Bajo el fuego amigo


Para ti, cariño, con todo mi amor

No, no me refiero a mi nueva y desconocida (hasta para mí) etapa de soldado. Ahora lo entenderéis…

Primero de todo, debo aclarar que todos los personajes que aparecen en esta historia son ficticios y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Llamémosles “nene” y “nena” para hacerlos anónimos e impersonales.

Estaba yo recordando pensando en esos momentos tan extraños que los nenes vivían durante el noviazgo. ¡Qué tiempos aquellos! Salían juntos de paseo, iban al cine, se inflaban de coca-cola y no se tiraban ni pedo. ¡Ni uno!

Sé de buena tinta que en más de una ocasión nene acompañaba a nena hasta casa de sus padres y, en cuanto ella salía del coche y entraba en el portal, nene aflojaba el ojal y todos los gases acumulados salían atropelladamente, como una manada de búfalos pasando a través de la estrecha puerta de un corral. ¡¡Brooooom, brooom, br-br-brrrrrr-broooom!!


Pero claro, nena tampoco debía quedarse corta. Tan pronto como cerrase la puerta del portal comenzaría la bizarra traca, llenando el recinto de metano y haciendo que su vida peligrase por falta de oxígeno.

Con el tiempo, esa situación va cambiando.

Los años pasan y nene y nena se quieren igual o más, son más mayores y confían más en sí mismos. Así que, donde antes se aguantaban las ganas, ahora tratan de demostrar su amor del modo más atronador posible.

Así, si él suelta una sonora ventosidad, de esas que se oirían incluso durante el despegue de un Boeing 747, ella le contesta amorosamente con un pedazo de cuesco que dejaría mudos a unos cantantes de Death Metal en pleno concierto.  Y luego le apunta con el dedo:

– Para ti, amorcito –dice la jodía, mientras le señala con el dedo y le guiña un ojo-

Y no pasa nada. ¿Hay prueba de amor más grande? No lo creo.

Ahora cenan en casa casi siempre. Casi nunca hay coca-cola, ha sido felizmente sustituida por vinito y/o agua. Y luego se van los dos a dormir.

Pero claro, el jamón y los embutidos de la cena dan mucha sed. Hay que levantarse a las 3 de la mañana a beber agua.

El camino a la cocina parece la peli de “El amanecer de los muertos”. Nene va arrastrando los pies, con los ojos cerrados, en gallumbos. De un modo u otro, encuentra la cocina e incluso tiene la consciencia justa para beber agua.

– Joder con el jamón, qué sed me ha dado… –piensa, mientras dirige penosamente sus pasos de vuelta hacia el dormitorio a oscuras del final del pasillo.

Y, al entrar al dormitorio, de repente, se da cuenta:

– ¡¡Por todos los dioses!! ¡¡Apesta aquí dentro!!

Cierto. No sabría decir si ya apestaba antes de ir a la cocina o si ha sido algo reciente, pero de algo estaba seguro: las cámaras de gas nazis serían perfume francés comparado con aquello.

Así que se acerca a nena y la observa. Parece que respira, está viva, el gas no acabó con ella. ¿De qué hay que preocuparse entonces?

Nada, nada, a dormir. A ver si hay un poco de suerte y empezamos el día con una contundente traca mañanera.

Hasta mañana pues… zzzz… zzzzz… zzzz…

5 pensamientos en “Bajo el fuego amigo

  1. A mi me pasa. Me despido de mis queridos amigos, me dirijo al portal de casa cierro la puerta y empieza el tercer movimiento en Do menor. Creo que el mayor problema a lo que nos enfrentamos los practicantes de este milenario arte, porque las cosas se deben hacer a su debido tiempo, y a veces, con las ganas horrendas de tirarte una traca de pedos se mezclan las ganas de cagar camufladas en ese pedo. Resultado? Pedos con pegatina. De esos que oyes uno y notas que la partitura se ha roto, que la musica se ha acabado, en el que no sabes si el calorcillo en el calzoncillo es por los gases o por la tortuguita que asoma la cabezita. Así que no queda más que correr a tu trono y rezar que no haya nadie mas.

    Aún así, y en contra de los buenos modales: Mejor fuera que dentro, y a quien no le guste mi aroma, que se vaya al campo a coger amapolas!

  2. Pero si es lo mas sano, y si lo haces con cariño mejor. Mi abuelo tenía un refrán que no me acuerdo como era exactamente pero venía a decir que mejor era tirarse un pedo que aguantarlo y tener un dolor de tripa. Por curiosidad busque el refranero español que es muy sabio:

    A buen culo, buen pedo.
    A la mejor puta se le escapa un pedo.
    Al buen sordo, pedo gordo.
    Al sonar el pedo, sólo queda un rostro serio.
    Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
    Bien le huele a cada uno el pedo de su culo.
    De barriga gigante, pedo retumbante.
    Detrás de los pedos viene la mierda.
    Huele peor el pedo ajeno que el propio.
    La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.

  3. owhwo a lo mejor tu abuelo queria decir: “Mas vale perder un amigo que una tripa rota”

    Luego tambien esta esa Lapida que decia: “Por aguantarme un peo, aqui me veo”

    Gecko, si estos personajes no fueran ficticios yo les preguntaria que por que no se llevan una botellita de agua a la mesilla y asi, cuando les entre sed a las tres de la mañana, no hace falta que se levanten hasta la cocina porque, conociendo a nene (si existiera digo) seguramente mas de una vez se habra dejado alguna parte de su (largo) cuerpo en algun marco de alguna puerta (si existieran tales puertas, quiero decir). Ademas, como seguiria inmerso en ese ambiente, no tendria que notar la diferencia al volver del resto de la casa

Quita un poco de mierda de tu cabeza y dime algo:

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