Un polvo y a casa


...y una paloma me anunció que dejaría de prestar servicio en Irak...

Venga, se abre la veda, criticadme tanto como os dé la real gana.  Además, eso me gusta. 🙄  Pero uno de los motivos principales por los que inicié este blog (el que más me pesaba, por eso se llama como se llama) era poder decir cosas “en alto”, cosas que tienen una versión oficial con la que yo no estoy nada de acuerdo, versiones oficiales con las que me siento manipulado e inducido a pensar de un modo determinado.  Y me cabrea muuuucho que me digan cómo tengo que pensar…

Por eso, cuando vi una noticia en los informativos de TV en la que decían que “EE.UU. prohíbe a sus militares en Irak quedarse embarazadas” yo lo que pensé es: “Vaya, ¿pero a qué mente enferma se le ocurre quedarse embarazada en semejante situación? Si quieres tener un hijo, ¿no sería lo suyo esperarte a salir de ese infierno que es la guerra y tenerlo luego tranquilamente en tu casa?

Así que no vi la necesidad de que ningún general prohibiese quedarse embarazada a ninguna soldado mientras estuviera en zona de guerra y pensé “ese general es imbécil, no tendrá otra cosa que hacer…“.

Pero claro, luego uno se entera de que, cuando una soldado se queda embarazada, necesariamente hay que devolverla a su casa en 14 días…  y entonces es cuando uno empieza a pensar mal.

Supongo que la integración de la mujer en el ejército no es algo sencillo.  Y espero que los altos mandos del ejército hagan lo posible para que esa integración sea real y efectiva, en todos los planos.

También supongo que pertenecer al ejército no es lo mismo que ser, por ejemplo, conductor de camiones.  Todo tiene sus riesgos, pero no creo que mucha gente sea capaz de imaginar las barbaridades que un soldado puede llegar a ver en el campo de batalla, desde luego yo no puedo.

Pero lo que sí puedo imaginar es que, tras presenciar alguna de esas barbaridades, más de una mujer se vea en la dulce tentación de volver a su casa.  Y si eso es tan sencillo como quedarte embarazada, entonces… entonces ya entiendo la prohibición que quería poner ese general.

Y digo “quería” porque ya la han revocado, al parecer no era políticamente correcta.

Sigo suponiendo: en la guerra, cuando uno se va a casa, otro tiene que ocupar su lugar.  Y, volviendo al ejemplo de antes, eso no implica conducir su camión (además del tuyo) sino enfrentarte a las barbaridades que le habrían correspondido a la otra (además de las tuyas).  Y no creo que sea fácil de hacer, quizá eso explique parte de los suicidios y enfermedades mentales de los marines.

Pero claro, si todo eso se puede evitar con un embarazo… pues nada.  En zona de guerra, parece ser, los bebés vienen con un billete de vuelta a casa bajo el brazo.

Mi conclusión: ¿Y así pretenden lograr la igualdad y la integración de la mujer en el ejército? Pues lo llevan claro.

P.D.- ¿Pasará en USA como pasa en Rusia (donde hubo un auténtico baby-boom ante una amenaza de despido por la crisis) o en la UE y estará prohibido despedir a la embarazada? Porque también hay embarazadas con mala leche, señoras y señores…

Un pensamiento en “Un polvo y a casa

  1. No me puedo creer que el tema haya pasado sin pena ni gloria…
    Quizá sea porque para las yankis no es un destino voluntario. Es para plantearse qué pasa por la cabeza de un norteamericano medio cuando descubre que la guerra en el campo de batalla no es tan cool como se ve desde yankilandia.

Quita un poco de mierda de tu cabeza y dime algo:

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