Historias de un linuxero


Ya hace 10 años.  Madre mía, cómo pasa el tiempo…

Corría el año 1999 y yo ya llevaba un tiempo queriendo instalar linux en mi PC (yo no soy de los que presumen de usar linux desde que Linus Torvalds lo estaba terminando de crear en su Finlandia natal).  Tenía curiosidad.  Leía muchas cosas sobre ese sistema operativo, casi todas buenas, y me iba empapando de la filosofía del software libre.  Pero me encontraba con un problema importante: no conocía a nadie que lo tuviera instalado en su ordenador, así que no podía preguntar a nadie cómo hacer las cosas.  Estaba solo.

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¿Solo? Hmmm… bueno, no exactamente.  Si hay algo que siempre ha distinguido a la comunidad linuxera es su esfuerzo por ayudar a otros usuarios.  De no ser por eso, seguramente yo no usaría Linux hoy.  Pero vayamos paso a paso… (sí, voy a soltar un tostón de pelotas sobre mi relación no-zoofílica con el pingüino, escribo lo que me da la gana ¿pasa algo?)

Un camaleón, uno de mis bichos favoritos, es el logo de SuSE. ¿Sería una señal?

Un camaleón, uno de mis bichos favoritos, es el logo de SuSE. ¿Sería una señal?

Pues eso, era el año 1999 y me decidí a intentar instalar SuSE versión 6.  Y, contra todo pronóstico… ¡lo conseguí!

Bueno, fue una instalación muy sencilla, sólo conseguí conectarme a internet y poca cosa más.  Pero fue suficiente como para motivarme.  ¡Lo había conseguido yo solito y funcionaba! ¡¡Uauuuuhhh!!

Seguía funcionando con Windows para casi todo.  No sabía cómo grabar un puto CD, ni cómo escuchar música, ni mucho menos cómo moverme por el árbol de directorios del sistema.  Pero leía una cosa aquí, otra cosa allá… iba aprendiendo.  Muy despacio, de acuerdo, pero aprendiendo.

El tiempo pasaba y yo, sólo por curiosidad, entraba siempre que podía en mi sistema linux.  Cambiaba el fondo del escritorio, descubría alguna característica de KDE (SuSE instalaba por defecto ese entorno de escritorio), cambiaba el sonido de inicio del sistema… pequeñas tonterías.

Con el tiempo (¿ya dije que avanzaba muuuy despacio?) me fui envalentonando y decidí probar algo más “hardcore”.  Así que bien entrado 2002 decidí intentarlo con Debian, el recién estrenado Debian Woody.   La cosa no pudo ir peor y mejor al mismo tiempo.

Si esta pájara usa Debian ¿no merece la pena intentarlo?

Si esta pájara usa Debian ¿no merecía la pena intentarlo?

“Peor” porque no era capaz de hacer casi nada.  Ni aceleración gráfica, ni sonido… ¡¡ni siquiera un puto entorno de escritorio!! Yo no sé qué hacía, pero Debian me maltrataba.  😦  Cuando, tras realizar 15 instalaciones distintas, conseguía instalar el entorno de escritorio de GNOME, mis voces de alegría se oían en todo el bloque, aunque en seguida me lo cargaba todo (ni idea del motivo, pero así era).

“Mejor” porque fue, sin duda, la época en la que más aprendí sobre linux.  Me tocó pelearme con la consola, tratar de entender el funcionamiento del árbol de directorios, los permisos, los paquetes DEB, el fabuloso apt-get, la recompilación del núcleo… mil cosas que son duras, pero que te hacen querer a Linux.

Este tipo es Stallman, el padre santo del software libre.  Quizá muera virgen, pero es un tipo admirable.

Este tipo es Stallman, el padre santo del software libre. Quizá muera virgen, pero es un tipo admirable.

Sin embargo, fue demasiado para un novato sin amigos linuxeros, como era mi caso.   Acabé harto de tanto reinstalar y estuve una buena temporada sin volver a tocar el sistema del pingüino.  Pero ya era demasiado tarde, la curiosidad por ser capaz de moverme en un sistema libre me afectaba demasiado, era casi una cuestión de orgullo.

Y de nuevo fue SuSE, ya en su versión 9, la que me sacó del atolladero.

Tras probarla (y, seguramente, tras interiorizar mucho de lo que aprendí mientras me pegaba con Debian) todo me pareció mucho más fácil.  Empecé a utilizar Linux para escuchar música, para navegar por internet, para bajarme cosas con programas P2P… ya casi lo usaba tanto como Windows.  Y me sentía orgulloso de ello.

Esa nueva confianza me llevó a probar otras distros.  Y tras pasar brevemente por Mandrake (ahora llamada Mandriva), la recién nacida Fedora y alguna otra, lo intenté nuevamente con Debian.  Pero con una Debian “más amigable”: Guadalinex.

Guadalinex, el pingüino andaluz. ¡Ozú!

Guadalinex, el pingüino andaluz. ¡Ozú!

Se trataba de una distribución linux basada en Debian y promovida por la Junta de Andalucía que tenía una comunidad de usuarios especialmente activa.  Aprendí mucho con ellos, sobre todo lo importante que es ayudar a los recién llegados a linux, como yo me seguía considerando (pese a llevar ya unos cuantos añitos  peleándome con ese sistema operativo).   A ellos les debo gran parte del interés en ayudar a los novatos que, años después, acabó plasmándose en la sección de la que yo me encargaba en la revista Begins, “el ojo del novato”.  Pero eso fue más adelante.

Durante todo este tiempo, seguí leyendo sobre el software libre, sobre la Free Software Foundation, sobre el monopolio de Microsoft, sobre las bondades y maldades del software privativo, sobre el método del bazar que hace crecer los proyectos libres…

Tiempo después, volví a Debian.  ¿Para qué estar con un “derivado” de Debian pudiendo estar con el propio Debian? Así que hubo una nueva etapa debianita, etapa que se alargó en el tiempo hasta bien entrado 2006.  De nuevo aprendí mucho, creo que es una distribución fantástica para aprender sobre linux. 😀

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Mi paso por la revista Begins fue una bonita etapa de la que conservo unos fantásticos amigos chilenos.

En 2006  empecé a formar parte de la revista Begins invitado por sus fundadores, mis amigos chilenos Luis, Rodrigo, Álvaro y Dionisio.  Recuerdo que una de las primeras cosas que debatimos fue la distribución sobre la que realizar los tutoriales de “el ojo del novato”.  Puesto que yo era debianita, creí que la mejor elección era Debian.  Pero Ubuntu estaba pegando fuerte ya en 2006.  Y la versión 6.06 era realmente buena.  Así que accedí a usarla como distribución base para la sección.

Un efecto secundario de usar Ubuntu es que te vuelves cómodo.  Lo que antes te costaba sudores conseguir en Debian, ahora Ubuntu lo hacía de forma automática (o casi).  Leí en algún sitio que Ubuntu y Debian eran como una guapa chica joven con una madre preciosa: si la hija te da TODO lo que quieres ¿por qué someterte a los caprichos de su madre?  Aún así, sospecho que volveré a Debian.  Nuestra relación de amor/odio es demasiado intensa como para dejarla correr.

Yo podría ser como este tipo, si no fuese porque soy más guapo, más alto y la tengo más gorda.  La cabeza, claro.

Yo podría ser como este tipo, si no fuese porque soy más guapo, más alto y la tengo más gorda. La cabeza, claro.

Y eso ha terminado por apalancarme en Ubuntu, que lo uso de forma ininterrumpida desde hace ya 3 años.   Ahora sólo uso Linux en un 99% de las ocasiones en las que enciendo mi PC.  Y cuando uso Windows, lo hago mediante VirtualBOX, desde dentro de Ubuntu.

Los planteamientos del software libre han calado tan hondo en mí que hace mucho tiempo que no presto mi “servicio técnico gratuito” a los usuarios de Windows.  Hay quien me considera un “integrista linuxero” pero yo lo veo así: si un amigo te pide que le ayudes a pegar carteles de propaganda nazi, aunque tu amigo no lo sea sino que lo use para sacar un dinerillo, ¿tú lo harías? Yo no.  Pues del mismo modo veo ayudar a los usuarios windowseros.  No me niego a ayudar a un amigo/familiar/compañero, pero lo hago en lo que considero justo, en Linux.

¿Qué pasará en el futuro? No lo sé, pero estoy deseando averiguarlo…

Fuentes: rolandovera.com, Bitelia.com, microsiervos, photobucket, lampiweb.com.

9 pensamientos en “Historias de un linuxero

  1. Je, je,, yo tambien estoy deseando de dar x c..#&/$ a Bill Gates y hoy voy a aportar otro granito de arena para ello.
    Como ya hice con mi hijo hace un año hoy lo voy a hacer con mi yerno: “LE VOY A INSTALAR UBUNTU EN SU EQUIPO”.
    Aunque me jode por que luego aprenden mas deprisa que yo y tengo que aprender de ellos; pero en fin, todo sea x una buena causa.

  2. “Pelao”, si me haces el favor, cuando puedas me pasas el paquete de códecs.deb para el equipo de mi yerno, pues no hay forma de poder ver ninguna peli con el reproductor de peliculas Totem.

    Gracias “resalao”

    Un Saludo

  3. pff!!! mi vida con linux ha sido pobre.. trsitemente muy pobre.. porque generalmente termino por tomar windows..pff!!

    algún día.. o haré.. lo prometo ñ.ñ lo hare.. xDDDD

    10 años.. que bien! felicidades! ^^

  4. Muy Entretenida Tu historia. Se asemeja mucho a la mia solo que llevo apenas 2 años usando linux. empese con debian intente ubuntu tambien suse y fedora pero, siepre vuelvo a debian hasta el momento, el automatismo de ubunto, aveses me choca y me causa problemas, cosas que no funcionan como yo quiero, que en debian siepre me funcionan. es sierto la madre tiene caprichos, pero una vez que los conoces. La hija tambien es buena pero bueno no se si algun dia me cambie a ubuntu. soy debianita de corazon

  5. que lo probé no e regresado a windows, bueno solo de manera personal por que en el trabajo estoy obligado a usarlo. Ahora estoy pensando en probar alguna otra distribución de Linux, tal vez Fedora, Suse o algún otra, aun no me decido, pero de haber sabido antes que existía algo mas que windows, desde hace años que me hubiera cambiado. Ahora estoy intentando cambiar a todos los que conozco a linux, ya llevo dos nuevos linuxeros y voy por mas.

  6. Pingback: Mi historia con Linux - EBOLIX

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