Morir


Abandonar este mundo es algo que todos haremos algún día. Enfilaremos el camino hacia lo extraño y ese será nuestro final o nuestro comienzo, no lo sé. ¿Cuando llega el momento? ¿Cómo puede un estado obligar a vivir a sus ciudadanos, a costa de sufrimiento y dolor? En mi opinión, eso está fuera de nuestro alcance.


A mi mente viene Ramón  Sampedro, ejemplo del que creo que todos conocemos  su triste historia. Ese hombre luchó en su momento por decidir sobre si quería o no continuar con su vida. Supongo que el mayor de los problemas es que nos topamos con las ideas de la Iglesia, incluso sin quererlo en nuestras mentes: Dios nos dio la vida, ergo solo él puede arrebatárnosla. Y es en este punto donde reside el problema. ¿Hasta dónde llega nuestra libertad? o más importante aún, ¿Hasta dónde toleraremos la libertad de los demás?

Muchas veces, la misma gente que pide la pena de muerte a terroristas defiende que no es legal la eutanasia. Paradójico… pero estamos en un país paradójico.

Por otro lado intento meterme en la piel de las personas que han decidido que quieren morir. Yo tampoco podría soportar una vida postrado en una cama, despertándome día tras día, como si todos fuesen iguales. Vivir porque si, porque no queda otro remedio. Vivir sabiendo que jamás podrás abrazar a tus hijos, que no podrás volver a hacer el amor con tu mujer,…

¿Sabéis que pienso? Yo no sé si la vida nos la da Dios o los padres, pero sé que la vida es mía, sólo mía, y nadie está en derecho de decidir sobre la vida de otro. Nadie puede obligar a nadie a que siga viviendo. Nadie tiene la suficiente comprensión para entender todos los sentimientos que debía sentir una persona como Sampedro en la situación en la que se encontraba. Simplemente no somos capaces de comprenderlo, por lo tanto, lo mejor es continuar con la voluntad del que ya no quiere seguir aquí.

Debe haber exámenes psíquicos y algún que otro requisito para la eutanasia, pero llegado el momento, creo que es lo mejor. Nos orgullecemos de ser liberales, de ser abiertos, pero muchas veces nos vemos en situaciones que escapan a nuestra razón.

Dicen que la vida es un valle de lágrimas y un asco, dicen que la vida solo es el preámbulo de la muerte. Me importa una mierda lo que digan. Uno ama la vida, con sus cosas buenas y malas, porque siempre se intenta quedar con lo mejor. Pero tengo clara una cosa: mi vida es mía, y quiero decidir.

P.D: Existe un documental que me hizo reflexionar sobre el tema. Adjunto video y noticía.

Fuentes: gentedigital.es, youtube

4 pensamientos en “Morir

  1. Hace no mucho tiempo, femaesa escribió también sobre eso.

    Es un tema muy interesante sobre el que se podría debatir todo el año y en el que se enfrentan las dos posturas más difíciles de reconciliar: la razón contra los sentimientos.

    Supongo (y espero) que, con el tiempo, se deje a cada uno elegir lo que quiere hacer con su propia vida. Y que no sea necesario irte a 800 km o más, como en el vídeo que has puesto, para poder morir tranquilo.

    Aunque ahí, me temo, con la iglesia hemos topado… 😦

  2. Precisamente en este mes se va a aprobar un Proyecto de Ley sobre la muerte digna. La primera comunidad autónoma que lo va a presentar es Andalucía. En esta ley se prohíbe el ensañamiento terapéutico y permite a los pacientes rechazar tratamientos que alarguen su vida de forma artificial. También van a regular la sedación paliativa.
    Aunque a pequeña escala,por lo menos se van dando pequeños pasos.

Quita un poco de mierda de tu cabeza y dime algo:

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