El mal uso de la sanidad pública


msn-medicoHoy me sale de las narices escribir sobre algo que llevo mucho tiempo pensando y que últimamente he tenido ocasión de comprobar: el mal uso que, en general, hacemos de la sanidad pública.

Pondré un ejemplo de lo que quiero decir.

Una familia está en casa y su niño no está, como es su costumbre, revoloteando por toda la casa, chinchando al perro, saltando sobre los sofás ni tocando ese tambor que le regaló el padre cabronazo de un amigo del colegio.  No.  El niño está quieto, tumbado sobre un montón de cojines.  Y lo más raro es que no está jugando con la consola, que es con lo que se le tiene entretenido toda la tarde para que no moleste.

MADRE – Pepe, a tu hijo le pasa algo. (¿No es curioso que los padres digan “tu hijo” cuando hablan de él al otro progenitor? ¡Como si ellos no tuviesen nada que ver!)

PADRE – Sí que es raro, sí… ¿qué te pasa? ¿Te duele la cabeza?

NIÑO – Gñññññ… sí… bfffff…

M – Ponle el termómetro a tu hijo, anda, haz algo.

Le ponen el termómetro y descubren que el niño tiene fiebre.  37,8º para ser más exactos.

En este momento es cuando saltan las sirenas, las alarmas antiaéreas, se paraliza la bolsa, se detienen los pájaros en el aire, se congelan los infiernos y se impone el toque de queda en las calles.  EL NIÑO ESTÁ MALO.

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