Los Motes


¡¡¡¡¡Soy Reygeckooooooo!!!!!

¡¡¡¡¡Soy Reygeckooooooo!!!!!

Tradicionalmente los motes eran utilizados en los pueblos para reconocer a familias enteras. Esos motes eran heredados de padres a hijos con orgullo. Es más, en la actualidad donde se ha pasado del vivir prácticamente del campo a la ciudad, si te vuelves al pueblo y dices que eres bisnieto de Juan García García no saben quien es, pero si dices que eres bisnieto de Juan “El Gandul”, automáticamente te reconocen y formas parte del pueblo aunque no lo hayas pisado en tu vida.

En pleno siglo XXI ¿somos capaces de conocer a alguien por su mote?. Pongámonos en situación…

Aviso: Este relato está basado en una experiencia real y sus personajes son reales, los motes y conversaciones no han sido alterados y su coincidencia con la realidad es eso mismo. Si hay alguien que le sienta mal… que le den o que consulte con su farmaceutico.

Hace días se celebró la tradicional cena de navidad de mi trabajo. Ese año estaba contento porque me senté en una mesa llena de muy buenos compañeros y en la que incluso había un muy buen amigo mio. El caso es que al acabar la cena y mientras continuabamos sentados, uno de mi mesa dijo:

– Este años estamos muy callados, ¿comenzamos con los motes?

– Venga vale, ¿quién es el primero?

– Ummm.. estooo…¡que bote “el mexicano”, que bote “el mexicano”…!

“El mexicano” se levanta sin perder la sonrisa y comienza a botar. El salón irrumpe en aplausos.

Así uno tras otro, que si “el bocaseca”, que si “el Cantizano”, que si “Falete”, que si “el cejas pochas”…

El caso es que ibamos botando todos y de pronto…

– ¡Que bote “zampatrancas”, que bote “zampatrancas”, que bote “zampatrancas”…!

Así un buen rato, los gritos cada vez más fuertes y generales, y “zampatrancas” sin botar. Aclarar que “zampatrancas” y quien estaba sentado a su lado (que luego diré quien era) no conocían su mote, que ya había botado con el de “Falete” y que estaba sentado al ladito de…¿lo adivinais?, venga que es muy fácil…, bueno lo digo, estaba sentado al lado del JEFE, ¿dónde si no?.

– ¡Que bote “zampatrancas”, que bote “zampatrancas”, que bote “zampatrancas”…!

Y “zampatrancas” sin botar.

El Jefe que para eso es Jefe, y le pagan por pensar, se percata de la situación y haciéndole un gesto a su súbdito le hace entender que es a él a quien van dirigidos los gritos y le hace botar con cara de carnero degollado.

En ese momento la risa fue tan general que es la anécdota principal de una cena de trabajo por navidad.

Fuentes: ladal

4 pensamientos en “Los Motes

  1. Jojojoooooo…. 😆

    Qué cosas tiene la vida ¿eh? Anda que pasar a ser recordado para la posteridad como “zampatrancas” tiene miga.

    Eso si, para ser justos habría que añadir que zampatrancas ha habido, hay y habrá siempre. En este trabajo y en todos.

    Saludetes 😀

  2. Jejeje, muy bueno. Por cierto, reygecko porque mide lo que mide (los dos “le” que echáis de menos están evitados a drede) pero viendo la foto de Krilín al lado de la suya… es clavao! Ahí has estao sembrao, mosval. Por cierto, ¿alguien tiene un rotu rojo para pintarle 6 puntitos en su avatar?

Quita un poco de mierda de tu cabeza y dime algo:

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