¿Por qué lo llaman “Igualdad” cuando quieren decir “Mujer”?


Eso es lo primero que pienso cada vez que oigo nombrar al famoso “Ministerio de Igualdad”.

No oculto lo poco que me gusta su ministra al cargo, Doña Bibiana Aído Almagro.  Me parece quizá la más incompetente de todo el gabinete, en dura pugna por ese honor con la inefable ministra Magdalena Álvarez Arza, nuestra ministra de Fomento.

Bibiana Aido jurando/prometiendo su cargo de ministra.

Bibiana Aído jurando/prometiendo su cargo de ministra.

Pero insisto: ¿por qué llaman “de igualdad” a su ministerio? No he visto más que medidas tendentes a mejorar la situación de las mujeres en aquellas parcelas en las que se las considera desfavorecidas (aquí habría mucho que hablar, pero eso es otra historia) por tanto debería ser renombrado como “ministerio de la mujer”.

Y no digo que no haya que tratar esos temas pero ¿no merece tratamiento por ese ministerio de igualdad la desigualdad de renta entre distintas comunidades autónomas? ¿No sería objeto de esa “igualdad” trabajar en favor de una igualdad de los servicios sociales en cualquier parte de España? ¿Tampoco debería ocuparse de la desigualdad entre los contenidos educativos en las escuelas, según la cual se estudia la historia de las distintas regiones de forma que puede llegar a ser completamente distinta? Todas esas cosas y muchas otras ¿no merecen ser corregidas por un auténtico “ministerio de igualdad”?

Pues parece que no.  Al menos no lo parece visitando la página del susodicho ministerio, donde se pueden encontrar, sin embargo, multitud de medidas como la participación de la ministra en el lobby europeo de mujeres, la creación del consejo de participación de mujeres para el primer semestre de 2009, la construcción de un centro para mujeres víctimas de violencia de género en Madrid, subvenciones sólo-para-mujeres a través del Instituto de la Mujer

Apenas la viví, pero echo de menos esa época en la que la política era algo más que simple escaparatismo.  Una burla en la que se nos convence de que “se trabaja por la igualdad” a base de poner determinado número de ministras y de ministros, en lugar de promover medidas efectivas de igualdad entre sexos.  Y no, promover las denuncias de malos tratos (ciertas o no) con leyes totalmente injustas no es algo que yo considere “trabajar por la igualdad“.

Aunque supongo que ésa es una consecuencia lógica de enchufar a alguien en un ministerio sólo por ser mujer y quedar “políticamente correcto”.  Así nos luce el pelo.  Al que lo tenga, claro.

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