La educación de los niños


Yo no tengo niños.  Ni ganas de tenerlos.  Pero ésa es otra historia…

Lo que quiero contar hoy aquí es algo con lo que me he encontrado últimamente.  Quizá (como estuve enfermo) haya estado más sensible, puede que en un efecto parecido al que les ocurre a algunas chicas con su menstruación.  Puede ser.  Pero ¿es que soy el único que se topa con centenares de niños malcriados y consentidos?

Aqui nuestro editor "elgarro" cuando iba de pequeño al fútbol

Aquí nuestro editor "elgarro" cuando iba de pequeño (mejor dicho, de niño) a los campos de fútbol.

Ejemplos:

El miércoles pasado, mientras yo esperaba (con casi 39º de fiebre entre otras lindezas) en la sala de espera del centro de salud a que me tocase el turno, tuve la enorme suerte de poder disfrutar de un niño de unos 3 años de edad que estaba gritando “¡¡¡MAMAAAAAA, MAMAAAAAAA, MAMAAAAAA, MAMAAAAAAAAAA!!!” para que su madre, una señorita muy sonriente y educada, le prestase atención.

El niño gritaba una y otra vez… “¡¡¡MAMAAAA!!! ¡¡¡MAMAAAAA!!!

Y, con cada grito, mi cabeza parecía que iba a estallar.  Si yo no hubiese estado tan débil y tan cansado, seguro que le habría dicho algo a su supuesta madre.  Después de todo, estábamos en un centro médico donde (¡¡oh, vaya!!) puede haber enfermos a los que molestamos, por no hablar del perjuicio para los profesionales que trabajan allí.

Pero estaba demasiado molido para discutir.  Ni siquiera lo intenté.  Me tapé los oídos con las manos mientras se pasaban por mi imaginación varias formas de volver a meter ese niño al lugar del que nunca debía haber salido.

¿Has visto en qué has convertido al niño consintiéndole todo?

¿Has visto en qué has convertido al niño consintiéndole todo?

La culpa no es del niño, ya lo sé.  El chaval sólo hace aquello a lo que está acostumbrado.  Si normalmente le ignoran pero, sin embargo, le hacen caso cuando grita, pues el chaval gritará.  No soy psicólogo, pero creo que es una consecuencia lógica.

Lo que me saca de mis casillas (y por eso lo escribo aquí, para desahogarme) es ese estúpido “consentirlo todo, justificarlo todo” que tienen algunos padres respecto de sus hijos.  Creo que todos sabemos a las conductas a las que me refiero, como la que he contado antes, pero pongo otro ejemplo:

Hace poco estuve en un supermercado.  Había una niña de unos 3 ó 4 años de edad que no paraba quieta, se movía más que los precios.  La niña iba y venía corriendo por los pasillos, molestando a los clientes que (por una -en mi opinión- mal entendida “educación“) sólo le decían a su madre “jeje… qué rica la criaturita… gññññ…” en vez de decirle “señora, si no sabe controlar a su fiera, no la saque del corral“, que sería más procedente.

El caso es que, finalmente y tras varios intentos, la niña consiguió acercarse a la estantería de las botellas de vino y tiró al suelo unas cuantas botellas que, obviamente, se rompieron.

Ahí la despreocupada madre sí montó en cólera.  Se acercó echa una furia hacia su criatura diabólica hija, la cogió en brazos y, cuando yo pensaba que por fin la iba a regañar, la madre dijo a grandes voces…

¡¡Hija!! ¿¿Te ha pasado algo?? ¡¡Debería darles vergüenza!! ¡¡Tener aquí botellas para que los niños se puedan cortar!! ¡¡Son unos irresponsables!!

Toma ya. 😕

Fuentes: Skyrock, imageshack.

Un pensamiento en “La educación de los niños

  1. Querido amigo, yo ya doy por perdida a esta generación (con escepciones claro está).
    A la altura de la historia en la que nos encontramos, después de 30 años de democracia y libertades (traido ésto por el aniversario de hoy), cuando supuestamente ha habido un salto cultural en nuestra generación con respecto a la de nuestros padres, hemos perdido el sentido de la responsabilidad en la educación de nuestros hijos (lo de nuestros es por generalizar 🙂 ). Ahora sólo importa que a estos chavales no les falte de nada (no me refiero a comida sino a Playstations, ropa de marca y cosas así), pero lo de pasar tiempo con ellos y corregir sus tendencias egoistas… ¡¿Eso no lo hacen los maestros?!. Queremos pasar los ratos buenos con ellos pero cuanto nos empiezan a tocar las pelotas se los encasquetamos a otros para que los intenten enderezar, aunque eso sí sin ningún tipo de poder sobre ellos y estaremos dispuestos a recriminarles si limitan las libertades de nuestros pequeñuelos. Así somos…
    Se siguen teniendo hijos por una cuestión de imagen social como hace 40 años, para lucir fotos en la cartera (ahora en el móvil), pero cuando se trata de dedicar tiempo no de ocio a nuestros hijos nos convertimos en unos egoistas integrales y eso es lo que les transmitimos a esos angelitos, aunque los demás siempre serán los que tengan la culpa, somos ciegos.
    La palabra olvidada es “respeto” en un amplio sentido, respeto a los abuelos, a los profesores, a los compañeros, a todo el mundo de cualquier raza o condición social.
    En fin, no tengo descendencia (ni ganas) pero espero que tanto padre irresponsable acabe sufriendo a sus retoños y que se acaben dando cuenta a tiempo…..

Quita un poco de mierda de tu cabeza y dime algo:

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