Los niños de los villancicos


Año tras año, uno siempre se encuentra con las mismas cosas en las fiestas navideñas.  Calles abarrotadas de bombillas como si todos los políticos de España tuvieran acciones bursátiles de las compañías eléctricas, tontos del culo tirando petardos y babeando después (jojojoooo mira, ha hecho “pum” jojojooo…), mayoría abrumadora de anuncios de juguetes y de colonias en televisión, todo el mundo te desea felices fiestas (aunque por dentro esté pensando “ahí te parta un rayo”)… en fin, lo mismo de siempre.

¿Lo mismo? No, no todo es igual.

De mi juventud recuerdo grupos de niños que, cual rebaño gorrinero, corrían de portal en portal cantando villancicos y “pidiendo el aguinaldo” a los sufridos vecinos/contribuyentes.  Pero esos niños no los he visto estas navidades.

Adorables niños cantando villancicos

Los últimos niños-cantores de villancicos que vinieron a llamar a mi puerta, si no recuerdo mal, fue hace un par de años.  Más o menos, fue algo así:

(Ding-dong) Esto pretendía ser una onomatopeya del timbre de mi casa.  Abro la puerta y me encuentro con un grupito de 4 ó 5 niños que, inmediatamente, empiezan a cantar.

- Ande, ande, andeeee carita de rosaaaaaaa, que no tienes cara de ser tan roñosaaaaaaa…

Me quedo mirándoles fijamente, sin decir nada.  Momentos después los niños se miran entre sí y uno empieza tímidamente a entonar de nuevo.

- Ande, ande, andeeeee carita de rosaaaaa…

- Espera niño espera -interrumpo yo-  ¿Tú me ves “carita de rosa” con esta barba de 3 días que tengo? Y además ¿”cara de roñosa”? ¿Es que no veis que soy un tío, un varón, un XY?  Vale que no hayáis dado biología todavía, pero vuestros padres os podían haber explicado ya las diferencias entre varón y mujer, joder, que se supone que vosotros  pagaréis mi jubilación y no os veo yo muy espabilaos…

- (…) (Los niños se quedan callados como muertos y se miran entre sí)

- Venga, si queréis que os suelte pasta, ya podéis mejorar.  A cantar bien y a entonar.  Que tú -señalo a un niño más grande que los demás, bueno, podría ser hasta su padre- desafinas como un maldito.  Venga, cantad otra cosa.

Los niños se lo piensan un momento y, tras unas dudas iniciales, comienzan de nuevo a cantar.

- En el portal de Beléeeen hay estrellas, sol y luna, la Virgen y San Joséeee y el niño que está en la cunaaaaa… ande, ande, andeeeee, la marimorenaaaaaa ande, ande, ande que es la nochebuenaaaaa…

- Vale, vale, ya está bien… ¿se supone que tengo que daros dinero? ¡Pues de eso ni hablar! ¿No os da vergüenza ir por las casas de la gente a pedir pasta? ¡Si alguno de vosotros tenía que estar trabajando ya! Hala, a buscar trabajo.  Y si no queréis, pues un pis y a la cama.  Adios.

Me meto de nuevo en casa y me tumbo en el sofá,  lleno de orgullo y satisfacción (como dice el rey) por haber enseñado a esos dulces niños que la vida es perra.   Y las navidades más.

Fuentes: familiaytu.

3 pensamientos en “Los niños de los villancicos

  1. Mr. Scrooge, así no hay quien mantenga las tradiciones navideñas. Los niños de mi Comunidad se debieron acojonar cuando los de la tuya les contaron la anécdota y no es que no hayan venido a pedir el aguinaldo… ¡ni participaciones para el viaje de fin de curso se han atrevido a ofrecerme en el último año! Así no vamos bien, no señor…

  2. Como bien dice Mr. Scrooge ya no hay niños por las calles (y no es que les eche de menos). Me imagino que con lo facil que es sacarle pasta a esos fantásticos padres que hay por ahí… ¿para qué van a cantar y pasar frio?!

  3. Soyari,has dado en el clavo,efectivamente,yo creo que el problema actual está en que los padres consienten todo a sus hijos. De ahí a que estas fiestas no se hayan visto a esos pequeñajos,que al menos se lo curraban un poco.
    ¿Como si no,se iban los chavales a subvencionar los petarditos de los huevos?
    A mi sinceramente me acojona salir estos días a la calle,me da la sensación de que paseo por la franja de Gaza,con esas explosiones de fondo,y de no tan fondo,que el otro día me explotaron uno en mi cara,y me dieron ganas de patear el culo del niñato que los tiro.

    P.D: Cabe destacar que muchos de los que tiran los petardos no son tan niños,y tienen los pelos de los huevos como lápices.

    Ale,ya he descargado mi rabia hacia los petardos, ¿ Se no ta que me encantan las navidades,verdad?

    Ha

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