La dichosa lotería de Navidad
Cuando se van acercando las navidades, hay personas que se entristecen. También hay quien se muestra exageradamente alegre. Personalmente, estas fiestas me aburren cada año más. Pero vamos al grano…
¿Me quiere explicar alguien por qué motivo debería comprar lotería (por ejemplo) de Cuzcurrita del Río Tirón, en La Rioja, sólo porque un compañero de trabajo haya traído de allí 6 décimos aprovechando que pasaba por allí un día que su GPS se volvió loco y le perdió?
Aquí un ejemplo de un día cualquiera en el trabajo:
Compi: Holaaaa… que digo que he traído unos décimos del pueblo de la cuñada de mi suegra. ¿Cuántos quieres?
Yo: Ninguno.
Compi: ¡¡¡¿¿Ningunooooo??!!!
¿¿Seguro?? Mira que si nos toca a todos menos a ti…
Yo: Seguro.
Compi: Bueno, bueno, tú verás… pero luego no digas que no te ofrecí.
Yo: Vale.
Compi: Entonces… ¿seguro que no quieres uno?
Yo: No.
Compi: ¿Ni siquiera uno solo? Mira que te vas a arrepentir.
Yo: (Sacando mi arma reglamentaria y apuntando al pesao de turno) Vete de aquí con tu puta lotería.
Y así varias veces al día. Ni siquiera llevo ni siquiera la lotería del ayuntamiento, con mucho menos motivo llevaría la lotería del hijo del cuñado del primo segundo de una tía de la madre de mi compañero. Aunque haya pasado una desgracia en su puñetero pueblo. Soy así de macarra, ¿qué le voy a hacer…?
Fuentes: onlae.








