Me la dieron bien dada

Este monigote no me lo pusieron en la espalda
Tener cara de bueno tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Sus cosas buenas es que nadie te ve venir, y tienen que conocerte para darse cuenta de cómo eres. Está mal que yo diga que tengo cara de bueno, pero es que me he pasado toda mi vida escuchando: “Tienes cara de bueno”, “Con esa cara no me lo esperaba”. Y el caso es que no lo entiendo, porque como ya explique en esta entrada, luego en los aeropuertos me suelen parar.
Me gusta gastar bromas, y por supuesto me río aún más cuando me las gastan. Pienso que una forma de rebelarme contra esa imagen que tienen de mi. Lee más »











