¡Te invito a mi boda! (Glubbbsss…)


¿Quién no se ha visto en una situación como esa? Uno está tan tranquilo hablando con un amigo (o amiga, mil perdones ministra Bibiana) cuando de repente te suelta la bomba: te “invito” a mi boda.

Y lo escribo entrecomillado muy a propósito, puesto que en realidad no se trata de una invitación.  Lo que de verdad te está diciendo es algo así como “oye, que sepas que me caso, me gustaría que vinieses a la ceremonia y al banquete y que me pagases AL MENOS un poquito más de lo que me cuesta tu plato

Pues sí.  De no ser así ¿quién en su sano juicio invitaría a su boda a 200 personas (¡¡o más!! 🙄 ) con los gastos que eso conlleva? Eso dejaría endeudado a cualquier contribuyente de la clase media, que somos de los que más hay.

No amigos, cuando alguien te “invita” a su boda no sólo espera tu presencia sino también tu dinero.  Entiéndase dinero como algo material, ya sean ricos euros, regalos útiles (de ahí las listas de boda, no vayas a regalar lo que se te ocurra que entonces no te “invitan” 😉 ) o presidentes muertos.  Cualquier cosa… que tenga un precio.

Y es que los humanos son extraños.  En ese momento, cuando alguien te “invita” a su boda, se producen algunos efectos curiosos:

  • El que “invita”, no siempre quiere que la persona a la que está “invitando” vaya a su boda.  Hay casos (y todos conocemos alguno) en los que se invita al primo segundo, al ex-cuñado, al sobrino-abuelo por parte de padre… que ni siquiera conoces y que no les apetecería nada ver el día de su boda.
  • Por eso mismo, a veces ni siquiera son los protagonistas los que “invitan” a la gente a su boda, sino sus padres, hermanos, etc.  “¿Quién es ese tipo que no hace más que mirar el culo a mis primas? No sé, lo invitó tu padre cariño…
  • En la esquina contraria se encuentra el “invitado”.  Puesto que yo no estoy casado (por cierto, espero ofertas de matrimonio EN RÉGIMEN DE GANANCIALES de cualquier señorita de más de 95 años y todavía más millones de euros que años) es la parte que mejor conozco.  Sinceramente, en 99 de cada 100 bodas puta la gracia que te hace que te “inviten”.  Eso supone que irás a una iglesia (bueno, en realidad al bar que haya más cerca hasta que salgan los novios) pero no podrás sacar las fotos que te dé la real gana.  Tampoco podrás ir en chándal, ni de blanco, sino con corbata.  Si el cabrito del novio no se quita la suya, tampoco tú te la podrás quitar (de esto me he enterado hace bien poco) y, para rematarlo, irás a comer a un sitio que no viene ni en los GPS abarrotado de gente, donde el camarero te manchará el traje ( 😦 ya sabía yo que tenía que llevar un chándal…), habrá tipos gordos dando voces con grandes manchas de sudor en los sobacos, parejas de viudas bailando agarradas, niños porculeros… vamos, de lo más atractivo.  Y hasta altas horas de la noche.
  • Con todo, hay un efecto que me parece el más curioso: la imposibilidad de negarse.  Los novios no se pueden negar a invitar a determinadas personas (¿¡cómo no vas a invitar al tito Rafael!? ¡¡Qué disgustoooo!!) y a los invitados les cuesta horrores rechazar la “invitación”, aunque disfrutasen más una diálisis renal que esa boda.

Moraleja: el ser humano es complejo, muy complejo.  Sobre todo si hablamos de personas simples.

9 pensamientos en “¡Te invito a mi boda! (Glubbbsss…)

  1. Se me ocurre que podrias completarlo con excusas para NO ir a esas Bodas que no te apetece.

    P.D. quiero creer que Mi Boda fuera esa 1 de cada 100 que si te apetecia que te invitaran, jeje (y si no es asi, prefiero que no me lo digas, jajajajejejejjijij)

  2. Hombre Charly, con lo que yo te quiero y te aprecio sabes que lo que hubiera deseado para ti era… ¡que no te casases! 😉

    Por cierto, muy buena la sugerencia de las excusas para no asistir a las bodas… tomo nota, tomo nota…

  3. Bueno este tema es un poco dificil, aunque tranquilo Rey, yo mañana hace 24 años que me case asi que es dificil que te invite, pro claro a estas alturas de mi vida si te digo que no lo volveria a hacer igual (que no porque este aburrida de esta decisión) pero si de la cantidad de gente que no conocia y que besaba continuamente…..a buenas cuentas de las 225 personas que vinieron (???¿¿¿¿) en pleno mes de agosto no conocia ni a la mitad, era la boda de mi padre y de mi suegro que tenian que “cumplir” con gente de sus curros, primos segundos, terceros y hasta !!!cuartos!!!…un verdadero coñazo, si fuera ahora la haria más “flower powe” como soy yo, con poquitos invitados pero selectos, con una comidita en el pueblo (en el patio de casa) familiar, intima, con ropas sin etiqueta y muchas sonrisas que para buenas cuentas es lo que deseo de mis invitados………¿soy muy rara no????
    tema dificil este de los compromisos y las espirales en la quenos envuelven.
    por cierto!!!! mi peque hace la comunión el próximo mayo, y desea no ir “disfrazado” y hacer la celebración como te he dicho en mi “boda ideal”
    Besos pa tos

  4. Jajaja… 😆 qué raro Queen, nunca habría imaginado que lo peor de tu boda fue tener que besar a diestro y siniestro.

    Y coincido contigo: una boda “flower power” sería mucho más natural y divertida que la típica boda de etiqueta y vestido de noche.

    Besazos. 😀

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