Marea… y para el gym!
Estoy que me salgo. Llevo 2 meses yendo al gimnasio como un reloj. Dos o tres veces por semana como un campeón. ¿Qué?¿Que no es pa’tanto? Pues en estos 2 meses ya he ido más que en los últimos 2 años. Sí es un triunfo, sí.
Y no siempre he sido así, no creáis. Yo he sido toda mi vida un “deportista”. Toda mi vida hasta hace algo más de 3 años (qué casualidad, justo cuando conocí a femaesa). Ná, no tiene nada que ver. Casualidades de la vida. Y la pereza, que es mu mala. Sobre todo a partir de los 30.
Pues un buen día, coincidiendo con una lesión de cierta gravedad que me impidió seguir practicando mi actividad “deportiva” favorita, colgué los bártulos. Y, sin darme apenas cuenta, fue pasando el tiempo y cuando me quise percatar ya estaba hecho un apalancao y un tocinillo. Y lo malo es que no tenía remordimiento alguno. Yo era feliz con mi nuevo estado sedentario.
Y aunque siempre he pasado de los propósitos para el nuevo año, no sé por qué pero este año he empezado con ganas y con un “plan de trabajo” claro que me apetece cumplir a rajatabla.
Lo difícil fue empezar. Encontrar la motivación adecuada. Y entonces me dí cuenta de que necesitaba música cañera para sufrir en condiciones encima de la bici. Y me acordé de Marea. Además, curiosamente durante el año no los escucho y en las últimas vacaciones de verano siempre me los he llevado a la playita. Así que el primer día de gimnasio, cuando me los puse, además de ponerme a tono con el subidón de adrenalina metalera, me venía a la cabeza la visión de la playita desde la tumbona. Ole!
¿Que no conocéis a Marea? Pues caña al “perro verde” (dedicado a los que también lo piensan de mí… que no son poc@s). Y la elección del video tampoco es al azar. Esa pinta que gasta el vocalista es mi “antes”. Ya veréis dentro de unos meses cuando os sorprenda con mi “después”. Voy a estar pa comerme
Fuentes: youtube
Vergüenza ajena
Hace unas semanas tuve la ocasión de ir a ver jugar al baloncesto a mi sobrino Adrián. Primero, aclarar que Adrián tiene unos 14 años y que juega al baloncesto con el equipo de su colegio, con sus compañeros y amigos, en la liga madrileña.
Creo que era importante aclarar ese punto para situarnos bien en el contexto, es decir, no era la final de la copa de Europa de baloncesto, ni había grandes intereses económicos en juego. Sencillamente (así creí yo) eran un grupo de chavales, amigos, que les gusta jugar al baloncesto y que disfrutan haciéndolo.
Del mismo modo, yo pensaba que el público asistente a esos encuentros (es decir, sus padres, madres, tíos, abuelos etc…) asistían a los mismos para disfrutar viendo a sus hijos, nietos o lo que sea.
¡Qué equivocado estaba!
El dóping en el deporte
He tenido la ocasión de conocer a algún deportista de alto nivel (cuyo nombre no diré aquí porque no tengo su autorización para hacerlo) y hablar con él de este tema. Él me aseguró algo que yo ya sospechaba: cuando se trata de deporte al más alto nivel no es suficiente con que seas un talento para esa disciplina, también debes contar con una “ayuda extra“.










