Sin apreciarlo, vivimos rodeados de gente con talento. Es cierto que son franca minoría, pero eso no quita valor a lo que digo. Al revés, cuando encuentras alguien así es una recompensa, como un poco de aire fresco en una habitación viciada por el humo.
Y estoy convencido de que el lugar de encuentro no aumenta las posibilidades de que éste se produzca. Es decir, no creo que tengamos más posibilidades de encontrarnos con alguien así en el museo del Prado que en el supermercado del barrio. El talento aguarda donde menos te lo esperas.
De no ser por Recortes, mi precioso perrillo, seguramente nunca habría conocido a Jesús (para vosotros, don Jesús David García; para mí, el dueño de Danko, el perro labrador con más paciencia del mundo). Se trata de un tipo amistoso, de conversación agradable y con esa luz del talento en la mirada que brilla especialmente cuando habla de lo que él mejor conoce: el cine.
Espero Estoy convencido de que más pronto que tarde oiremos hablar de él. Pero hasta que eso ocurra, podemos entretenernos con las creaciones del que parece ser otra de esas personas especiales, Iván Ruíz Flores. Jesús me habló de él, espera que trabajen juntos.
No dejes de ver esto, realmente merece la pena:







