Antepasados ilustres


Ñam, ñam... ¿me pareció ver un lindo gatito?

Ñam, ñam... ¿me pareció ver un lindo gatito?

Desde pequeño me fascina todo lo relacionado con los dinosaurios.  Recuerdo que alguien me regaló un librito que hablaba de ese tema.  Era muy divertido, al pasar las páginas surgían dinosaurios en tres dimensiones y te explicaba cómo era cada uno de ellos.

Seguramente ese librito sea el que más veces he leído en mi vida.  Bueno, eso  y la composición de los champús y desodorantes, que si no tengo algo para leer cuando voy al WC, no me sale nada, parece que no sé cagar de memoria…😕

Me leí ese librito tantas veces que, cuando pude elegir mis lecturas, siempre trataba de aprender algo sobre los dinosaurios.  Ahí fue cuando me enteré de que “dinosaurio” significaba “lagarto terrible“, por ejemplo, aunque ya lo había olvidado.

Aquí mi pequeño homenaje a esos bichos que tanto me gustaron.

Así de memoria y tantísimos años después, todavía recuerdo casi todos los nombres de los dinosaurios que salían en ese pequeño libro infantil.  Pterodáctilo, Tiranosaurio Rey, Estegosaurio,  Braquiosaurio, Ictiosaurio,  Plesiosaurio, Iguanodonte y Triceratops.  Seguro que se me olvida alguno, pero no había muchos más.

Primero, un poquito de historia.

Esto son las edades de La Tierra (clic para ampliar)

Esto son las edades de La Tierra (clic para ampliar)

Esto ha sido la historia geológica de nuestro planeta.  Hay que ampliar el periodo Fanerozoico para entender de qué estamos hablando:

Los dinosaurios tuvieron su momento de reinado (clic para ampliar)

Los dinosaurios tuvieron su momento de reinado (clic para ampliar)

Pues eso.  Los hombres nunca coincidimos con los dinosaurios, cada uno en su momento y en su lugar, porque incluso los continentes eran distintos a los actuales.

Os presento al Triceratops (clic para ampliar)

Os presento al Triceratops (clic para ampliar)

Pues en esa época, en el mesozoico, es cuando hubo dinosaurios.  Y eran unos bichos increíbles.  Mi favorito (los niños siempre tenemos favoritos ¿no?) era el Triceratops.

Este simpático bichejo podía llegar a pesar como cuatro elefantes actuales.  Era herbívoro (imaginad la cantidad de plantas que se tenía que zampar… ¡¡y los zurullos que soltaría después serían apocalípticos!!) y tenía una boquita parecida a la de las tortugas.  Con sus tres cuernos (de ahí viene su nombre) se defendía bastante bien de los dinosaurios depredadores, que debían tener bastantes malas pulgas.

Pero al Triceratops eso no le importaba.  Él comía y tomaba el sol plácidamente.  Ni siquiera tenía que preocuparse de las caries, porque comía tanto que gastaba sus dientes rápidamente pero ¡le salían otros nuevos!

Menudo aliento tendria éste... (clic para ampliar)

Menudo aliento tendría éste... (clic para ampliar)

En el otro lado de la balanza estaba el Tiranosaurio Rey, también conocido como T-Rex, muy famoso después de la película Parque Jurásico.

El T-Rex corría que se las pelaba, aunque los científicos no se ponen de acuerdo en si podría llegar hasta los 70 km/h o “sólo” unos 45 km/h.  Teniendo en cuenta que los atletas velocistas actuales difícilmente superan los 40 km/h, creo que ya era suficiente.

Además, podía pesar hasta 8 toneladas, más de dos veces lo que un elefante actual.  Imaginad un bicho que pese más del doble que un elefante corriendo más deprisa (quizá MUCHO más deprisa) que el campeón olímpico de los 100 metros lisos.  ¿No da miedo sólo de pensarlo? Los dinosaurios eran asombrosos…

Otro que siempre llevaba prisa (clic para ampliar)

Otro que siempre llevaba prisa (clic para ampliar)

Todavía más grande y más rápido que el T-Rex era el Spinosaurus.

Probablemente llegase a superar las 10 toneladas de peso y los 10 metros de altura.  Tenía una espina dorsal muy peculiar que le servía para calentar o enfriar rápidamente su sangre.

Vivió en lo que ahora serían los territorios centroafricanos y podría haberse alimentado principalmente de peces y carroña.  Pero si tenía que cazar, lo hacía.  Y a pocos dinosaurios les habría gustado que sus fauces (muy parecidas a las de los cocodrilos) les dieran un mordisquito.

¿Un cocodrilo normal? Creo que no... (clic para ampliar)

¿Un cocodrilo normal? Quizá no... (clic para ampliar)

Y, hablando de fauces de cocodrilo, aquí tenemos al Sarcosuchus Imperator.  Puede parecer un cocodrilo normal y corriente, pero no.  Mientras que un cocodrilo actual puede pesar una tonelada y medir 7 metros, que ya está bien, el Imperator podía pesar 10 toneladas😯 y medir más de 12 metros.

Este bicho vivió en lo que ahora es el desierto del Sahara.  Cuando él lo habitaba, se trataba de una zona cubierta por la selva y los pantanos.

Asombra ver lo poco que han evolucionado los cocodrilos ¿verdad? Parece que la evolución, de vez en cuando, encuentra un “modelo” para una especie y dice “esto me ha quedado muy bien, ¿para qué cambiarlo?”.  Los cocodrilos tienen 250 millones de años de antigüedad, desde el principio del periodo Mesozoico que puse arriba, mientras que el Homo Sapiens apenas llega al medio millón de años.  Así que, cuando vuelvas a mirar a un cocodrilo, muéstrale un respeto.  Para ellos somos apenas unos recién llegados…

Un hombre, un tiburón blanco y un megalodon (clic para ampliar)

Un hombre, un tiburón blanco y un megalodon (clic para ampliar)

Y si hablamos de animales antiguos y perfectos, aunque no sean dinosaurios, hay que hablar de los tiburones.  400 millones de años avalan su diseño perfecto.  ¿Por qué son perfectos?  Sobrevivieron a las grandes extinciones masivas del Paleozoico y del Mesozoico, ¿hacen falta más motivos? Por supuesto, convivieron con los dinosaurios en la era mesozoica, y ahí fue donde más se desarrollaron.

Al revés de lo que se piensa normalmente al hablar de dinosaurios, los tiburones antiguos no eran muy grandes.  Bueno, los hubo de todos los tamaños, pero lo normal es que fuesen de tamaños cercanos al actual.

El Megalodón, que se muestra en la imagen y que podía llegar a las 30 toneladas de peso y 20 metros de longitud, no vivió en la época de los dinosaurios sino durante el Neógeno, una de las últimas y más recientes etapas del Fanerozoico (nuestra era actual).

Pero tuvo parientes que sí vivieron durante la época de los dinosaurios, como el Orthacanthus.

orthacanthusEste tiburón podía llegar a medir 4 metros de longitud y sembró el pánico en los pantanos de América del Norte y Europa, por lo que se le conoce como “el terror de los pantanos”.

¿Parece manso? Pues no te engañes (clic para ampliar)

¿Parece manso? Pues no te engañes (clic para ampliar)

Pero quien seguro que no tenía miedo (de hecho no se le conocen depredadores) era el Liopleurodón.

Con un tamaño que podría oscilar en torno a los 25 metros,  más que un edificio de 7 plantas, este dinosaurio era un coloso de los mares.   Nadie le tosía.  Por eso es considerado un súper-carnívoro, por no tener depredadores.  Y tiene el récord de ser el carnívoro más grande del que se tenga constancia de su existencia en La Tierra.

Con la película Parque Jurásico también se pusieron de moda los dinosaurios que cazaban en manada, como si fuesen lobos.  En concreto, los velocirraptores.  Lo que no me explico es por qué cambiaron el aspecto de los velocirraptores.  En la película, apararentaban tener más de dos metros de longitud y pinta de T-Rex en pequeño, realmente no eran así.

Velocirraptor en la pelicula

Velocirraptor en la película

Aspecto real de un velocirraptor

Aspecto real de un velocirraptor

En realidad, los velocirraptores (por cierto, “veloci-raptor” significa “ladrón ágil”) eran pequeños dinosaurios de medio metro de altura, muy rápidos y ágiles, y armados con una uña en forma de hoz de mas de 6 cm con la que podrían causar heridas mortales a sus presas.

Pero ni siquiera está claro que el velocirraptor cazase en manada, porque sus restos siempre se han encontrado solitarios.  Eso es algo típico de otro tipo de dinosaurios, los Deinonichus.

Estos si que cazaban en manada y eran grandecitos.  Y eran muy peligrosos.

Los Deinonichus sí que cazaban en manada y eran grandecitos. Y eran muy peligrosos.

Supongo que Steven Spielberg pensó que las plumas no le daban el aspecto fiero que requería la película, así que las suprimió por escamas.  Por lo demás, estos eran los auténticos velocirraptores que salen en la película, tanto por aspecto como por comportamiento de manada.

El Quetzalcoatlus, un jumbo del cretácico (clic para ampliar)

El Quetzalcoatlus, un jumbo del cretácico (clic para ampliar)

Dominada la tierra y los mares, a los dinosaurios sólo se les resistía el aire… ¡¡no!! También lo controlaban.  Poderosos lagartos voladores surcaban las alturas de todo el planeta.

El Queztalcoatlus podía medir entre 12 a 18 metros desde el extremo de un ala hasta el otro extremo.  Aquí una muestra:

quetzalcoatlus_escala

El Queztalcoatlus no tenía dientes.  Había muchos lagartos voladores que sí los tenían, como era el caso del lagarto con el que yo había jugado tantas veces en el librito que me regalaron, el Pterodáctilo.

Ese lagarto se podía considerar el abuelo del gran Queztalcoatlus ya que fue de una era anterior del Mesozoico.

Un Pterodáctilo en acción (clic para ampliar)

Un Pterodáctilo en acción (clic para ampliar)

Este animal podía medir unos dos metros de punta a punta de cada ala.  De algún modo, era un nuevo concepto en la evolución: se buscaba la ligereza en vez de grandes y pesados huesos que sirviesen como armadura.  Así, el Pterodáctilo no superaba los 2 kg de peso, todo a base de comer gusanos y pequeños peces.  Era característica su forma de andar cuando estaba posado en superficie, apoyándose en sus manos como los primates.

Leer sobre estos reptiles es muy divertido.  Da la sensación de que son los que más capacidad de adaptación tenían de todas las especies conocidas: volaban, nadaban, corrían a grandes velocidades, eran enormes, podían ser muy pequeños, los había con dientes, sin dientes, con plumas, con escamas… había de todo.

Pero si uno se asombra leyendo cosas sobre los dinosaurios, verlos en persona debía ser algo difícil de olvidar.  Cuando estuve en el museo de Ciencias Naturales de Berlín y tuve la oportunidad de ver de cerca un esqueleto de Braquiosaurio y otro de Diplodocus, pude comprobar lo majestuosos y espectaculares que podían llegar a ser.  Aquí la foto:

Yo junto a un Braquiosaurio y un Diplodocus en el museo de Berlin (clic para ampliar)

Yo junto a un Braquiosaurio y un Diplodocus en el museo de Berlín (clic para ampliar)

Aqui un bonito Braquiosaurio (clic para ampliar)

Aquí un bonito Braquiosaurio (clic para ampliar)

Estos animales convivieron en el Jurásico (un periodo del Mesozoico) durante millones de años.

Los Braquiosaurios podían llegar a los 13 metros de altura (casi como un edificio de 4 plantas) y unos 25 metros de largo, pesando incluso 90 toneladas, es decir, como 23 elefantes modernos.  La selva temblaba cuando este gigante caminaba entre los árboles, comiendo entre sus copas al estilo de las jirafas de hoy día.

Los Diplodocus son unos dinosaurios muy bien conocidos.  De hecho, son los dinosaurios más largos de los que existen esqueletos completos, como el de Berlín.  La forma de su columna vertebral les impedía levantar su largo cuello hacia los árboles, obligándoles a andar en un equilibrio entre su larguísima cola y su cuello.   De todas maneras, podían levantar sus patas delanteras y sujetarse sobre las traseras (como un perrito cuando pide algo) y así también podían comer de las copas de los árboles.  Aunque eran mucho más pequeños que los Braquiosaurios (podían pesar hasta 16 toneladas), su longitud total era aún mayor, llegando a los 27 metros.

Un Diplodocus dándose un paseo (clic para ampliar)

Un Diplodocus dándose un paseo (clic para ampliar)

Hay muchos, muchísimos más dinosaurios distintos.  El Iguanodonte (que servía de sustento a otros muchos dinosaurios carnívoros, era una especie de “menú andante” del Cretácico), el Enigmosaurus (nos hacemos la idea de lo difícil que resultó reconstruirlo, con ese nombre…), el Gallimimus (“imitador de gallina”, una gallina de más de 400 kg, eso sí), el Lanasaurus (“lagarto lanudo” ¿una especie de “ovejasaurio”?), etc.

Esto no pretendía ser una recopilación de todos los tipos de dinosaurios conocidos, sino sólo un pequeño homenaje a quienes fueron los reyes de este planeta durante millones de años.  Con la extinción masiva de finales del Mesozoico les llegó su hora y ahora somos los humanos quienes tenemos la batuta de mando.  La historia nos enseña que los cataclismos se repiten una y otra vez sobre La Tierra, acabando con casi todas las especies conocidas.  La gran duda es si la siguiente gran extinción la provocaremos nosotros.  Y si sobrevirá alguna especie.  Pero eso es otra historia…😉

Fuentes: Wikipedia, Wikimedia, kh0rne.

6 pensamientos en “Antepasados ilustres

  1. Pingback: Buceando en busca de los monstruos marinos del pasado « ZCO-Zaragoza Club Odisea, 1999

  2. Pingback: La bicha más grande de todos los tiempos « En vez del psiquiatra…

  3. acaban de encontrar uno en un país vecino (argentina) y hallaron el 70% de su fósil(no digo huesos, sino fósil que es lo correcto), lo espectacular que es apenas un poco más pequeño que el argentinosaurio, pero de éste apenas se tienen unos pocos fósiles.

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