Pensamientos de WC
¡Vaya semana la semana pasada! No me ha dado tiempo a casi nada. Iba por la mañana a un cursillo antes de que las tiendas abrieran, volvía del cursillo con el tiempo justo para ir a comer y luego me largaba a trabajar hasta despues de que las tiendas cerrasen. Por tanto, no me daba tiempo a comprar. ¡Casi no me daba tiempo ni de cagar! Bueno, para eso siempre hay un minutillo jejeje…
El caso es que en tan fascinante y relajada situación me encontraba yo cuando, entre esfuerzo y esfuerzo, me surgió un pensamiento: dado que yo “acolcho” la taza del WC con una generosa cantidad de papel higiénico (para evitar que el chorizo, al descolgarse, me salpique agua hasta la nuca) pensé que los zurullos que yo habitualmente libero (los linuxeros no sólo cagamos, sino que LIBERAMOS zurullos para la comunidad
) debían ser bastante considerables.
¿Por qué pensé eso? Pues porque, dada esa generosa cantidad de papel higiénico, el simple hecho de atravesarla ya requiere un trabajo importante. Y todavía mucho más el hecho innegable de que, tras tirar de la cadena, deje tan grandiosos resbalones como el que demuestra la foto que acompaña a esta entrada.
Son extraños los pensamientos que a uno le asaltan en el WC. Quizá, dado que la posición es cómoda y la situación relajada, la mente se deja llevar por unos momentos de relax que no tiene durante el resto del día.
Y será por eso (o quizá no) por lo que llevo ya bastante tiempo pensando en mis ñordos como en misiles anti-búnker: el misil/ñordo cae sobre la coraza del búnker/costra-de-papel-higiénico, la atraviesa sin mayor dificultad y, ya en su objetivo, libera toda su fuerza. Algo así:
Extraños pensamientos los que tenemos en el trono…











