Las mamás invisibles


Ya tengo la naranja.  Ahora, a por el vodka...

Ya tengo la naranja. Ahora, a por el vodka...

Hoy me apetece contar algo que me pasó hace algún tiempo mientras esperaba en la cola del supermercado para pagar.  Creo que ilustra bastante bien lo imbéciles que se pueden volver los padres/madres de una criatura.  A mí me pareció algo bastante curioso.  Ahí va…

Estaba yo esperando mi turno en una de las dos filas que se formaron para pagar en las cajas del supermercado de mi barrio.  Delante de mí, una señora con un niño en un carrito.  Un niño parecido al de esta foto, por cierto.

En la otra fila había otra señora con otro niño.  Hasta ahí, todo normal.

Pero parece ser que las dos señoras eran vecinas, se conocían o algo así.  Entonces la señora que iba delante de mí empezó uno de los diálogos más estúpidos que he visto en toda mi vida (y he visto y protagonizado muchos), que reproduzco a continuación:

Señora1: (dirigiéndose a su propio niño) ¡Anda, Samuel, mira qué sorpresa! ¿Has visto quién está en la otra fila? ¡Es Javier! Dile “Hola Javieeeer”…

Señora2: (dirigiéndose al suyo) Dile “Hola Samueeeel” (con musiquita en el tono, haciéndolo cursi-pastelón hasta el punto de necesitar un chute de insulina sólo por estar cerca)

Señora1: Dile “¿Has comprado muchas cosas, Javier?”

Señora2: Dile “He comprado unos yogures y un poquito de paaaaaan” (mismo tono pasteloso-musical)

Señora1: Dile “Qué bien ¿y vas a ir a jugar al parque ahora?”

Señora2: Dile “Sí, ahora voy a jugar un ratito al paaaaarque.  ¿Te vienes, Samuel?”

Señora1: Dile “No puedo, Javier, tengo que ir a casita para que mamá me limpie la cacota” (parece ser que el pañal que llevaba el niño estaba repleto de mierda, cual bollicao bizarro, lo que instintivamente me hizo dar un paso atrás para separarme de tan suculento manjar para las moscas)

Señora2: Dile “Bueno, pues yo estaré allí con mi camioncito de juguete por si te quieres pasar un momentito”

Señora1: Dile “A ver si me limpian el culito pronto y voy a jugar un ratito contigo ¿vale?”

Señora2: Dile “Vale.  Adiooooooos, Samueeeeeel” (de nuevo el tono provocador de caries)

Señora1: Dile “Adioooooos, Javieeeeeer”

Y las señoras se callaron, pagaron a la cajera y salieron cada una por una puerta sin volver a dirigirse la palabra.   Juro (no es que el juramento de un ateo tenga mucho valor, pero igualmente lo juro) que esto es cierto, no me lo invento.  Los nombres no eran esos, pero la situación sí.  Igual que el tonito “musical” que acabó contagiándose a la señora1, o el uso casi delictivo de los diminutivos como “-ito”

Las mamás NO SE DIRIGIERON LA PALABRA.  Hablaron entre ellas poniendo sus propias palabras en boca de los niños que llevaban, como si ambas fuesen sendos clones de José Luis Moreno con sus muñecos.

Salí del supermercado convencido de que el Apocalipsis está cerca.  El mundo se va a la mierda.  😦

Fuentes: nacken.com.

15 pensamientos en “Las mamás invisibles

  1. Yo tengo un niño de dos años y medio y cuando me pasa algo asi espero que sea mi hijo el que responda (cosa que no suele hacer nunca)y si no me lo preguntan directamente, pues se quedan sin saberlo: Faltaria mas que yo me metiera en las conversaciones de mi hijo

  2. Yo estoy casi convencido de que las mujeres cuando tienen un hijo, gran parte del tiempo (y no todas, por supuesto… afortunadamente), dejan de ser mujeres para ser madres, como si fueran los manager de esos chavales/as e interlocutores suyos. Por alguna extraña razón se pierde ese maravilloso, infravalorado casi siempre, sentido del ridículo y se transmite a una segura vergüenza ajena.

  3. …Y quien esté limpio de culpa…
    Qué queréis que os diga, una mira para atrás y, algún que otro episodio de éstas o similares características ha protagonizado alguna vez. Es cierto que visto como vulaga observador, es un poco “chanante” pero, me gustaría a mí veros a alguno en determinados momento.
    Por cierto Nando, subrrealista, subrrealista no sé pero seguro que a tu madre le encanta compartir contigo algún que otro episodio subrrealista, estoy casi convencida.

    Lucía

  4. ¡¡Pero no os dais cuenta!!, son las mamás, que están aprendiendo a hablar a través de los niños. Lo que me gustaría saber y si otras necesidades sex…les también esperan aprederlas de los niños

  5. Vaya Lucía…me has pillado,pero cuando decía subrrealista me refería a que hacer eso en público te debe de dejar perplejo,como el caso de nuestro amigo Reygecko.

    Yo no hablaría con mis gatos en público…ostis…ahora lo sabe todo el mundo 😛 😛 😛

    P.D: Robert Redford susurraba a los caballos y ahí le tienes,con una pelicula sobre ello 😛

  6. Sorry for not speaking Spanish … just one thing to clarify about the photo … this boy is my son .. and I am the house HUSBAND who goes shopping with him all the time … kinda funny to use this picture in the context 🙂

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