Me acabo de quedar helado, hacía poco más de un año que no sabía nada de unos amigos que se fueron a vivir fuera de Madrid. Son de esos amigos que aunque hace mucho tiempo que no hables, es como si no pasara el tiempo y te hubieras visto ayer mismo.
Cuando cogí el teléfono y le llamé, no me esperaba la terrible noticia de que nuestra amiga Lali ha fallecido en agosto.
Ahora tengo una sensación de no haber disfrutado más con ellos, una sensación de rabia, de impotencia, de no tener derecho a quejarme, de haberles fallado no habiendo estado allí en momentos muy duros, tengo ganas de llorar, de liarme a puñetazos con la pared y destrozarme los nudillos.
Ya he vivido la muerte de gente muy cercana, pero cuando la ves en gente joven, gente de tu edad, de amigos, el palo que recibes te hace pensar muy mucho.
Cada vez tengo más claro que la vida son dos putos días y pienso disfrutar a tope cada momento.
Foto sacada de afalilucentum










