La fiesta nacional


No me gustan las corridas de toros.  Respeto la opinión de todo el mundo, no soy de los que se pondría en pelotas con unas banderillas falsas clavadas en la espalda para intentar abolir esos eventos, pero no me gustan.  Es más, me repugnan las corridas de toros.

Venga, pal corral...

Venga, pal corral...

Sin embargo, me da la impresión de que aquello que me hace sentir repugnancia es bastante distinto de lo que sienten la mayoría de esas personas que dicen odiar esos eventos.  Me explico…

Leyendo en sitios como la web desde la que saqué la foto de arriba, me da la sensación de que esas personas se fijan exclusivamente en el maltrato animal, en el sufrimiento innecesario ocasionado al toro.

Hmmm… bien, en eso estoy de acuerdo con ellos.  Pero no me parece lo más grave.

Personalmente, creo mucho (¡¡muchísimo!!) más preocupante el hecho de saber que 12.000 personas disfrutan con el hecho de presenciar cómo se está causando ese daño al animal.

Me alarma, de veras.  Insisto en que el daño causado al toro, aunque me repugna, no me preocupa del mismo modo.   No pretendo ser un hipócrita: yo como cerdo, vaca, cabrito y casi cualquier bicho que coma hierba.   Eso sí, lo considero mera supervivencia, lo preocupante (en mi opinión) sería ir al matadero de mi ciudad y disfrutar viendo cómo sacrifican a todos esos animales.

Y otra cosa que me preocupa, quizá más todavía que la anterior, es comprobar el sadismo hipócrita de muchos entendidos del toreo y aficionados varios.  Explicaré eso del “sadismo hipócrita” con una imagen:

El torero Israel Sancho sufriendo una grave cogida hace muy poco (clic para ampliar)

El torero Israel Sancho sufriendo una grave cogida hace muy poco (clic para ampliar)

He aquí ese sadismo hipócrita.

Sadismo porque, lo reconozca o no, el aficionado siente cierto morbo por la sangre, cierta atracción por el sufrimiento (ya sea el del toro o el del torero, pero sufrimiento al fin) ya que ese “espectáculo” se basa precisamente en eso: en un enfrentamiento a muerte entre el toro y el torero.

Hipócrita porque aquellos que reniegan de lo que acabo de decir en el párrafo anterior son los primeros que se echan las manos a la cabeza cuando sospechan que un toro está “afeitado” (que le han recortado o limado los cuernos), demostrándome con eso que no buscan la estética de un pase de pecho o una media verónica, sino el riesgo que eso implica, la posibilidad de que el toro no haga lo que se supone y atraviese el pecho del torero.  Como en la foto.

Resumiendo: me disgusta ese sufrimiento innecesario causado al toro, pero me preocupa muchísimo más que la gente  disfrute con la sangre.  ¿Es grave, doctor? 😕

Fuentes: Diario La Razón, cas-international.org.

7 pensamientos en “La fiesta nacional

  1. Me viene a la cabeza algo que estudié hace mucho acerca de la satisfacción del ser humano al hacer daño a un animal, aunque sólo fuera un mínimo dolor, una patada, un apretón o pellizco… Algo que significara dominación sobre el animal sin llegar realmente a darse un maltrato, sino como un instinto básico (…)
    No me gustan los toros, la verdad es que es un animal que no me da pena, no me despierta empatía. Por lo que sufro es por el torero o por el caballo (como hace poco también ha pasado). No me entran en la cabeza estos fervores por tradiciones; todos los fanatismos me parecen negativos. No me identifico.
    Y me parecen preocupantes imágenes como las del salto de la reja, donde el raciocinio brilla por su ausencia: http://www.elmundo.es/elmundo/2008/05/12/espana/1210556088.html
    En resumen, no es grave, reygecko.

  2. Ésto, como todo lo que tiene que ver con lo más cañí de nuestras tradiciones (insisto en lo más cañí, no todas las tradiciones) confirma lo que ya se ha comentado en algún comentario del blog y es que éste es un país de borregos. Se podría hacer una larga lista de burradas que se cometen en nombre de la tradición popular, disfrazadas de arte o cultura autóctona pero que siguen siendo burradas.
    …No, no me gustan los toros. Yo siempre he sido más de las vacas 🙂

  3. ya que ese “espectáculo” se basa precisamente en eso: en un enfrentamiento a muerte entre el toro y el torero.

    Corrección de errores, king; de nuevo corrección de errores:

    De un enfrentamiento a muerte entre toro y torero, nada de nada, puesto que el pobre animal no tiene las mismas oportunidades de defensa y ataque que el matador. Es lo mismo que en la época romana arrojar a los cristianos a los leones en un circo; ¿eso tamibién era enfrentamiento a muerte entre hombre y león?, pues nó, y por eso pensando en que aquello era una salvajada, le damos la vuelta a la tortilla y hacemos nosotros lo contrario.
    Estoy completamente de acuerdo con la abolición de la mal llamada fiesta nacional y no comparto su denominación como arte y cultura.
    ¡¡NO A LA FIESTA TAURINA!!

  4. Pingback: El salto de la verja « En vez del psiquiatra…

  5. A mi tampoco me gusta lo de La Fiesta Nacional pero me alegro un monton que Reygecko no sea de los que se pondrian en “pelotas” con o sin banderillas para protestar

    (Dios mio, no se que espectaculo seria peor)

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