Paradojas de Abilene
Se conoce con ese nombre a una situación en la que un grupo de personas realizan un acto que, en realidad, ninguna de esas personas tenía ganas de hacer. Puede parecer algo estúpido (si nadie quiere hacerlo, ¿por qué lo hacen?) pero pasa en muchas situaciones cotidianas.
Por ejemplo: un primo lejano, de esos que ni siquiera recuerdas haber visto cuando eras pequeño, te manda un buen día una “invitación” para su boda. Una invitación que afecta también a tus padres, tus hermanos y todo lo que te rodea en dos grados de consanguinidad.
Y uno se pregunta ¿pero por qué carajo me invita este muchacho, si tengo más relación con el pescadero de mi barrio que con él? Pues por una paradoja de Abilene que se repite mucho hoy día. Un familiar se siente obligado a invitarte a su boda “para que no te enfades” (aunque ni siquiera reconozca tu cara cuando vayas al suceso) y tú te sientes obligado a ir “para que no se enfade“.
Al final, todos jodidos. Y Abilene, una vez más, se sale con la suya…
Fuentes: abilenecityhall, wikipedia, newmedia.









