Acabó Beijing. ¿Empieza London?


Mira que me gustan las olimpiadas.  De verdad, no hay doble sentido en eso.  Si mi puñetera conciencia me dejase, estaría horas y horas viendo la retransmisión de las competiciones deportivas y atléticas.

No sé, podría poner un montón de ejemplos.  Por ejemplo, me divierto con el ciclismo, me entretiene el salto de altura, disfruto con el atletismo, me encantan el salto de trampolín y los ejercicios sincronizados, también (¿cómo no?) el baloncesto… me gusta incluso ver el fútbol.  Aunque siempre he tenido predilección por el voley playa.

Pero cada vez que me sentaba a ver alguna competición, siempre me encontraba con lo mismo: Beijing por aquí, Beijing por allá, Beijing esto, Beijing lo otro… ¿¿borraron “Pekín” del diccionario??

En los últimos meses (o eso me parece a mí) no paro de encontrarme gente diciendo “Beiying” (Beijing) en los programas de televisión, prensa escrita y digital, programas de radio… donde quiera que miremos.  Y no lo entiendo.

Resulta que Beijing es la palabra inglesa con la que se denomina a la capital de China, Pekín.  Además, Beijing es el resultado de transcribir fonéticamente los caracteres chinos al alfabeto latino, tal y como se puede ver en la página de la Real Academia de la Lengua, que para algo está.

Las palabras son importantes.  Y saber lo que significan, te puede salvar de alguna situación desagradable o hacerte quedar como un imbécil intentando parecer alguien culto, políticamente correcto y respetuoso con los pueblos del mundo cuando lo que realmente ocurre es que eres un ignorante.

Presta atención a esto, que no me gusta repetir las cosassss...

Presta atención a esto, que no me gusta repetir las cosassss...

Pekín, se escribe Pekín.  O Pequín, que es la forma viejuna, pero también vale.  Pero no se dice Beiying, ni Peiying.  Y aprovecho (ahorrándome de paso alguna visita al psiquiatra) para proclamar a los cuatro vientos que TAMPOCO se dice Lleida, A Coruña o Alacant, AUNQUE LO DIGAN CONSTANTEMENTE EN LOS TELEDIARIOS ES INCORRECTO.

Eso sí, debo reconocer que a mí me surgían dudas en esta última cuestión, así que decidí escribirles un correo a quienes sí saben sobre esto (de nuevo la RAE, el correo para consultas es consu2@rae.es) y ellos me contestaron literalmente así:

Fuera de usos oficiales, donde es preceptivo utilizar el nombre oficial establecido por las Cortes españolas —que en el caso de los topónimos gallegos A Coruña y Ourense y los catalanes Girona, Lleida e Illes Balears es únicamente el de la lengua vernácula (gallega o catalana) correspondiente—, la recomendación de la Real Academia Española, con respecto a la denominación de las ciudades, pueblos y provincias situadas en comunidades autónomas españolas con lengua propia, cuando se habla o escribe en castellano, es utilizar, cuando exista, el nombre castellano, que en los casos antes referidos es La Coruña, Orense, Gerona, Lérida e Islas Baleares, respectivamente.
En el caso de los topónimos que cuentan con dos nombres oficiales, uno en la lengua vernácula de la comunidad autónoma y otro en castellano, se recomienda emplear uno u otro en función de la lengua que se esté utilizando: Donosti, Barakaldo (nombres oficiales en Euskera) / San Sebastián, Baracaldo (nombres oficiales en castellano).
Por «usos oficiales» debe entenderse el empleo de estos términos en documentos y textos de carácter oficial, según la definición que de este adjetivo ofrece el Diccionario académico: «Que es de oficio, o sea que tiene autenticidad y emana de la autoridad derivada del Estado, y no particular o privado». Por tanto, en los documentos que generan las administraciones públicas y en otro tipo de textos como, por ejemplo, los que aparecen en los paneles informativos de carreteras o autopistas, han de usarse los topónimos oficialmente aprobados por las Cortes. En cambio, en los usos particulares o privados se recomienda emplear los topónimos castellanos si es esta la lengua de expresión que se está utilizando.
La denominación oficial de cualquier topónimo perteneciente al Estado español será la que aparezca inscrita —en castellano, en cualquier otra lengua española oficial en una comunidad autónoma o en ambos idiomas— en el Nomenclátor geográfico nacional del Ministerio de Fomento.

Resumiendo: si hablamos en inglés diremos Catalonia, si hablamos en catalán diremos Catalunya y si hablamos en castellano diremos Cataluña.  Y no por eso vamos a ser mejores ni peores que nadie.  Decir “Lleida” no nos hace más guays ni más progresistas, de igual modo que decir “Lérida” no nos convierte en fachas reaccionarios.  No se trata debería tratarse de corrección política sino de corrección lingüística.  Sólo cuando se trate de usos oficiales (por ejemplo, durante la redacción de una ley) se usará el término oficial, y un telediario no es el caso. 😉

Que yo tenga que decir estas cosas viniendo de ciencias puras…

Fuentes: diegoweb, irakgarcia.blogspot.com, maxima.fm, bp0, weah.blogspot.com.

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