Una cosa particular que he encontrado en todas aquellas personas a las que he llegado a conocer un poco, es la variabilidad de la confianza en sí mismos. Uno puede toparse a alguien fuerte, gallardo y sin temor nada, pero con el paso del tiempo, al conocerlo mejor, encontrar miedos e inquietudes en su ser. Y al contrario, conocer a alguien tímido y con poca confianza, capaz de una heroicidad en determinadas circunstancias.
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Zoociedad
Ayer por la noche fue el gran partido Real Madrid- Barcelona. Yo había quedado con unos amigos para verlo, pero sobre las 20:30 empecé a encontrarme mal, así que les dije que no iría y a las 21:00 estaba durmiendo plácidamente. Soy de los que piensan que la mejor cura a cualquier mal es dormir, pero eso no viene a cuento ahora.
Sobre las 6 de la mañana me he despertado porque no podía dormir más, bueno, realmente me han despertado unos gritos en la calle. Una mujer le gritaba a su novio/marido/amante que le dejará en paz, que era un mal hombre, al ritmo que le daba ostias y gritaba como una loca. Justo cuando iba a llamar a los Mossos han aparecido dos coches del mencionado cuerpo policial. Tras un rato en que la mujer parecía muy alterada explicándoles que él le había puesto los cuernos con una zorra (que según ella tenía un culo muy gordo), los policías se han dispuesto a llevarles a los dos a comisaría.
Anécdotas policiales (14)
Retomo la mundialmente famosa saga de anécdotas policiales para relatar una de las últimas que ha sucedido en el honorable cuerpo del que formo parte. Breve, pero muy significativa del papel que desempeña la policía en nuestra sociedad actual…
Poco antes del cansino día de los enamorados, se recibió una llamada en la central de comunicaciones. Al parecer, una persona se había quedado encerrada en su domicilio y solicitaba ayuda.
Anécdotas policiales (13)
Esta vez soy yo quien decide salir del armario y se anima a contar una anécdota policial.
Serían las dos de la tarde cuando recibimos una llamada de una mujer que dice que no puede entrar en su casa, que lleva más de media hora llamando a la puerta, que su marido no le abre y teme que le pudiera pasar algo al marido.
Allí nos plantamos mi compi y yo, en un descansillo de escalera en el que todas las puertas estaban abiertas excepto una, y en la que había más gente que en el camarote de los hermanos Marx. Sigue leyendo
Anécdotas policiales (12)
A punto de convertirse en un culebrón, la lista de anécdotas policiales sigue creciendo. Vamos con la número 12.
Era una tarde-noche de otoño, como podría ser una cualquiera de estas fechas en las que estamos. Había ocurrido un accidente mortal en la nacional A4, a la altura de Pinto, en sentido Madrid.
No parece muy gracioso, pero sí que tuvo su chiste…
Anécdotas policiales (11)
Sigue creciendo la lista de anécdotas policiales. Somos un caso perdido.
Día 11 de agosto de 2009, sobre las once de la mañana. Uno de los agentes de nuevo ingreso (también conocidos como “bichos”, “chivines”, “practicantes”, etc…) recibe su bote de recogida de muestras de orina y se le informa:
- Mira, tienes que ir al reconocimiento médico el día 20 de septiembre -ojo a ese dato, porque es importante, no olvidemos que esto ocurrió el 11 de agosto- a tal sitio con esta muestra de orina.
Yo creí que eso era una indicación sencilla. Más o menos todos los currantes nos hemos hecho algún análisis de sangre y orina en la empresa, así que no debería haber ningún problema.
Pues no es así…
Anécdotas policiales (10)
Hace poco, nuestro visitante enfermo (aquí todos somos enfermos, se siente) G3r me hizo recordar una anécdota que me pasó hace muchos años junto a una patrulla de la guardia civil de Pinto. Todavía hoy surge en alguna conversación con el compañero que me pasó, es de lo más divertida y… ¿¡erótica!?
Otra más para la lista, que sigue creciendo. Allá va.
Anécdotas policiales (9)
Hoy aumentamos mi mundialmente famosa lista de anéctodas policiales con algo que me pasó hará unos 10 años. Vaya, ya hace mucho tiempo, es curioso que me acuerde precisamente ahora…
Nos situamos en la plaza del Egido, el centro neurálgico de Pinto. Pasaba de patrulla por ahí cuando, al llegar a la entrada de la calle Hospital, me encuentro con un vehículo estacionado en la entrada de la calle, de tal modo que bloqueaba el paso a cualquier coche que intentara entrar a la misma (es una calle peatonal, pero entran algunos coches para entrar a sus garajes).
Fue en ese bonito lugar donde tuve un apasionado encuentro con un médico…
Anécdotas policiales (8)
Me acabo de acordar de una de las primeras anécdotas que me ocurrieron trabajando como poli. La cuento aquí y la lista sigue creciendo.
¿Quién me iba a decir a mí que un día me encontraría frente a frente con uno de los presidentes de los EE.UU? Y si eso te parece interesante, ¿qué me dices si te digo que también he tenido una intervención con el mismísimo Superman?
Anécdotas policiales (7)
Nueva entrega de mis anécdotas policiales. ![]()
Semana santa de hace cuatro o cinco años. Los pinteños sacan a sus santos/vírgenes/dioses en procesión por el pueblo, al igual que ocurre en muchas otras partes de España. Y allí, en medio de todo el mogollón, estaba yo currando.
Recuerdo perfectamente que había tres procesiones al mismo tiempo en el pueblo y que sólo estábamos disponibles tres policías, así que nos tocaba a un policía por procesión. Eso significa, en resumen, que nos tocaba apañárnolas como pudiésemos para dirigir el tráfico e ir cortando o desviando la circulación al paso de la comitiva.
No recuerdo cuál fue la que me tocó, pero el caso es que yo estaba cortando el tráfico en el cruce de Isabel la Católica con la calle Egido de la Fuente cuando un señor de unos 50 años se me acercó y, muy educadamente, me dijo:
- Perdone que le moleste…
- Sí, dígame. -respondí yo sin mirarle, porque estaba desviando el tráfico hacia la calle Buena Vista y Doctor Isla-
- Pues verá agente, resulta que hay un joven que está agarrando del cuello al señor cura, por si usted podía hacer algo…





