¡Te invito a mi boda! (Glubbbsss…)


¿Quién no se ha visto en una situación como esa? Uno está tan tranquilo hablando con un amigo (o amiga, mil perdones ministra Bibiana) cuando de repente te suelta la bomba: te “invito” a mi boda.

Y lo escribo entrecomillado muy a propósito, puesto que en realidad no se trata de una invitación.  Lo que de verdad te está diciendo es algo así como “oye, que sepas que me caso, me gustaría que vinieses a la ceremonia y al banquete y que me pagases AL MENOS un poquito más de lo que me cuesta tu plato

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Linux a mi alrededor


Cuando empezó este año 2008, me marqué una serie de propósitos.  No es que haya conseguido muchos de ellos (apenas 2 ó 3) pero el que hace tiempo que superé con creces fue el  de extender Linux entre mis amigos, familiares, etc.  Me conformaba con instalar Linux a una persona por mes, llegando a 12 personas a lo largo de este año, pero ese objetivo lo superé de sobra en apenas 3 meses.

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