Quinielas


La verdad es que no suelo jugar a casi nada y menos aún a las quinielas porque, además, como no paso entre semana por delante de ningún despacho de loterías, se me olvida y no me acuerdo de ella hasta que ya estamos en plena jornada (sábado por la tarde). Alguna echo, pero son contadas con los dedos de una mano.

que he de reconocer que en los últimos meses he echado unas cuantas y en cada uno de esos días me he encontrado una situación que no recuerdo haber presenciado tan comúnmente años atrás y que de tanto producirse me ha llamado la atención: personas (varias cada día) que en la ventanilla preguntan cómo tienen que rellenar una “simple” quiniela.

Y que conste que digo “simple” aunque yo no sabría rellenar ni el gordo de la primitiva ni el euromillón ni la quiniela hípica (¿sigue existiendo?). Pero una quiniela simple, básica, con sólo 1 doble parece que es algo que estuviese al alcance del conocimiento de cualquiera. Y más en un país en el que dicen que somos bastante jugones por naturaleza (sobre todo en Navidad).

Pues no.

Debe ser que la crisis hace jugar incluso a los más conservadores

Fuentes: packageproject.com

Por fin mi voz se oye en el Parlamento


Por fin… aunque haya sido fugazmente. Porque hago mías también las palabras de este chaval (el 1º que interviene), porque admiro su valentía e integridad al aprovechar de manera tan brillante una oportunidad como la que se le brindó y porque me gustaría que por una vez aquel dicho de “quién fue a Sevilla perdió su silla” se hubiese hecho realidad, para que esos jóvenes que por unas horas ocuparon el Congreso de los Diputados se hubiesen quedado allí ya como ocupantes de esos escaños y sus señorías se hubiesen quedado en su casa (como, por otro lado, suelen hacer habitualmente de lunes a viernes) aunque ya de manera definitiva. Ojalá llegue pronto el relevo a esta casta política que nos ha tocado padecer. Mientras tanto, mi aplauso y reconocimiento para ese chaval.

Fuente: youtube.com

Del piropo a la antropofagia


Que no, que no exagero. Que hay que tener cuidado con estas cosas. Que empieza uno con un “tía buena” por aquí y un “patas tiés cordera” por allá y luego pasa lo que pasa. Que creemos que no pasa nada y hay que reconocer que se nos está yendo la mano.

Y no es que lo diga Bibiana o algún progresista metido a feminista, no. Es que algunos no saben entender que el piropo es algo muy español y que hay que tomárselo como hay que tomárselo. Porque con más o menos gracia o con más o menos ingenio sólo tiene intención de agradar y transmitir admiración hacia la persona piropeada. Y nada más. Bueno… y lo que surja ;-)

Pero desde luego hay algunos que se lo toman al pie de la letra. Y así va uno tan tranquilo al super a comprar y se encuentra lo que se encuentra… y la duda es ¿lo compro?¿no lo compro?¿se puede considerar esto canibalismo? Menudas disquisiciones morales en un simple acto de compra diaria…

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Enseñanzas de un niño de 4 años


El otro día vinieron mis sobrinos a casa. El pequeño (4 años) al poco de llegar me enseñó… ¡¡a ahorrar agua!!

Me llevó al wc y, señalando el pulsador (el mío tiene sólo uno, no como el de la foto), me comentó que si lo pulso para tirar de la cadena e inmediatamente después vuelvo a pulsarlo hasta el fondo, el gran caudal que sale se cortará súbitamente. Y con ello ahorramos un buen montón de litros de agua al día… y ni rastro de resbalones oiga! ;-)

Se te queda cara de tonto. Yo no sabía este truquito, ¿y vosotros?

Fuente: hogarutil.com