Paradojas perrunas


¿Tu perro es feliz?

Ahora que tengo perrito (maldita sea, tengo que sacar tiempo de algún lado y hacer un artículo chulo sobre él) veo chuchillos por todas partes.  Internet no es la excepción, claro.

Y navegando por la red, me encontré con el mejor cómic que he encontrado sobre perros, personas y lo intrincado de su relación.  El cómic es ÉSTE y me he permitido traducirlo al español, aunque se entiende muy bien en inglés.

¿Quieres verlo? Pues sigue leyendo.

P.D.- Pedí permiso al autor para traducir el cómic, pero no me contestó.  Supongo que quien calla otorga… :roll:

P.D.2.- Vuelvo a tener mucha mierda en la cabeza.  Parece que, pese a mi poco nulo tiempo libre, tendré que seguir vomitando diarreas mentales en este blog, por algo se llama como se llama, ¿no?

Sigue leyendo

Fauna urbana: los “mi coche y yo somos uno”


(clic para ampliar)

Hoy, en una visita que he hecho al banco junto con soletegordo, me he topado con un coche propiedad de una fauna urbana muy extendida: los “mi coche y yo somos uno”.

Sinceramente, ¿alguien podría explicarme qué impulso puede tener una persona normal (me refiero con “normal” a “persona que no oye voces en su cabeza que le obligan a hacer cosas”, no hay ánimo de ofensa) a “decorar” su coche hasta dejarlo como se puede ver a la izquierda?

Por suerte, mi amigo soyari no iba andando con nosotros porque estoy convencido de que, si él hubiera visto lo que alguien hizo con ese Peugeot, le habría dado un ataque al corazón.  Es un tipo sensible…

Sigue leyendo

Mi amiga Ana me deja sin palabras


Ojo: la pasta dental y la hemorroidal son muy parecidas...

En una presentación al estilo “me llamo es Bond, James Bond”, ella debería presentarse así: “me llamo Ana, Almorr Ana”. Llevaba casi 2 años sin verla (ni ganas) y aquí la tengo de nuevo pegada a mi culo, literalmente.

Quizá sea un efecto secundario de mi imprescindible (hoy por hoy) cremita Ruscus Llorens que puede estar afectando a mi capacidad de razonamiento, porque no consigo entender cómo es posible que cada vez que me doy una crema en el culo, me afecte a la garganta. Pero así es. Me pica la garganta y me afecta a la voz.

Y ya es bastante con tener más aceite en el culo que en la caja de cambios de mi coche como para, además, soltar gallos mientras hablo.

El caso es que no puedo prescindir de la cremita. Ahora no, todavía no. Cuando haga mi examen de inteligencia artificial el miércoles de la semana que viene, ya no pasaré tantas horas sentado estudiando y, espero, mi amiga Ana pasará del tamaño de una almendra garrapiñada al de un grano de cacahuete, y luego menos.

Pero mientras tanto el dolor de culo me tiene frito. La tensión de los exámenes y de mi asistencia a las asambleas del movimiento 15M me está matando… 

Teoremas infantiles


¿Qué pasa por la cabeza de un bebé?

Con la experiencia acumulada a través de laaaaargos años, creo que hay una serie de teoremas infantiles (llamémoslos así) con los que todos, de forma directa o indirecta,  nos hemos encontrado alguna vez.

Aquí recojo unos cuantos que se me vienen ahora mismo a la cabeza.  Quizá tú podrías añadir alguno más.

- Teorema 1: La belleza física de un bebé es inversamente proporcional a las veces que la gente que lo ve por primera vez le llama “gracioso”.

Esto es indudable.  Si el bebé es un horror de niño, si resulta difícil mirarle sin que te lloren los ojos, si al verlo piensas que es una broma de cámara oculta y que (después de las risas) te enseñarán al niño auténtico y no a ese adefesio, entonces es muy probable que escuches repetidas veces eso de “¡Uy, mira qué gracioso!”.

En definitiva: los adultos tienden a decir “gracioso” a un niño por no llamarle “horroroso”.  Al menos delante de los padres, porque luego la cosa cambia… ;)

Sigue leyendo

Humor inglés


 

España era un sitio mejor con él dentro

Thomas Albert Trusty.  Simplemente “Tom” para sus amigos y conocidos.

Esta mañana he ido al tanatorio de Getafe para despedir a un buen tipo.

Y, sin habérmelo propuesto ni desearlo, he protagonizado una escena que podría ser humor inglés.  Seguramente él se habría reído a carcajadas.  Va por él. :D

Sigue leyendo

¡¡Por qué poquitooo…!!


El de los cuernos es un niño de San Ildefonso recibiendo su merecido castigo cuando alcanza la mayoría de edad

El día de la lotería de navidad, el pasado 22 de diciembre, fue todo un suplicio para mí.

La reconfortante musiquita que suelo tener de fondo mientras trabajo fue vilmente sustituida por unos niños tocabolas (en el sentido más literal, ya que tocan las bolitas del sorteo) que “cantan” los números del sorteo.

Primero: si eso es cantar, mis pedos son un politono.

Segundo: ¿en qué lugar de la Constitución Española de 1978 pone que sea obligatorio tener a esos mierderos pegando voces en todas las cadenas de TV al mismo tiempo? Y lo que es aún peor ¿por qué tenemos que escucharlos? Supongo que mis compañeros esperan con ansia que alguien les alegre la mañana.

Bueno, a lo que iba que me disperso: ese día tuve una de las conversaciones más estúpidas que he podido tener en mi puesto de trabajo.  Y han sido muchas.  (No, no estoy orgulloso de ello)

Sigue leyendo

Un metrosexual en apuros


¿Estaría pensando en esto el metrosexual?

No hace mucho que estábamos sentados soletegordo y yo en la mesa de un restaurante, en Balmaseda (Vizcaya).

El sitio estaba muy bien.  Quizá los camareros eran un poco estirados, pero debía ser porque ese restaurante era para “gente fina” y soletegordo y yo éramos los únicos vestidos con chándal y zapatillas de deporte, algo que, por otra parte, también suele pasarnos.

Bueno, al turrón.  En una de las otras mesas del restaurante, me fijé en un grupo formado por dos mujeres (una gorda y otra con una imponente nariz de aspecto hebreo) un varón (el metrosexual del título de esta entrada) y un bebé.  Disfruté más del espectáculo de esa mesa que de la propia comida en el restaurante. :mrgreen:

Sigue leyendo

Los monstruos de hoy


Los monstruos pueden atacar en cualquier momento...

Hace dos noches soñé con zombies.

La Tierra estaba devastada y había que huir constantemente para evitar que los muertos vivientes disfrutasen de una suculenta cena teniéndome a mí como plato principal.  Fue agotador.

Pero lo más preocupante fue que, nada más despertar, comencé a pensar en las equivalencias que encontré entre los monstruos y las personas.  Porque encontré muchas.  Muchísimas.

Supongo que por cosas así es por lo que este blog es, al mismo tiempo, un psiquiátrico.

Sigue leyendo