Lo que se avecina
Hace ya tiempo (revista Begins nº08, páginas 45 a 54) tuve la suerte de realizar una entrevista a Paul C. Brown, director de Linux Magazine. Quiero reproducir una pequeña parte. Desde Begins le preguntamos cuál era su opinión acerca del (entonces recién publicado) Windows Vista. Su respuesta fue:
Pues no lo he probado. Y no tengo intención de hacerlo. No por nada, sino porque no me excita la idea. Igual que no me excita Mac. He leído mucho sobre el tema (cosa inevitable) y el otro día un colega muy puesto (un beta tester de Microsoft, pero no asalariado de) me contó como funciona lo del DRM. Y, bueno, yo no quiero “eso” en mi máquina.
Ahora, visto el descomunal fracaso “poco éxito” y las malas críticas que se ha ganado a pulso ha sufrido el último sistema operativo de Microsoft, sus chicos se esfuerzan en liberar rápidamente al que será su sucesor: Windows 7. Y, recordando las sabias palabras de Paul, yo me pregunto: ¿quiero tener “eso” en mi máquina?
He intentado informarme sobre las características de ese nuevo sistema operativo de Microsoft. Y algo he encontrado.
Por lo que parece, Windows 7 ni siquiera será un sistema operativo nuevo sino una especie de “skin” de Windows Vista. Vamos, más de lo mismo.
Me llama la atención que, cuando leo comentarios de la gente, todos parecen preocuparse por el bajo rendimiento del sistema. Que si pide mucha máquina, que si no aprovecha bien la memoria, que si es lento…
No sé. A mí me preocupa muchísimo más la inclusión de DRM en las tripas del sistema operativo. ¿Pondrán algo parecido a Palladium en Windows 7? Me parece mucho más grave que el sistema operativo “decida” qué cosas puedo ver o escuchar correctamente que todas esas cuestiones de rendimiento. Y no, no son habladurías. Lo dice el propio Microsoft. Incluso en el blog del equipo de desarrollo de Windows Vista te explican (de muy buen rollo, eso sí
) que el sistema puede reducir a propósito la calidad del vídeo, del sonido o de ambos si el sistema lo considera oportuno. ¡Ole sus huevos!
Por eso yo, como Paul C. Brown, sólo puedo decir una cosa: no quiero “eso” en mi máquina.
Menos mal que existe Linux…
Fuentes: Revista Begins, 2dayblog.com, WindowsTeamBlog.













Yo lo tengo muy claro. NO QUIERO “ESO” EN MI MAQUINA.
Me gusta sentirme un poco más libre que todos esos usuarios de windows.
Óscar, es que en otro punto ahí está el negocion.
Cada día el software se hace más gordo, el creador del software se asocia con fabricantes para vender sus sistemas en los equipos de manera pre-instalada. El usuario por querer usar ese software se ve “obligado” a cambiar su equipo uno mejor.
Así se asegura un negocio por varios años sino los fabricantes de hardware hace rato habrían perdido el mercado. Es casi lo mismo que pasa con el caso del navegador IE8 como hace poco comentaba un amigo http://blogs.opensur.org/hyoga/?p=345
Saludetes!