La lengua: ¿cultura y arma?


(Ojalá algún visitante extranjero me responda a la pregunta que hago al final de esta entrada)

Tengo familia inglesa, mexicana, brasileña… incluso familia española. emoticono-abrazoNo es que yo sea un tipo muy familiar, pero nos llevamos bien.

Me centraré en la parte inglesa de mi familia.  Mi tía es inglesa, se llama Jennifer y está casada con mi tío Julián, que es español.  Sus hijos, Jaime y Vanessa, son nacidos en España y son bilingües de español/inglés.  Viven en Villaverde,  Madrid.

Ojo, al decir “bilingües” quiero decir exactamente eso.  No es que hablen bien el inglés, es que hablan con tanta tranquilidad en inglés como en español.  De hecho, pueden estar sentados a la mesa y estar hablando en español con su padre mientras que le responden algo en inglés a su madre.  Hablan Y PIENSAN en cualquiera de las dos lenguas.  Es algo que me fascina y que me da mucha envidia.  Pero a lo que iba, que me disperso…

Si hay alguien más sentado en esa mesa que no entiende ambas lenguas, no hay ningún problema: todos hablan en la lengua que entiende ese comensal, ya sea inglés (por ejemplo, la madre de ella) o español (por ejemplo, un amigo andaluz).  No hay dramas, no hay complejos, no hay discusiones.  Es una simple cuestión de educación, una deferencia hacia la persona que no les entendería, evitando que se sienta marginado en una conversación que no podría entender.

Aquí dos personas tratando de demostrar que su lengua es mejor que la del otro

Aquí dos personas tratando de demostrar que su lengua es mejor que la del otro. ¿Nacionalismo?

Luego veo que en el Senado de mi país (una cámara totalmente inútil, por cierto) se reúnen los políticos de todas las regiones que lo componen y que… ¡se llevan traductores para entenderse entre ellos! Todos hablan y entienden el español, pero prefieren hacer uso de su derecho a expresarse en la lengua propia de su región antes que hacer uso de su educación (sí, es cuestión de educación, o de falta de ella) expresándose en su otra lengua, cooficial en su región.

Me imagino su razonamiento. “Ni crisis ni hostias.  Yo tengo el derecho a expresarme en mi lengua, aunque tú no me entiendas.  Aunque yo también hable la tuya, sencillamente no quiero hacerlo.  Aunque estemos en crisis y tengamos que pagar 6.500 euros por 3 horas a los siete traductores (dos al catalán, dos al gallego, dos al euskera y uno al valenciano).  Es mi derecho, se siente.”

La pregunta que me gustaría que algún visitante extranjero, por ejemplo algún visitante latinoamericano, me respondiese es: ¿crees que esta situación podría darse en cualquier otro país del mundo? Me gustaría saber la opinión de alguien que no esté “viciado” por la maligna y estúpida influencia de los medios de (in)comunicación que sufrimos los que vivimos entre Francia y Portugal.

Porque yo (que sí estoy “viciado”) sólo puedo pensar una cosa: en mi país mandan los imbéciles.  Y los maleducados.

Foto:  Foroswebgratis.