Los niños saharauis


niños saharauisHace unos días escuché la noticia de que por primera vez en 15 años la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui no encontraba familias suficientes para llevar a cabo el programa “Vacaciones en Paz” como todos los veranos.

El programa consiste en traer de los campamentos donde viven a varios miles de niños saharauis todos los veranos y localizar familias que les quieran acoger durante la época estival para que los niños puedan evadirse durante unas semanas de la difícil situación en la que viven el resto del año, y disfrutar de un verano como cualquier niño se merece. También colateralmente y gracias a la pequeña cuota de repercusión mediática que logran todos los años por estas fechas, aprovechan para reivindicar las dificultades del pueblo saharaui en su lucha por lograr la independencia, así como la penosa situación en la que viven.

Este año parece que con la crisis la cosa se les ha complicado y cuando otros años por estas fechas ya tenían más que confirmadas a las familias de acogida, ahora ven que se les ha echado el verano encima y  que siguen estando a falta de 200 familias para poder completar el cupo necesario.

Sin embargo, todos los años cuando oigo la noticia me asalta la misma duda: ¿es realmente bueno lo que esas familias hacen (con toda su buena intención, eso sí) por esos niños o realmente les estamos haciendo más daño del que creemos? La verdad es que yo no lo tengo nada claro y creo que si me tuviera que decidir entre acoger un niño y pegarle el verano de su vida o no acogerle… seguramente elegiría no hacerlo.

¿Por qué?

Teniendo en cuenta que son niños entre 7 y 12 años me da la impresión de que el “shock” puede ser brutal. Pasar de malvivir en el desierto a llegar a cualquier población española y a una familia media pongamos por caso. Vivir en una casa con todas la comodidades, la tele, los videojuegos, la comida variada y tan rica siempre dispuesta a cuando quieras comer y abrir ¡¡¡el frigorífico!!! (imagináos la impresión de abrir un frigorífico, ver todo lo que hay, poder coger cualquier cosa con sólo acercar la mano, sentir el frío… ¡para un niño que vive en el desierto!).

Vestir ropa limpia y bonita, poder acercarte a cualquier tienda o Centro Comercial y comprar lo que quieras. ¡¡¡Un Centro Comercial!!! ¿Os imagináis a un niño de estos entrando en cualquiera de los Centros Comerciales que estamos cansados de ver?¿Y si encima es de noche con todo el colorido, las luces, etc.?¿Os los imagináis en el cine?¿Y pasando un día de piscina… ¡¡¡o de playa!!!?

Y luego el 30 de agosto le despides y le mandas de vuelta a su cruda realidad. Con una edad en la que ya se da cuenta de las cosas y en la que si yo estuviese en su lugar no dejaría de preguntarme: “¿por qué yo?¿por qué ellos tienen todo lo que se puede desear y yo no?¿qué he hecho yo para tener la vida que tengo?”

Creo que para ellos debe haber un antes y un después en su vida tras recibir semejante mazazo emocional y no soy capaz de imaginarme su “día siguiente” a terminar las vacaciones en España.

Por eso, me da la impresión de que queriendo darles cariño y unas semanas de felicidad a esos niños, al final les estamos haciendo más mal que bien.

Fuente: elpais.com

3 pensamientos en “Los niños saharauis

  1. Sí, debe ser algo muy difícil de decidir (traer o no a un niño acogido, me refiero).

    Y creo que tienes razón en el mazazo que le puede suponer a un niño el hecho de volver a su casa en el Sahara, aunque quizá nos equivoquemos.

    Pero creo que quizá todavía más fuerte que ese mazazo debe ser este otro mazazo: “siempre me han llevado allí este verano, ¿por qué ahora no?”.

    Supongo que pocos niños lo entenderían bien. Aunque, por suerte, los niños suelen tener la mente mucho más limpia que los adultos.

    Difícil decisión para quien tenga que tomarla, muy difícil… 😦

  2. Creo que estáis muy equivocados, pensáis lo mismo que yo antes de acoger por primera vez a niños saharauis. Yo me di cuenta que solo es una excusa que buscamos en nuestro interior por miedo a lo desconocido. Después de años acogiendo a estos niños y viajar a los campamentos año tras año he comprobado que estamos haciendo un bien. Los niños que vienen en vacaciones en paz a España gozan de una salud mejor que los que aun no han tenido la posibilidad de pasar unas vacaciones en España. Hablando con los niños en los campamentos me demostraron que a su edad son mucho más maduros que los niños españoles y tienen asumido que llegara el momento que por edad tengan que dar paso a otros niños para que disfruten de sus vacaciones. Todos están deseando de venir a España de vacaciones y el regreso no los afecta para nada por que allí esta sus padres, hermanos y amigos esperándoles. Vuelven con las pilas cargadas (y la barriga) para aguantar hasta el próximo verano. En su mochila llevan muchas historias y experiencias que contar a sus amigos. Si tenéis dudas hablar con algún de los niños que están pasando las vacaciones en España. Yo lo hice y me convencieron que el proyecto vacaciones en paz es lo mejor que los podía pasar

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