El arma que fue prohibida por un Papa y un Rey


La revolución armamentística del siglo X

Hubo un tiempo en que la guerra era considerada un noble y justo arte.  Bueno, en realidad el concepto de “justo” es algo que ha ido cambiando a lo largo del tiempo.

Lo que antes, hace muchos siglos, se consideraba justo era que el campesino se enfrentase con el campesino y que el noble se enfrentase con el noble.  ¿Cómo se conseguía eso en el fragor de la batalla? Pues con las armas empleadas.

Mientras que el soldado raso tenía suerte si contaba con algo más que un palo o unas piedras, el noble caballero tenía (como su propio nombre indica) un caballo a su disposición.  Y una formidable armadura que lo protegía de los daños que le podían ocasionar la gran mayoría de los enemigos, excepto aquellos que, como él, disponían de afiladas espadas o poderosos animales a su servicio.

Esa “justicia” cambió allá por el siglo X, cuando se generalizó el uso de la ballesta.  Con ese arma, cualquiera podía matar a cualquiera, la guerra dejó de ser un sitio relativamente seguro para los valerosos caballeros y sus armaduras.  La potencia de las ballestas podía atravesar con facilidad sus corazas y herirles de muerte sin tener siquiera que acercarse a ellos.

Eso no podía permitirse.

Y por eso, la Iglesia Católica le dedicó el decreto 29 del II Concilio de Letrán, el 8 de abril de 1139, que dice textualmente:

Prohibimos que en lo sucesivo se recurra a la destreza mortífera de los ballesteros y de los arqueros en contra de los cristianos y católicos

Pero tampoco era cuestión de que no se pudiese disparar contra los caballeros que llevasen la contraria a los decretos papales, así que añadió la coletilla

salvo que se usara contra los infieles

Y asunto arreglado.

Eso sí, como en España siempre hemos sido más católicos que nadie (¡qué cruz, Señor, qué cruz!) hubo un rey que se tomó al pie de la letra el decreto papal.  Fernando IV, rey de Castilla, en su Ley Nueva de 1309 recomendaba la muerte para quien usase la ballesta por ser un arma maldita que era capaz de atravesar los escudos y protecciones de los caballeros.

Pocas veces un arma tan sencilla ha resultado ser tan desequilibrante y tan discutida.  Curioso ¿no? 🙄

Enlaces: Ballestero sacado de la Wikipedia.

7 pensamientos en “El arma que fue prohibida por un Papa y un Rey

  1. Hace poco vi un documental-serie que se dedican a coger dos animales, dinosaurios, guerreros… y enfrentarlos con simulaciones biomecánicas.

    Uno de estos ficticios enfrentamientos fue el de un caballero cruzado contra un pirata. Iban simulando todas las armas y armaduras de cada uno, corto alcance, largo alcance, cuerpo a cuerpo… y me sorprendió la eficiencia de la ballesta, a la que pusieron por delante de las pistolas de pirata (que no del trabuco, que eso lo pusieron como arma cuerpo a cuerpo).

    Pusieron un maniquí con la ropa de un pirata y disparaban con la ballesta, y casi lo atraviesa. Sin embargo el pirata disparaba a la armadura y no conseguía hacerlo sangrar (si, los maniquís de esta gente eran demasiado realistas).

    Según sus cálculos, la ballesta era más precisa que las pistolas, y eso ya era determinante.

    Sin embargo, ¡en el global ganó el pirata!

    Estaría bien saber que piensan los del Concilio de Letrán sobre las armas biológicas o de destrucción masiva. Miedo me darían.

  2. Y pienso que no fui el único que en su juventud fabricó una de estas maravillosas piezas usando tubos PVC, ligas de goma, clavos, varillas de madera, etc. hermosos tiempos.

    @Zakariah: No te preocupes, también se han inventado armas con una mayor rapidez para matar, siempre pensando en el ahorro del cliente y la eficiencia del arma. Somos muy buenos matándonos.

  3. Hace tiempo me comentaron que quitaron un arma básico para cada soldado del ejecito tipo cetme por que “mataba demasiado bien”. Lo que interesaba es que hiriera bien. Si hiere bien más gasto para el enemigo.
    Al fin y al cabo todo es cuestión de dinero.

    • Puede ser pero no creo que sea el motivo principal, de hecho hay municiones de calibre menor pero con una mayor capacidad de causar traumas mayores. Cuando OTAN se planteó el cambiar su calibre del 7,62 mm por los de 5,56 mm (cosa que hizo el ejército español en el año 84), uno de los motivos fue el de la reducción de peso para el soldado, permitiéndole transportar el doble de munición. Tambien este calibre menor permitía el disparo en modo ráfaga con mayor precisión y con menor retroceso para el soldado.

    • No sólo por motivos económicos interesaba más que hubiese heridos que muertos,también era importante el tema psicológico.Imagínate en un campo de batalla donde estás rodeado de compañeros heridos,gritando,pidiendo ayuda o desangrándose.Eso hacia desestabilizar al contrario.

  4. Creo que el instinto de jodernos unos a otros está en nuestro ADN. Cuando tenía como 7 años fabriqué mi primer arma; era parecida a una ballesta y estaba fabricada con unos cuantos palos y unas bandas de goma, tenía un “gatillo” (muy bien concebido para una mente de 6 años)y los proyectiles no eran flechas, eran cáscaras de naranja o de limón; he aquí lo interesante: el impacto de la munición te dolia pero lo aguantabas, pero el ardor que el zumo de la fruta causaba en la piel lacerada ¡Joder!. Y si un crio de 6 años puede pensar en relacionar esos hechos, no quiero pensar en lo que los psicópatas al servicio de los gobiernos son capaces de fabricar. 😦

  5. Pingback: El arma que prohibió un papa y un rey

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