Entre indignos anda el juego

Menudo trío. Ahora que lo de Fabra (el de gafas) es para darle de comer aparte
Lo siento. Toca soltar lastre.
Que llevo ya unas semanas que entre Bárcenas (el tesorero del PP del que ya las altas instituciones judiciales ven indicios de delito -joder, les ha costao!-), Camps en Valencia (con sus trajes y otros “regalitos” que me da la impresión que en breve van a salir) y el caso Gürtel ya no puedo más.
Que es una vergüenza cómo se destapan casos de corrupción flagrantes en el principal partido de la oposición y los dirigentes del PP (con Mariano Rajoy a la cabeza) no hacen más que mirar hacia otro lado sin tomar ni siquiera medidas cautelares internas, preventivas, contra esos más que sospechosos. Que ni siquiera por un básico concepto de imagen hacia sus electores o hacia la opinión pública lo hacen. Y que no sólo eso sino que con pruebas más que contundentes siguen tirando balones fuera y diciendo que hasta que un juez determine lo contrario no van a dudar de la inocencia de esos responsables políticos. ¿Es esta la alternativa política que tenemos en Expaña? Hacen que casi prefiera uno a Evo Morales.
¿Pero qué mierda de oposición tenemos en Expaña?¿Pero qué asco de casta política nos representa y se lucra con nuestros impuestos?¿Pero cómo siguen teniendo la caradura de salir en los medios con esa altanería y esa prepotencia defendiendo lo indefendible y tirando balones fuera? Y lo que ya me ha tocado la polla han sido las declaraciones de Rita Barberá que no sólo tira balones fuera sino que también conecta el ventilador poniendo al mismo nivel los “regalos” que responsables de empresas privadas hacen a presidentes de CCAA (Camps) con los regalos que un presidente de CCAA hace, p.ej., a otro líder político con motivo de una reunión (este sí, regalo de cortesía o de promoción de los productos de su tierra).
¿Serán jetas? ¿Se creen que nos toman por imbéciles? Ahora que yo lo tengo claro: quien calla otorga. Y quien encubre, también. Y si están tratando de ocultar lo inocultable es porque también tienen mucho que callar… y lo saben. Es la vieja ley: “si yo caigo, tú caes conmigo”
Con una Monarquía que hace aguas me da la impresión de que nunca mejor dicho esto tiene toda la pinta de convertirse en breve en una República Bananera. Qué bonito sería tener un botón que con sólo apretarlo pudiéramos hacer desaparecer a toda la casta política de las instituciones públicas de este país, teletransportarla a sus respectivas casas y sustituirla por gente joven y con principios con los que pudiéramos partir de cero.
Son todos ustedes unos indignos y unos sinvergüenzas. Y perdón por lo de ustedes.
Fuentes: elmundo.es










