Pensamientos de WC
¡Vaya semana la semana pasada! No me ha dado tiempo a casi nada. Iba por la mañana a un cursillo antes de que las tiendas abrieran, volvía del cursillo con el tiempo justo para ir a comer y luego me largaba a trabajar hasta despues de que las tiendas cerrasen. Por tanto, no me daba tiempo a comprar. ¡Casi no me daba tiempo ni de cagar! Bueno, para eso siempre hay un minutillo jejeje…
El caso es que en tan fascinante y relajada situación me encontraba yo cuando, entre esfuerzo y esfuerzo, me surgió un pensamiento: dado que yo “acolcho” la taza del WC con una generosa cantidad de papel higiénico (para evitar que el chorizo, al descolgarse, me salpique agua hasta la nuca) pensé que los zurullos que yo habitualmente libero (los linuxeros no sólo cagamos, sino que LIBERAMOS zurullos para la comunidad
) debían ser bastante considerables.
¿Por qué pensé eso? Pues porque, dada esa generosa cantidad de papel higiénico, el simple hecho de atravesarla ya requiere un trabajo importante. Y todavía mucho más el hecho innegable de que, tras tirar de la cadena, deje tan grandiosos resbalones como el que demuestra la foto que acompaña a esta entrada.
Son extraños los pensamientos que a uno le asaltan en el WC. Quizá, dado que la posición es cómoda y la situación relajada, la mente se deja llevar por unos momentos de relax que no tiene durante el resto del día.
Y será por eso (o quizá no) por lo que llevo ya bastante tiempo pensando en mis ñordos como en misiles anti-búnker: el misil/ñordo cae sobre la coraza del búnker/costra-de-papel-higiénico, la atraviesa sin mayor dificultad y, ya en su objetivo, libera toda su fuerza. Algo así:
Extraños pensamientos los que tenemos en el trono…












Por qué los hombres os tiráis tanto tiempo sentados en el wc?? Por qué tardáis tanto?? Por qué tanto esfuerzo y a la vez momento de relax? Os da tiempo hasta a leer, beber café… no lo entiendo!!
Tengo que añadir que bastante desagradable por cierto…
En realidad no me tiro mucho tiempo (no me gusta hablar en general, así que hablo sólo por mí mismo, el resto de los XY que se defiendan solitos
) pero ocurre que la percepción del tiempo se distorsiona. Parece ocurrir algún tipo de singularidad que hace que el tiempo cunda más cuando uno está sentado en su trono, pasando en segundos ideas por la mente que necesitarían horas para pasar en otro estado mental. ¿No es grandioso cómo abre la mente ir a cagar?
Muchas gracias por lo de desagradable. Eso significa que esta entrada “toca nuestro interior”, aunque sea de forma repugnante. Es más de lo que pretendía conseguir desde este humilde blog, muchas gracias…
Saludetes.
P.D.- Aunque todos son hijos míos, estoy más orgulloso de esta otra criatura.
Estoy contigo en lo de desagradable, pero Reygecko es así, y más en épocas en las que no tiene tiempo (siempre).
Me temo que no tengo una estadística que asegure lo que dice Serena (en cuanto al tiempo que los XY nos pasamos en el wc) pero no creo que pasemos muchísimo más que vosotras. En cualquier caso la idea que cita Reygecko en cuanto a la percepción del tiempo es cierta y curiosa. En esos momentos tan íntimos los pensamientos van más allá de lo convencional, uno no piensa en lo que tiene que comprar en el Mercadona ni en lo que tiene que hacer al día siguiente. Todo lo que te rodea pasa a otro nivel de realidad, como dice Rey “cagar abre la mente”.
P.D.: Te agradezco que te hayas limitado a poner la foto del frenazo, por cierto bastante centrado.
Quien no nos dice que grandes obras arquitectónicas no hayan sido desarrolladas en los grandes momentos de meditación que el cagar proporciona.
Lo mismo la Torre de Pissa no tiene esa forma inclinada por casualidad…
Por cierto,a la última gran cagada de Reygecko la podríamos asemejar a http://iarnoticias.com/images/varios/5_bomba_nuclear_3.jpg
Saludotes!
Jejeje, bueno no fue para tanto pero gracias por el cumplido
Cochinorro ,Veo que estabas a tope .Ya decía yo ,que te veía más delgadito….
[...] Con la tranquilidad de poder disponer de mi trono particular, me senté relajadamente y liberé un zurullo de tan magno tamaño que podría servir para alimentar a todas las moscas de la ciudad donde vivo durante varias generaciones. Lástima que no tuviese a mano la cámara de fotos, porque lo habría inmortalizado para deleitaros con su entereza, como ya hice en otras ocasiones… [...]
Pingback por Cuando la tortuguita asoma… « En vez del psiquiatra… | 19 Diciembre, 2009 |