Sospechoso de ser sospechoso
Lo que para la gente puede parecer normal, para mi no lo es. Que sea bajito, moreno, y que en verano no me afeite, no quiere decir que sea moro. Pero claro debo de tener cara de sospechoso, y además desde hace tiempo.
Me empecé a dar cuenta cuando cada fin de semana que cruzaba el estrecho de Ceuta a Algeciras, raro era el fin de semana que no preguntaban qué de dónde era, qué a dónde iba y encima me pedían el DNI. Hasta ahí normal pensaba yo, y trataba de justificar la situación porque en esa época estaba muy moreno y me había dejado barba.
En el aeropuerto de Miami tras pasar lo del 11-S, al tercer control me pitó la cremallera del pantalón del chándal. Ni se lo pensaron dos veces y me cachearon y me pasaron por el detector de metales manual.
Con el tiempo y cuando empecé a viajar en avión, la situación se repetía y que conste que me había quitado la barba. ¿Tú de dónde eres?, me suelen decir. Claro, cuando les contesto y ven mi acento de Madrid (pesjcao fresjco), se lo suelen creer, y si no nada mi DNI y adelante.
Este verano ya que no iba ir a la playa ni bajar a la piscina, decidí afeitarme prácticamente todos los días. La cosa parece que funcionaba cuando subí al avión y no me dijeron nada. Así que pensé, esto es cosa de las personas que se dejan influenciar por el aspecto que tengo, y así he estado contento hasta este fin de semana. Os cuento lo que me pasó.
Este finde hemos salido hacia Extremadura, para seguir haciendo las salidas gastronómicas. Fuimos a Guadalupe, y allí nos recomendaron ir hacía un pueblo (no me acuerdo el nombre), para ver una Iglesia y de allí supuestamente estaban cerca unas pinturas rupestres. El caso es que encontramos un camino rural al que llegaríamos a las pinturas. El camino para el coche finalizaba en unas casas rurales, en la que teníamos que preguntar. Mientras dejaba bien el coche, mi chica se bajó para preguntar y pasó tranquilamente al lado de un perro que estaba durmiendo la siesta que ni se inmutó. Dejé el coche bien y dije a Reygecko y a Solete, “me acercó también para enterarnos mejor”. Me bajo y me dispongo a pasar por al lado del perro, a lo que se levanta como un fiera, y empieza a ladrar y a gruñirme. Sigo acercándome y los ladridos y gruñidos aumentan, como el cementerio está lleno de valientes, me doy la vuelta y me meto en el coche otra vez. El perro se vuelve a acostar y a seguir durmiendo la siesta. Ni que decir tiene las risas de los dos cabr…piiiiiiii que se quedaron en el coche. Mi chica vuelve a pasar por delante del perro y como si nada. Como no pudimos preguntar a nadie, decidimos irnos de allí y al pasar el coche al lado del perro otra vez, volvió a ladrar y a gruñir e incluso se lanzó.
Así que pensándolo bien, soy sopechoso de ser sospechoso. ¿Qué le vamos hacer?
Fuentes: yupifotos.com











