Anécdotas policiales (13)


policiaEsta vez soy yo quien decide salir del armario y se anima a contar una anécdota policial.

Serían las dos de la tarde cuando recibimos una llamada de una mujer que dice que no puede entrar en su casa, que lleva más de media hora llamando a la puerta, que su marido no le abre y teme que le pudiera pasar algo al marido.

Allí nos plantamos mi compi y yo, en un descansillo de escalera en el que todas las puertas estaban abiertas excepto una, y en la que había más gente que en el camarote de los hermanos Marx. Localizamos a la mujer, y nos comenta después de tranquilizarla un poco, que su marido trabaja de vigilante de seguridad por las noches, y que siempre cuando llama a la puerta, aunque esté dormido, se levanta sin ningún problema a la primera que suena el timbre de la puerta.

Vemos como que están llamándole por el teléfono móvil y el fijo, que la vecina de al lado no deja de aporrear la pared que da al cabecero de la cama,  otra no deja de aporrear la puerta y llamar al timbre, y otra no deja de llamar al telefonillo.

Desde el descansillo se escuchan perfectamente los teléfonos y los timbres sonando. Preguntamos a la mujer si es posible que su marido tenga un sueño muy muy muy profundo, y nos dice que no, que siempre abre la puerta a la primera.

En vista de que no sabíamos lo que nos podíamos encontrar y que la mujer estaba fuera de si con los nervios, activamos a la ambulancia municipal. Mientras intentamos abrir la puerta resultando imposible, miramos ventanas por si pudiéramos entrar por alguna y también imposible (todas cerradas y altura de un tercero).

Activamos bomberos que llegan acompañados del Jefe de Servicio de policía del turno de tarde, les explicamos la situación y deciden entrar descolgándose por la terraza del vecino de arriba.

Consiguen entrar, y un bombero abre directamente la puerta, y allá que vamos todos, la mujer, dos bomberos, los dos de la ambulancia, y mi compañero y yo. Abrimos la puerta de la habitación y encendemos las luces. Vemos un bulto en la cama, que comienza a chillar y dar aspavientos. Se levanta y la mujer comienza a llorar, y a decirle que menudo susto le había dado, a la vez que le da una leche en toda la cara.

Salimos fuera todos y esperamos. Eso sí, aguantándonos la risa, y diciendo  a los vecinos que todo estaba bien.

Cuando se calman los dos, el hombre, pálido aún, nos invita a entrar en el salón y cierra la puerta. Nos explica que era la primera vez que le pasaba y que no entendía como no se había enterado. Le explicamos todo el ruido que estaban haciendo desde fuera y que era la única opción que nos quedaba. El hombre nos da las gracias y nos dice que siente las molestias.

La mujer sigue insistiendo, “cansinamente”, que menudo susto llevaba ella encima y que algún día le iba a matar de un disgusto. El marido decide contestarla:

– Cariño, no niego que te hallas asustado, pero me acabo de levantar a punto de un infarto al corazón y con una fiesta de disfraces en la habitación, así que tranquila y vamos a dejarlo, que no ha pasado nada.

Fuentes: gifmania

6 pensamientos en “Anécdotas policiales (13)

  1. Pues la mujer un poco gilipollas… movilizar a tanta gente pa ná!
    Oye y luego esto tienen que pagar algo por todo el follón que han echo o no?

  2. Ok ya no tengo ninguna duda. 🙂

    Igual los quiero por como son, no por lo que son, que no se lo que es.

    En fín, esa mina (mujer) es una pelotuda (asshole) Y yo que pensé que al menos la iba a estar engañando.

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