Buenas vibraciones


¿A que parece estar esperando su turno para fumar unos porros?

¿A que parece estar esperando su turno para fumar unos porros?

Eso es lo que me transmite la imagen del doctor Pedro Cavadas.  Buenas vibraciones, una gran serenidad y (no sé por qué, pero así es) una enorme sensación de seguridad en sí mismo.

Este señor es el responsable, entre otras mil historias más, de que una persona tenga un rostro donde antes no había más que cicatrices.  Y por ese motivo aparece ahora en televisión y en prensa, mucho más de lo que le gustaría (o eso supongo, de nuevo por esas vibraciones que me transmite).

Pero no es ésta la intervención más importante del Dr Pedro Cavadas, aunque quizá sea la que más repercusión haya tenido en los medios.

Este cirujano, por ejemplo, consiguió reimplantar un brazo amputado en un paciente tras “mantener con vida” ese brazo mediante una conexión con las arterias de una pierna de ese mismo paciente.

Y eso no es nada si lo comparamos con la obra de ingeniería que tuvo que realizar con un paciente navarro de 63 años: ese paciente tenía un sólo brazo, el derecho, pero sufrió una parálisis que le afectaba justamente al lado derecho, con lo que no tenía ningún brazo útil.  El doctor Pedro Cavadas le amputó 😯 ese brazo y se lo transplantó al lado izquierdo.  Además, le amputó el pulgar y lo puso junto al dedo meñique, consiguiendo “convertir” la mano derecha en una funcional mano izquierda.  Para quitarse el sombrero.

Este hombre, licenciado con matrícula de honor en medicina desde hace exactamente 20 años, llevaba una vida que podría ser bastante “lógica” o, al menos, “predecible”.  Como cirujano plástico, llevaba un altísimo tren de vida en el que no faltaba el típico Porsche de ricachón ostentoso.  Pero algo pasó en su vida.

La desgracia quiso que su hermano falleciese en un accidente de tráfico.  Y la fortuna quiso que Pedro Cavadas viajase a Kenia.  Al volver de allí, vendió su Porsche y creó la Fundación Pedro Cavadas, desde donde realiza operaciones reconstructivas gratuitas para muchas personas que no pueden permitirse pagarlas, sobre todo en las zonas más desfavorecidas del África subsahariana, entre las que destacan múltiples reconstrucciones de penes a menores mutilados.  Ésas son, en mi opinión, las auténticas operaciones importantes de este genio.  No salen en las televisiones, pero devuelven sonrisas a quienes más las necesitan.

Alrededor de 1800 operaciones al año, casi nada…

Pensé “Ojalá este tipo fuera el Ministro de Sanidad.  Para variar, alguien que entendiese bien la materia sobre la que tiene un enorme poder, y no sólo alguien cuyo único mérito es poseer el carnet de militante en un partido político“.

Pero luego se me pasó esa estúpida idea.  Allí no tendría tiempo de seguir haciendo cosas realmente buenas por las personas, que es lo que parece hacer disfrutar a este genio (sí, lo repito: genio).  Además, correría el riesgo de “contaminarse” por la política.  Y sólo de pensar en eso, me dan escalofríos… 😕

Buen rollo, buena persona.

Hay días en los que gusta leer buenas noticias.  Son tan pocos que se valoran más… 😀  ¡Bravo por Pedro, bravo!

Foto: SpiritWoodstock.  Fuentes: abc, guiadegerencia, telecinco.

6 pensamientos en “Buenas vibraciones

  1. Este hombre hace algo tremendamente sencillo: no tener apego alguno por las inutiles cosas materiales. Y aunque todos querriamos hacer como el, muy pocos nos desariamos de nuestros escasas posesiones.
    Por cierto, que jamás sea político, que malas personas tenemos a cascoporro en este país.
    Saludos a la vuelta de las vacaciones!

    • Decir que un cirujano plástico no tiene apego “por las inútiles cosas materiales” me parece un poco arriesgado, Sceet.

      Pero ya digo que este tipo me parece alguien digno, todo un caballero y un auténtico crack en lo suyo. Uno entre un millón.

      P.D.- ¡Bienvenido de vuelta! 😀

  2. Le vi en la rueda de prensa que dio después de que habían salido a la luz ciertos datos (creo que sobre la identidad del donante) y pensé que no era un simple médico. Transmite, como bien dices, buenas vibraciones y una serenidad, supongo, basada en la seguridad en sí mismo.
    Personas como este hombre hacen que no pierda la esperanza en la gente de este país, que entre tanta amanita hay algún champiñón (valga el símil 😉 ), pero no deja de ser un científico con una experiencia vital. Hasta que no pasó ese trance personal no era muy diferente a cualquier científico (con pasta, eso sí). Lo que quiero decir es que lo que hace especial a este buen hombre no son sólo sus vastos conocimientos médicos sino su cualidad como persona, pero eso no le convertiría directamente en un buen gestor ministerial. Lo penoso es que tengamos que sufrir a nuestros políticos de chirigota, pero lo ideal no es un gobierno de tecnócratas sino de políticos coherentes y con sentido común (yo no los he visto) asesorados por especialistas sin carnet de partido…..

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