¿Hay que coger el teléfono?


En mi casa ocurre algo que, por lo que he observado en otros hogares, no debe ser muy normal.  La cuestión es bien sencilla: ¿por qué coño/cojones (sírvase, queridísima ministra de igualdad) tenemos que contestar al teléfono cuando suena?

Ring, riiiiiiiingggg!!!

Parece ser que damos por hecho que, cuando suena el teléfono, hay que contestar a la llamada.  ¿Por qué? ¿Acaso somos cirujanos y la vida de alguien depende de que contestemos a esa llamada? Si no contestamos al teléfono ¿algún presidente pulsará el botón nuclear? No somos tan imprescindibles, afortunadamente 😎

Me explico: si vas andando por la calle, pensando en tus cosas (o no) y de repente te asalta un comercial de una empresa de jabones (por poner un ejemplo, vaya) ofreciéndote toda clase de descuentos, unas ventajas que no podrás rechazar, unas condiciones inigualables que provienen de una empresa líder en el sector y mil cosas más… ¿tú qué harías? Si pudieses teletransportarte a la calle de al lado y que sea otro el que aguante al vendedor ¿no lo harías? Pues igual pasa con el teléfono.

En mi caso, me sienta como una patada en el culo que me interrumpan cuando estoy haciendo algo (y si no estoy haciendo nada, molesta más todavía) para ofrecerme publicidad.  Cuando yo quiero comprar algo, si me interesa, me informo sobre eso y luego lo compro o no, pero ¿pasar directamente a la fase de publicidad sin haber pasado por la de interés? No, gracias.

Y no estoy hablando sólo de comerciales.  Vecinos, familiares, amigos y una larga lista de personas capaces de marcar tu número de teléfono pueden estar al otro lado de la línea cuando el aparatejo suena.  ¿Te has planteado alguna vez que NO TIENES LA OBLIGACIÓN DE CONTESTAR?

En el mensaje de mi contestador automático se dice algo así:

“Hola.  O no estamos en casa, o no podemos coger el teléfono, o no queremos cogerlo.  Deja tu mensaje si eso”

A los llamantes les suele dar la risilla nerviosa.  ¿Qué es eso de “no querer cogerlo“?  Pues muy sencillo. ¿Acaso estoy obligado a contestar? No, ¿verdad? Pues entonces cabe la posibilidad de que esté estudiando, viendo la tele, echándome la siesta (por cierto, no tengo teléfono en el dormitorio, el sueño es sagrado) o lo que sea y no me apetezca hablar por teléfono.

Esto de las llamadas telefónicas se extiende por analogía a las llamadas al portero automático o a las llamadas al timbre de casa.  Da gusto ver cómo un día cualquiera estamos hablando soletegordo y yo, suena el portero automático o el timbre de casa y ni siquiera dejamos de hablar.  Si a ninguno le apetece acercarse hasta la puerta, ni nos molestamos en decirlo.  Seguimos con la charla y listos.  Igual cuando suena el teléfono, claro.

Por eso me extraño cuando veo a otros humanos que, cuando suena el teléfono, dejan inmediatamente lo que estén haciendo y salen corriendo a contestar como si les fuese la vida en ello.  ¿Por qué?

Relax, amigos, relax.  La vida son dos días, no gastemos uno de ellos haciendo lo que se espera que hagamos.  Salud. 😉

Fuentes: Animaniacos.

6 pensamientos en “¿Hay que coger el teléfono?

  1. Para mí el mejor invento de la Telefónica (fija o móvil) en estos últimos años es el servicio de identificación de llamadas… Podría darme de baja de casi todo lo demás, pero de ese servicio no, no señor.

  2. Jeje, bueno yo sí contesto el teléfono, porque puede ser alguna emergencia o ser un amigo o familiar (en cuyo caso creo que se merece mi atención)

    Yo tengo la teoría de que cada vez llaman menos de publicidad a mi casa. Si lo coge mi madre, porque suelta una frase tan cortante y seca, que el del otro lado de la línea se debe estar imaginando una mujer echando rayos por los ojos (de verdad, deberíais oírla, es que no les deja ni hablar). Si responde mi padre, aún peor, porque les echa un señor discurso sobre lo inmoral que es que tengan nuestros números y sobre la cabra que nos quieren vender, y a base de argumentos los aburre tanto que yo creo que ya deben tener una lista con los nombres, y al lado del de mis padres pone un “Cuidado: consumidor ALTAMENTE informado”.

    Un saludo.

  3. Me parece una costumbre muy sana, porque además así te ahorras un momento tenso con una contestación borde. Si la llamada es realmente urgente lo seguirán intentando.
    En cuanto a las llamadas comerciales, debemos recordar que son curritos como nosotros y que la mayoría de las veces funciona con un educado “no me interesa” (soy una boca agradecida pues el pago de la mitad de la hipoteca viene de este mundo… 🙂 )

  4. Debemos ser unos bichejos raros en casa. Si no estamos esperando a alguien ni nos planteamos en abrir la puerta o contestar al portero automático. Y el teléfono con la identificación de llamadas sólo cogemos los teléfonos que conocemos y a veces ni eso. Si ya he hablado con mi madre dos veces el mismo día directamente ya ni la contesto. Seguramente me llame para contarme algo que ya me ha dicho veinte veces repartidas en llamadas de dos días, que pesadez de teléfono, no soporto el teléfono.Y si es algo urgente me enteraré dos minutos después, que tampoco pasa nada.Como dice Reygecko no tenemos que operar a nadie a corazón abierto, no depende la vida de nadie porque no contestemos.
    Bueno, lo dicho, no nos llaméis por favor. Mandar un e-mail,jeje.

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