Anécdotas policiales (2)


Bueno, por petición popular (a ver si me dejáis ya en paz, cansinos) os contaré una anécdota que me ocurrió hace por lo menos 10 años ya.   A mí no es que me haga mucha gracia, pero alguna chispa debe tener porque mi compañero Pedro todavía se mea de la risa cuando se acuerda.  Así que ahí va:

Íbamos patrullando por lo que hoy es el barrio de Parque Europa, en Pinto (Madrid).  Era una bonita madrugada de invierno… la verdad es que hacía un frío del carajo.  Si no recuerdo mal, hacía unos cuantos grados bajo cero.

No había nadie por las calles (sería sobre las 06:30 am) y yo estaba muerto de sueño, así que le dije a mi compañero que parase el patrulla y salí a estirar las piernas cuando pasábamos por la plaza de David Martín.  Para quien no lo sepa, en esa plaza hay una fuente muy grande, la fuente de David Martín, que es ésta:

La foto es una birria, ya lo sé...

La foto es una birria, ya lo sé...

Vale, ya estamos situados.  El caso es que, cuando estaba fuera despejándome, vi que la fuente estaba congelada.  “¡Oh, qué bonito!” pensé, como pensaría cualquier Homo Capullensis, y me acerqué a verla de cerca.

Era muy curioso: el agua de la fuente se había congelado tanto que el hielo había tomado una tonalidad completamente blanca, no transparente, como uno espera del hielo.  Daba la sensación de que uno podría andar por encima sin que se rompiese…

Pero no, eso ni se me ocurrió. 😉 Peso demasiado para hacer esas virguerías.  Lo que sí se me ocurrió fue coger un trocito de hielo para luego metérselo por el cogote a mi compañero, que también estaba bastante adormilado, a ver si así le espabilaba un poco (¡¿qué pasa?! ¡¡Él conducía, tenía que estar bien despierto!!).

“Decidido, me agacho y arranco un trozo de hielo”, pensé.  Dicho y hecho.  Me agaché, agarré un saliente del hielo y pegué un tirón… pero el hielo pudo más que yo y acabé de cabeza en la fuente.  Por cierto, no soportó mi peso y me metí enterito en ese agua tan fresquita y agradable.

Hice una entrada olímpica en la fuente y salí de ella a una velocidad también olímpica, pero calado hasta los huesos.  Fui corriendo hasta el patrulla mientras hacía chof-chof con mis zapatos llenos de agua y mi compañero me indicó (sin hablar, la risa no le dejaba) que me sentase atrás para no empapar todo de agua.

No me explico cómo ese día no nos matamos en el trayecto hacia el ayuntamiento (que me pareció que duraba eones) con las lágrimas como peras de gordas y las convulsiones que tenía mi compañero mientras conducía (por la risa todo, se entiende), pero al final pude llegar allí y cambiarme de ropa.

Varios días después tuvimos que llevar a otro compañero (que debía ser el único que no se había enterado de lo sucedido) en el patrulla y, al sentarse atrás comentó “Uy chicos, parece que os habéis dejado la ventanilla abierta y se ha empapado este asiento de agua…

Cuando uno se cae en la calle, suele doler más ver a la gente reírse que el culetazo contra el pavimento.  Pues imaginaos esto: más de dos lustros después todavía hay gente (¿verdad que sí, mosval? ¿Qué dices tú, Pedrito?) que me piden una y otra vez que cuente este sucedido tan indignante.

Pero, al fin y al cabo, para eso hice este blog: para ahorrarme el psiquiatra.  A ver si hace efecto… 😦

Fuentes: Gifmania.

8 pensamientos en “Anécdotas policiales (2)

  1. jajajajajajajajajajajajajaajajajajjajajajajajajajajajajajajaja
    jajajajajajajajajajajajajaajajajajjajajajajajajajajajajajajaja
    jajajajajajajajajajajajajaajajajajjajajajajajajajajajajajajaja
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    jajajajajajajajajajajajajaajajajajjajajajajajajajajajajajajaja…

  2. Tranquilo Reygecko que cada uno tenemos nuestra cruz, sino pregúntale a Pedro como me conocía su hija pequeña.

    PD:jajajajajajajajajajajaajajajajjajajajajajajajajajajajajaja
    jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja…

  3. jajajaajajajaj,la verdad que no me imaginaba que la famosa “historia” de la fuente tubiera un desenlace así…jajaj.Sinceramente tremendo,ajaj (lo siento reygecko pero es que solo imaginarse la escena… jaja,espero que al menos no te lastimaras…)

    P.D:Espero con ansia la 3ª parte de anecdotas policiales. 🙂

    @ Mosval: Un poquito de por favor,ten piedad con el hombre…:D 😀 😀

  4. Ja,ja,ja…..por cierto, se le ha olvidado comentar que tuvo que irse a Getafe, donde vivía antes, para buscar un uniforme sequito y cambiarse.
    Je,je,je,je……
    Pero lo bueno de todo, es escucharlo del propio Pedro, todavía llora al recordarlo.

  5. yo lo ví, que las lagrimas de los ojos (por la risa) no te impidan ver a un tiarron de casi dos metros salir empapado de una fuente pública a toda velocidad.
    sinceramente es para partirse

  6. Tiene su mérito oye…yo paso por esa fuente todos los días a las 7 de la mañana y tiene una pinta…vamos,para despertarse no tiene que haber nada mejor jeje.:P 😛 😛

    Saludos.

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