La teoría del bautizo


Aunque no lo parezca, estoy encantado con mi bautizo...

La frase supuestamente lapidaria que me soltó mi jefe el otro día (recordemos la frase: “cuando no hay ganancias, la pérdida es segura“) vino como consecuencia de una charla que tuvimos durante el trabajo.

Un hermano de soletegordo había decidido bautizar a su niña y yo estaba invitado al acto, pero decidí no ir.  No, no es que me caiga mal mi cuñado, que es un tipo muy majo, sino que yo soy ateo practicante y, sinceramente, no sé qué pinto en un bautizo, me sentiría fuera de lugar.  Al menos las bodas tienen valor civil, pero los bautizos…

Mi jefe decía que yo DEBÍA ir.  De no hacerlo, me buscaría una enemistad con los padres/abuelos/otra-familia de la criatura bautizable y uno nunca sabe lo que puede necesitar en el futuro.  Así que, ¿por qué perder esa posible ayuda futura? No tenía nada que ganar y, quizá, mucho que perder.

Sin embargo, yo lo veo de este otro modo: ¿invitarías a un vegetariano a una barbacoa de costillas de buey?  Y, de hacerlo, si el vegetariano decidiese no ir a la barbacoa, ¿tendrías derecho a enfadarte con él?

¡Qué asco hacerse adulto! ¿No crees? :?

Fotos y cosillas: AQUÍ, AQUÍ, AQUÍ.