En vez del psiquiatra…

Los desgraciados de Parquesur

Unhappy hour

¿Demasiada gente aparentemente feliz? ¿Muy poca gente feliz?

No hace demasiado, estuve intercambiando pensamientos con mi amigo Chuchi.  Me dijo algo así:

- Cuando voy por el pasillo central de Parquesur (nota: es un centro comercial del sur de Madrid) y veo algunas familias (¡muchas!)  en las que la mujer está gorda como un mastodonte, él tres cuartas partes de lo mismo, con la cabeza gacha y la expresión triste, con dos niños hijos de puta correteando por todas partes y molestando a todo el mundo… cuando veo eso, me pongo en la situación de sus padres y me pregunto: ¿realmente quería acabar así? ¿Era ésta la vida que quería llevar? ¿Dónde han quedado mis proyectos, mis ilusiones? ¿Era esto lo que quería? Porque me da la sensación de que mucha gente ocupa, a propósito, su tiempo con el enorme trabajo que dan los hijos para así no tener que pensar en la mierda de vida que tienen…

Eso mismo que Chuchi me estaba contando, yo también lo había pensado alguna vez.  Pero eran esos pensamientos que se cruzan por mi cabeza como el sueño del que te despierta bruscamente la alarma de tu reloj a las 07:00 a.m.  Uno sólo recuerda esos sueños cuando algo (o alguien) se los hace recordar.

Es un lujo tener amigos que sean capaces de deshacer el mundo, de hacerte pensar, de cuestionarte las cosas más cotidianas.  Es mi amigo Chuchi.  emoticono-brindis

ACTUALIZACIÓN – En el momento en que escribo esto, Chuchi me acaba de mandar un correo precisamente sobre este tema (parece que al final se decidió a escribirlo, que yo se lo pedí ese día) que yo procedo a copiar y pegar a continuación.   Señoras y señores, con ustedes Chuchi, el capricho de las nenas:

Soy una persona a la que le gusta mucho reflexionar sobre obviedades de la vida, algunas de las cuales no son tan obvias; es decir, me gusta darle la vuelta a todo y ver cómo evolucionamos socialmente. En este momento y por mi trabajo en banca me estoy haciendo un máster sobre cómo hemos cambiado, sobre cómo gastamos ahora, sobre nuestra ambición y sobre todo lo que nos ha llevado a estar como estamos.

Siempre ando a la gresca con algunos de mis amigos porque estoy soltero y sin compromiso, lo cual no significa que no quiera tenerlo, pero no quiero cubrir etapas porque hay una norma no escrita que determine que tienes que cubrir etapas; es decir, casarte, tener hijos… si se dan las circunstancias cumpliré con esas etapas, pero porque quiera, no porque toque.

Es una de estas discusiones en las que me sueltan frases del tipo “tienes que organizar tu vida” “se te va a pasar el arroz” y tópicos así, empecé a reflexionar sobre tanta y tanta gente que es tremendamente infeliz, muchos de los cuales no quieren pararse 5 minutos a pensar porque se derrumbaría su vida. Afortundamente creo que los amigos con los que discuto de estas cuestiones están felizmente casados y los que tienen hijos lo tienen porque han recibido “la llamada” y no porque toque. Yo no he tenido esa “suerte” y mis relaciones no han llegado a la boda ni al “arrejuntamiento”, aunque haya estado cerca en alguna ocasión, pero es fácil ver la de parejas que continúan la rutina sin pararse a pensar en qué son, dónde han llegado, qué vida lleva…

Lo comentaba con reygecko hace poco y él me animó a escribir estas líneas; vete un sábado por la tarde a cualquir centro comercial, por ejemplo, Parquesur; pasillo central, montones de parejas con niños colgados de los brazos dando brincos y unas caras que no denotan precisamente felicidad; a muchos los podrías parar, sentarte con ellos, hacerles recordar cuando eran novios y decirles “¿esto es lo que queríais?”. La mayoría prefiere no pensar, seguir cuanto más ocupados mejor para así no tener que afrontar su infidelidad.

Es más habitual de lo que parece y hace que en verano se produzcan las rupturas que se producen “por que como estamos todo el día juntos…” joder, qué triste que por aumentar el tiempo con tu pareja te lleves peor. Muchas parejas se casan, automáticamente a ellos les crece la barriga, a ellas el culo y la raíz del tinte de su pelo aumenta espectacularmente; es decir, se descuidan sobremanera; pasan los años y tienen hijos, en muchos casos no saben por qué los tienen ya que arreglo les ves cómo les tratan son una molestia más que una bendición; el caso es que te vas al Parquesur y les ves haciendo tiempo con los niños jodiendo todo lo que pueden, el todoterreno aparcado en el parking y un hipotecón de un chalet tremendo; a ellos les ves desando que lleguen las 22:00 para ver el partido de La Sexta esperando que los niños se hayan ido a la cama y luego a dormir, porque me da que lo de “sábado, sabadete…” ya no les afecta ellos.

Evidentemente es muy radical lo que cuento porque hay infinidad de parejas que son felices, pero hay demasiadas con las que te podrían sentar y hablarlo; ha pasado el tiempo y se han metido en una vorágine de hijos, gastos, trabajo… que les ayuda a no pensar, esa es la clave; muchos te dirán que bueno, que es lo que hay y que sí, que están bien, pero luego me envidian, aunque mi situación tampoco es idílica. Pasará el fin de semana y llegará otro y otro y otro más con la misma rutina, más barriga y más raíz sin tinte en la cabeza.

Ya digo que esta “crítica” es muy relativa porque no hay situación ideal, bueno sí, la situación ideal es la que uno acepta, quiere y tiene porque es feliz con ella; muchas veces deberíamos pararnos a pensar que no siempre casarnos y tener hijos es lo que queremos y no pasa nada; pero nos hemos metido en una “ruleta social” en la que eres el rarito si no cumples el estereotipo marcado.

Foto: southafrica.to.

7 Julio, 2009 Publicado por reygecko | Reino Animal | , , , | 13 comentarios