración de Jose había sido decisiva, que había estado estupendo, que ella había pedido que declarara la familia, pero que había sido el Juez quien decidió llamar a declarar a Jose y nos cuenta la declaración del susodicho, dice que no tenía mucho sentido lo que decía, que se contradecía, que basaron la defensa en que el acosado había sido él por parte de la familia, que incluso esa misma mañana en los pasillos se había sentido amenazado por las miradas, cosa que su abogada dijo que había sentido ella también, toda una puesta en escena , su abogada no nos conoce y se había equivocado de señor, hasta que vio a Jose declarando en la sala. Mi marido dice a nuestra abogada que ellos no les han dicho nada y que los ojos no pagan contribución.

También nos contó que la actual pareja declaró que la trataba como una reina y que no era un maltratador. Por cierto la niña iba con minifalda, que casualidad, una de las cosas que denuncia Patricia es que durante el tiempo de su relación él no la dejaba ponerse minifalda porque eso era de putas.

Como son las 2:00 de la tarde, llevo desde las 10:15 dentro, tengo una necesidad imperiosa de ir al lavabo y mi hijo está desesperándose fuera, dejo a Patricia con su padre y salgo, mi hijo está de los nervios y helado, habló con él, se tranquiliza, voy al baño y vuelvo un rato con él.

En esas estamos cuando vemos que salen el susodicho y su novia, ella sube al baño y él se dirige a la calle (a fumarse un cigarro),  yo tranquilla le sigo con la mirada, él ni me mira, agacha la cabeza y sigue bajando los escalones, pero sale su abogada y le dice: “Jesús Manuel, que no puedes salir, no te deja el Juez”, él le pregunta que porqué y ella le dice, mirándonos a mi hijo y a mí “por la familia”, (si eso no es provocación), nosotros seguimos tranquilos y mirándolos y él sube las escalera, sin mirarme y cuando va a entrar me mira, os podéis imaginar cómo y da un portazo.

Vuelvo a entrar para decirle a la abogada que mi hijo necesita un justificante y le veo en la puerta de otra sala de espera al lado contrario de la nuestra, me mira solo un segundo, pero ya no se le ve tan contento. Otro rato más en la sala de espera mientras terminan el papeleo, mi hijo me llama por teléfono, está hasta las narices, como parece que no me necesitan salgo con él y nos vamos a la calle a esperarlos, al cuarto de hora, más o menos, me llama Patricia para que subamos, nos tienen que dar la notificación a nosotros también.

Subimos, le vuelvo a ver, estar vez un poco más encogido, y pasamos a un despacho donde nos dan el auto con la resolución del Juez que tenemos que firmar todos.

La resolución es: “Que se aprecian indicios de criminalidad de violencia de género y una situación objetiva de riesgo derivada de la misma, por lo que se acuerda ORDEN DE PROTECCIÓN, con alejamiento de 1000 m del domicilio, de su lugar de trabajo, y de cualquier sitio donde se encuentre, así como prohibición de comunicar con ella o con nadie de su familia en forma alguna, y especialmente prohibición de comunicar con sus padres o con su hermano. Y que tendrá vigor hasta que salga la causa”.

Firmamos, nos dan una copia a cada uno, a Patricia el original, que tiene que llevar siempre encima; la secretaria, para que salgamos y ante la petición de Patricia que no quería verlo, le retiene en su sala de espera hasta que abandonamos el edificio.

Las 3:30, no vamos para casa, contentos con la resolución, pero con la amargura de que en definitiva la situación no ha cambiado. Él sigue fuera y mi hija fuera de su casa en un domicilio protegido y nosotros viéndola, como mucho, una vez a la semana.

Pero como dice mi sobrino, esto es una carrera de fondo y el primer pasito ya lo tenemos dado.

4 pensamientos en “Primer Juicio (Diligencias Previas)

  1. Has demostrado mas que de sobra que no estamos solos, y si hemos llegado hasta aquí un 90% (por no decir 100%), ha sido gracias a ti.
    No creo que pueda llegar a agradecerte, por mucho que viva, todo lo que estas haciendo por nosotros.
    Te quiero muchísimo.
    Un besazo.

    Ah, me gusta el blog, lo tengo que mirar mas despacio.

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