Cuando las nubes huelen…
Es un día cualquiera. Aburrido, harto de currar, en fin como siempre… Menos mal que ya he salido y llego a casa para ver a soletegordo. Cuando yo trabajo en turno de mañana, ella llega antes a casa que yo, así que la saludo a voces nada más cruzar la puerta.
- ¡Hola cariño, ya estoy en casaaa!
- (…)
- (…)
- (…)
¿Ein? Pasa algo raro. ¿No viene a verme? Espera… ya oigo sus pasos… sí, ya viene…
- Gññññ… hola tú… gñññ
¿”Hola tú”? Uyuyuyyyy… me da un beso mientras refunfuña algo entre dientes y se marcha corriendo hacia el sofá, donde se tira con mucho cuidado.









