Anécdotas policiales (7)


Nueva entrega de mis anécdotas policiales. emoticono-poder-de-las-estrellas

Semana santa de hace cuatro o cinco años.  Los pinteños sacan a sus santos/vírgenes/dioses en procesión por el pueblo, al igual que ocurre en muchas otras partes de España.  Y allí, en medio de todo el mogollón, estaba yo currando. 😦

Recuerdo perfectamente que había tres procesiones al mismo tiempo en el pueblo y que sólo estábamos disponibles tres policías, así que nos tocaba a un policía por procesión.  Eso significa, en resumen, que nos tocaba apañárnolas como pudiésemos para dirigir el tráfico e ir cortando o desviando la circulación al paso de la comitiva.

Cambiamos el pato por un cura y ya nos podemos hacer una idea de lo que estaba pasando.

Cambiamos el pato por un cura y ya nos podemos hacer una idea de lo que estaba pasando.

No recuerdo cuál fue la que me tocó, pero el caso es que yo estaba cortando el tráfico en el cruce de Isabel la Católica con la calle Egido de la Fuente cuando un señor de unos 50 años se me acercó y, muy educadamente, me dijo:

– Perdone que le moleste…

– Sí, dígame. -respondí yo sin mirarle, porque estaba desviando el tráfico hacia la calle Buena Vista y Doctor Isla-

– Pues verá agente, resulta que hay un joven que está agarrando del cuello al señor cura, por si usted podía hacer algo…

😯

Creí que le había entendido mal, pero miré hacia atrás y, en efecto, había un joven literalmente colgado del cuello del señor cura.  ¡¡Joder!! ¿Por qué tienen que pasar esas cosas en mi servicio?

Bueno, salgo corriendo hacia el lugar del intento de “curicidio“, separo al agresor (se trataba de un chaval con antecedentes por problemas psiquiatricos, demasiados porros me temo…) y, cuando me doy la vuelta, me encuentro con que los coches me han seguido y están taponando la salida a la procesión.

Así que no se me ocurrió otra cosa que llevarme al pirado con una llave de aikido parecida a ésta, pero que se hace con una sola mano (quizá elgarro sepa decirme su nombre) mientras que con la mano que me quedaba libre iba dirigiendo el tráfico.  La imagen debió ser de lo más curiosa, recuerdo que hubo gente que sacaba fotos, ojalá pongan alguna…

En cuanto pude, avisé a una patrulla que se encontraba libre para que pudiese llevar al tipo hasta el cuartel de la Guardia Civil y yo pude, por fin, terminar la procesión.

Foto: geeko, ai-ki-do.org.

11 pensamientos en “Anécdotas policiales (7)

  1. Si, owhwo, pero te largaste como el lagarto de Jaen y dejaste sólo al pobre king.

    Jode, Rey, cuando te jubiles vas a tener un montón de anécdotas para tus nietos, ja, ja, ja, ja.

  2. Jajqaajajajaaaja,”cura bueno cura muerto”…jajajajaa
    Joer,me estoy imaginando la estampa,y luego dicen que los porros no son malos,jajajaja,lo raro que el cura no le soltase unas buenas ostias,o la otra mejilla que tanto predican,ajajajajajaja,tan solo una pregunta…¿al final te enteraste que es lo que había esho el cura pa que lo tuviesen agarrado por el cuello?? a ver si el pobre chaval tan solo quería quitarselo de encimap porque andaba predicando alqo que no le molaba,jajajaja

  3. Yo creo que el chaval y el cura sólo estaban practicando algunas técnicas de inmovilización/luxación:

    Eres un cortarrollos 😉

  4. O por ahí el cura había hecho algunas de las suyas, de las que nos tienen acostumbrados digo. Repruebo lo de pasado de porros, eso es prejuzgar Jugde Dreed, pudo haber sido alcohol, anfetaminas, asioliticos, etc. Hay muchas drogas perfectamente legales.

Quita un poco de mierda de tu cabeza y dime algo:

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